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sábado, 19 de abril de 2014

Homilía de la RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

De la carta del apóstol san Pablo a los colosenses: 3, 1-5.


Por tanto, si han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios, piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Porque ustedes están muertos y su vida está escondida con Cristo en Dios.


Cuando se manifieste Cristo, que es vida de ustedes, entonces también ustedes aparecerán con él, llenos de gloria.

Por tanto hagan morir en ustedes todo lo terrenal: la inmoralidad sexual, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y la avaricia, que es una especie de idolatría.

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No podemos vivir como los ángeles, 
pero si como hijos resucitados.

¡Felices pascuas a todos! queridos hermanos y hermanas.

Hoy el Señor resucitó, de la muerte nos libró, por eso digamos ¡ALELUIA!. 

Este día, que se extiende en nuestro tiempo limitado hasta los 50 días, Jesucristo el Señor resucitó. Desde ayer en la Vigilia pascual todos los textos de la Biblia que escuchamos están relacionados con este gran acontecimiento de nuestra fe, desde tiempos antiguos los profetas, el pueblo de Dios, la gente común y corriente esperaban este acontecimiento. La creación, el hombre creado a imagen de Dios, el paso del mar rojo, los profetas, la venida de Jesús en la carne, su vida, su pasión y su muerte, todo tiene sentido por la RESURRECCIÓN DEL CRISTO.

Este acontecimiento, la misma persona de Jesús Resucitada, el mismo Dios que esta siempre con nosotros cambia todas las realidades, humanas, cósmicas y naturales. Pero en el plano humano ¿Cómo cambia al genero humano, como nos cambia personalmente? ¿Cómo podemos reconocer la Resurrección de nuestros ambientes, de nuestra propia persona?

Así como nos sentimos cuando tomamos un baño despues de un día ajetreado; así como como nos sentimos despues de tomar un cafecito despues de estar muy cansados; así como nos sentimos despues de pedir perdón a alguien a quien hemos ofendido y recibimos su perdón; así como nos sentimos despues de abrazar a una persona que no veíamos hace mucho o que no me cae o no le caigo tan bien; así como nos sentimos cuando alguien nos hace el bien o nosotros lo hacemos; así como nos sentimos cuando amamos a alguien aunque no nos corresponda del todo; así como nos sentimos despues de ayudar a alguien que nos necesita; así como nos sentimos cuando salimos de una enfermedad; así como nos sentimos cuando hacemos lo que nos toca responsablemente; algo así es la RESURRECCIÓN en nuestras vidas, cuando nos pasan todas estas cosas es como si resucitáramos, así que podemos volver a realizar estas cosas para sentirnos resucitados. 

Por eso nos dice san Pablo en esta segunda lectura de hoy, que nos apartemos de "la inmoralidad sexual, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y la avaricia, que es una especie de idolatría", pues solo apartándonos de esto podemos ser personas resucitadas. Pero estemos conscientes que san Pablo no nos pide vivir como ángeles, pero si como hijos resucitados, es decir, que resuciten de su mala vida, de los pecados que nos esclavizan, que resuciten a vivir más en el amor. Y si caemos en el camino recordemos que tenemos los sacramentos (la confesión en especial) para levantarnos y seguir el camino del amor, de la cruz con amor, del camino luminoso de Jesús.

Recordemos hermanos y hermanas, que la decisión para vivir como muertos o resucitados en esta vida o en la otra es de cada uno, si vivimos como resucitados desde ahora no podemos tener duda de que estaremos cara a cara con el Señor Resucitado. Tengamos la valentía de vivir como resucitados, como hijos de la luz y solo así anunciaremos la RESURRECCIÓN en nuestras vidas, más que con nuestras palabras, pues María Magdalena antes de haber anunciado la RESURRECCIÓN  a los apóstoles con sus palabras lo había hecho ya con su vida, convirtiendo su corazón, toda su vida a Jesucristo.

Con alegría les repito la bendición de San Francisco, que encontramos en el libro de los Números:

El Señor les bendiga y les guarde,
les muestre su rostro y tenga misericordia de ustedes,
les mire benignamente y les conceda su paz,
el Señor les bendiga a todos ustedes, hermanos y hermanas.


Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

domingo, 13 de abril de 2014

Homilía de DOMINGO DE RAMOS, DE LA PASIÓN DEL SEÑOR.

De la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2,6-11.
Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
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Veamos en el espejo del crucificado, 
y de tantos crucificados de nuestro tiempo.


Hola a todos y a todas, que el Señor les de la paz.

Hoy celebramos con toda la Iglesia esparcida por todo el mundo el DOMINGO DE RAMOS en el que recordamos la entrada de Jesús a Jerusalen, aún sabiendo que le esperaba una muerte cruel. Jesús enfrenta esta dura realidad y va con toda determinación a Jerusalen. Podríamos aprender de Jesús, en este gesto, enfrentar nuestra realidad por más difícil o dura que parezca, no podemos escapar de nuestra realidad. Muchos jóvenes y no tan jóvenes encuentran en la droga o el alcohol, en el placer y el tener, en este mundo caduco el escape a esta realidad, tenemos que enfrentar con la ayuda de Jesús la realidad que a cada uno le ha tocado vivir.

Quiero proponerles esta reflexión del crucificado. Todos tenemos un espejíto o espejote en nuestro cuarto, en el baño en la casa, para ver si estamos bien peinados, bien arreglados (aunque en exceso puede ser dañino), lo que vemos en el espejo es la hermosura que somos cada uno, pero también las imperfecciones, las cosas que no nos gustan de nosotros mismos, cosas que quisiéramos cambiar. Jesús crucificado es el espejo de nuestro interior, el espejo de nuestra alma, el espejo con el podemos ver nuestra grandeza y nuestra bajeza, nuestra capacidad de hacer el bien, pero también para hacer el mal. Con este espejo, como el de nuestras casas, podemos ver que es lo que podemos mejorar en nuestra vida para ser mejores, para amar como Él (Jesús) ama.

De hecho Jesús en la Cruz, es espejo de la humanidad, pone al descubierto que es lo que el hombre hace con su hermano hombre. Pone al descubierto la mal, al diablo, cuando es levantado como aquella serpiente del desierto nos sana de nuestras heridas, con sus heridas vemos nuestras heridas para que las podamos sanar. Jesús es el espejo de nuestra vida como cristianos, como sus seguidores, si seguimos esta carta de san Pablo que leemos en la segunda lectura, renunciando a lo que somos, renunciando a las ansias de poder, de aparecer, cuando actuamos como Jesús como un hombre (mujer) cualquiera estamos viéndonos bien en este espejo.

Cuando nos vemos en el espejo del crucificado vemos nuestra propia debilidad, el potencial que tenemos para mejorar, pero necesitamos estar consientes que Jesús esconde nuestras imperfecciones, hace como que no ve, pero solo cuando reconocemos (nos arrepentimos) nuestros pecados. No podemos quedar curados, arreglados de estas heridas si no nos reconocemos humildemente pecadores ante el espejo la cruz del Señor.

Cuantos crucificados en nuestro tiempo que no queremos ver, cuantos hermanos que viven en el sufrimiento, en la pobreza y en la enfermedad que están abandonados, ¿abandonamos a Jesús así como sus apóstoles? ¿lo negamos como Pedro, en estos hermanos? ¿nos burlamos de los hermanos que no son como nosotros, que no piensan como nosotros? ¿crucificamos a los hermanos que no queremos muy bien, o que nos cae mal su forma de hablar, de denunciar?

Hermanos y hermanas, iniciemos con la vivencia de la SEMANA SANTA no con animo pesado, con tristeza, con sentimientos de culpa, sino con una actitud de agradecimiento a Dios por su amor, por su Hijo que nos salva, un fuerte sentido de esperanza en que por Jesús todos encontramos el sentido de nuestras vidas, la salida a los problemas cotidianos, la ayuda para seguir en el camino del Señor. Saquemos de nuestros corazones los sentimientos negativos, la envidia y vistámonos de los mismos sentimientos de Cristo, que aún en la cruz dice: "Padre, perdónalos, pues no saben lo que hacen".

Buena SEMANA, y no nos quedemos en el viernes santo, lleguemos hasta el sábado santo y al DOMINGO DE LA RESURRECCIÓN!!!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.





martes, 1 de abril de 2014

Homilía del 4to. Domingo de Cuaresma.

JUAN 9, 1-41

Al pasar vio Jesús un hombre ciego de nacimiento. Le preguntaron sus discípulos:

- Maestro, ¿quién había pecado, él o sus padres, para que naciera ciego?

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CAMINOS HACIA LA FE.

El relato es inolvidable. Se le llama tradicionalmente "La curación del ciego de nacimiento", pero es mucho más, pues el evangelista nos describe el recorrido interior que va haciendo un hombre perdido en tinieblas hasta encontrarse con Jesús, «Luz del mundo».

No conocemos su nombre. Sólo sabemos que es un mendigo, ciego de nacimiento, que pide limosna en las afueras del templo. No conoce la luz. No la ha visto nunca. No puede caminar ni orientarse por sí mismo. Su vida transcurre en tinieblas. Nunca podrá conocer una vida digna.

Un día Jesús pasa por su vida. El ciego está tan necesitado que deja que le trabaje sus ojos. No sabe quién es, pero confía en su fuerza curadora. Siguiendo sus indicaciones, limpia su mirada en la piscina de Siloé y, por primera vez, comienza a ver. El encuentro con Jesús va a cambiar su vida.

Los vecinos lo ven transformado. Es el mismo pero les parece otro. El hombre les explica su experiencia: «un hombre que se llama Jesús» lo ha curado. No sabe más. Ignora quién es y dónde está, pero le ha abierto los ojos. Jesús hace bien incluso a aquellos que sólo lo reconocen como hombre.

Los fariseos, entendidos en religión, le piden toda clase de explicaciones sobre Jesús. El les habla de su experiencia: «sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo». Le preguntan qué piensa de Jesús y él les dice lo que siente: «que es un profeta». Lo que ha recibido de Él es tan bueno que ese hombre tiene que venir de Dios. Así vive mucha gente sencilla su fe en Jesús. No saben teología, pero sienten que ese hombre viene de Dios.

Poco a poco, el mendigo se va quedando solo. Sus padres no lo defienden. Los dirigentes religiosos lo echan de la sinagoga. Pero Jesús no abandona a quien lo ama y lo busca. «Cuando oyó que lo habían expulsado, fue a buscarlo». Jesús tiene sus caminos para encontrarse con quienes lo buscan. Nadie se lo puede impedir.

Cuando Jesús se encuentra con aquel hombre a quien nadie parece entender, sólo le hace una pregunta: «¿Crees en el Hijo del Hombre?» ¿Crees en el Hombre Nuevo, el Hombre plenamente humano precisamente por ser expresión y encarnación del misterio insondable de Dios? El mendigo está dispuesto a creer, pero se encuentra más ciego que nunca: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»

Jesús le dice: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es». Al ciego se le abren ahora los ojos del alma. Se postra ante Jesús y le dice: «Creo, Señor». Sólo escuchando a Jesús y dejándonos conducir interiormente por él, vamos caminando hacia una fe más plena y también más humilde.

José Antonio Pagola

domingo, 23 de marzo de 2014

Homilía del 3er. Domingo de Cuaresma.

JUAN 4, 5-42

Llegó una mujer de Samaría a sacar agua. Jesús le dijo: "Dame de beber"... "¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?"

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Hola hermanos y hermanas, paz y bien. La reflexión que les comparto no es mia es de un fraile que escribe en una pagina que me gusta mucho, pueden checarla si gustan: www.feadulta.com


Hoy y los dos próximos domingos vamos a leer evangelios de Juan: La Samaritana, el ciego de nacimiento y Lázaro. El "yo soy" característico de Juan, se repite en los tres: yo soy agua, yo soy luz, yo soy vida. En Juan todo son símbolos que quieren trasmitirnos la teología más avanzada de todo el NT. Esto no quiere decir que el hecho no haya sucedido. Seguramente sucedieron cosas parecidas más de una vez.


El de hoy es una catequesis en toda regla, que invita a un seguimiento de Jesús como dador de verdadera Vida. Los cambios que propone en la manera de relacionarse el hombre con Dios, nos deberían hacer pensar un poco. Ni en este templo, ni en Jerusalén, ni en ningún otro templo se puede dar el verdadero culto a Dios. Lo que entendemos por culto, en la mayoría de los casos no es más que idolatría, un intento de domesticar a Dios. Jesús se encuentra de paso por Samaría. Samaría y Galilea eran una misma nación, antes de la división entre Judea y Palestina. Aunque tenía los mismos antecedentes religiosos, su trayectoria había sido muy distinta. Por eso, los samaritanos eran despreciados por los judíos como herejes. El peor insulto para un judío era llamarle samaritano.

El manantial de Jacob era un pozo muy famoso por ser el único en toda la región. Estuvo en uso desde el año 1000 a. C. hasta el 500 de C. No hace falta destacar la importancia del agua para la vida de una comunidad. Sin agua la vida es imposible, por eso se convirtió, con el de la luz, en el símbolo de la Vida en el espíritu. Jesús va a ocupar el lugar del pozo. Él es el agua viva, que va a sustituir la ley el templo. La sustitución de templo y Ley por Jesús, es la clave de todo el relato. La mujer no tiene nombre, representa la región de Samaría que va a apagar su sed en la tradición (el pozo). Jesús está solo. Se trata del encuentro del Mesías con Samaría, la prostituta, la infiel. El profeta Oseas de Samaría había denunciado la prostitución de esta tierra.

Jesús toma la iniciativa y pide de beber a la Samaritana. Se acerca a la mujer implorando ayuda. Ella tiene lo que a él le falta y necesita, el agua. Es lógica la extrañeza de la mujer. Jesús acaba de derribar una doble barrera: la que separaba a judíos y samaritanos y la que separaba a hombres de mujeres. Se presenta como un ser humano sin pretensiones por el hecho de ser judío. Y reconoce que una mujer puede aportarle algo valioso. Jesús le ha pedido un favor, pero está dispuesto a corresponder con otro mucho mayor. Jesús se muestra por encima de las circunstancias que separan a judíos y samaritanos; se niega a reconocer la división, causada por las ideologías religiosas. La mujer no conoce más agua que la del pozo, figura de la ley, que solo se puede conseguir con el esfuerzo humano. No ha descubierto que existe un don de Dios gratuito.

El agua-Espíritu que da Jesús, se convierte en manantial que continuamente da Vida. Así desarrolla a cada humano desde su dimensión personal. No se trata de añadidos externos (Ley). El Hombre recibe Vida en su raíz, en lo profundo de su ser. Como el agua hay que extraerla del pozo, el agua del Espíritu hay que sacarla de lo hondo de uno mismo. La dificultad de comprender el mensaje está muy bien expresada con el equívoco que se mantiene durante la conversación. Jesús habla del Vida y la Samaritana habla del agua para beber. La mejor demostración de que mantenemos la ambivalencia es que nos han puesto como primera lectura el pasaje de Éxodo (Ex 17,3-7) donde la prueba de que Dios está o no está con el pueblo es que les dé o no el agua para beber.

El sentido de los versículos, que se refieren a los maridos, hay que buscarlo en el trasfondo profético, que nos lleva a la infiel relación de Samaría con Dios. En Os 1,2 la prostituta y en Os 3,1 la adúltera, son la imagen del reino de Israel que tenía a Samaría como capital. Su prostitución consistía en haber abandonado al verdadero Dios.

Los samaritanos eran descendientes de dos grupos:

a) resto de los israelitas que no fueron deportados cuando cayó el reino del norte en el 722 a, C.:

b) Colonos extranjeros traídos de Babilonia y Media por los conquistadores. Estos trajeron también sus dioses que con el tiempo, fueron aceptados por el resto de los habitantes. Entre los samaritanos y los judíos había una verdadera confronta¬ción, sobre todo por razones teológicas.

El número cinco es simbólico: Los samaritanos admitían solo los 5 libros del Pentateuco. Los colonos traídos por los asirios eran de 5 ciudades y de cada una habían traído su propio dios. En 2 Re 17,24 se mencionan 5 ermitas en el territorio de Samaría. En hebreo se usaba el termino "Ba´al" (dueño, señor) para designar al esposo, pero era también el nombre de una divinidad. El simbolismo es claro. La mujer que representa a Samaría ha tenido cinco dioses, y el que tiene ahora (Yahvé) al compartirlo, tampoco es su (Ba´al).

Samaría se ha entregado a otros maridos-señores-dioses (ba´alim). Está pues alejada de Yahvé. La única solución es recuperar su verdadero esposo (Dios). Os 2,18: "Aquel día... me llamarás esposo mío, ya no me llamarás baal mío. Le apartaré de la boca los nombres de los baales".

Jesús dice a la mujer que su culto está prostituido, eso explica que ella pase más tarde al tema del templo.

La mujer reconoce su situación. Pretendían dar culto al Dios de los judíos, pero al admitir otros dioses, en realidad habían roto con él.

En Jesús se personifica la actitud de Dios que no ha roto con ella, sino que la busca. El agua tradicional (Ley) no había apagado la sed. La búsqueda les había llevado a la multiplicidad de maridos-señores-dioses. El agua que da Jesús es el encuentro definitivo con el Dios verdadero.

La Samaritana descubre que Jesús es un profeta por la profundidad del planteamiento religioso. La imagen de profeta que tiene la mujer es la de Dt 18,15, profeta semejante a Moisés (Taheb) que restauraría el verdadero culto.

La mujer sigue aferrada a la tradición "nuestros padres". Piensa que hay que encontrar la solución sin salir de lo antiguo, que es la única realidad que conoce. No ha descubierto aún la novedad de la oferta de Jesús.

Jesús no parte de la perspectiva de la mujer, sino de otra muy distinta. También el templo de Jerusalén está prostituido. Las dos alternativas son equivocadas. Su oferta es algo nuevo. Se trata de un cambio radical. Jesús mismo será el lugar de encuentro con Dios. Dios adquiere un nombre nuevo "Padre". Esta paternidad excluye privilegios y exclusiones. Esta relación con Dios directa, sin intermediarios, hará posible la unidad.

"Dios es Espíritu". Espíritu, desde la mentalidad griega, significa un ser no material. Desde la mentalidad judía, significa que Dios es fuerza, dinamismo de amor, vida para los hombres. El agua viva es la experiencia constante de la presencia y el amor del Padre. Padre, porque comunica su propia Vida y trasforma al hombre en espíritu.

El culto antiguo exigía del hombre una renuncia de sí, era una humillación ante un Dios soberano. El nuevo culto no humilla, sino que eleva al hombre, haciéndole cada vez más semejante al Padre. El culto antiguo subrayaba la distancia; el nuevo la suprime. Dios no necesita ni espera dones.

Los samaritanos aceptan a Jesús y le piden que se quede un tiempo con ellos. Los herejes están más cerca de Dios que los ortodoxos judíos.

domingo, 16 de marzo de 2014

Homilía del 2do. Domingo de Cuaresma.

SEGUNDA LECTURA

DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TIMOTEO 1, 8b-10

Querido hermano: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según las fuerzas que Dios te dé. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque antes de la creación, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado por medio del Evangelio, al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio. 

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Muerte eterna o vida inmortal.

Que el Señor les conceda su paz, hermanos y hermanas, en este tiempo de cuaresma.

Pablo este domingo toca un tema relevante, y es que Jesucristo nos ha traído la vida en toda su dimensión, es decir, que el mismo Cristo es la gracia que nos viene del Padre, es la vida plena en este mundo y en el venidera.

El domingo pasado leíamos en la 1ra. lectura del Génesis el relato de la creación, la caída del genero humano simbolizado en Adán (barro, tierra) y Eva (aliento de vida, viviente). A veces podemos pensar que lo más grave al inicio cuando Dios empezó a crear fue el pecado, y que este pecado nos trajo la muerte, esto es cierto, pero recordemos que sobre todo que antes del pecado todo fue creado, incluso el genero humano, en gracia original, antes del pecado original existió la gracia original. Dios dispuso que todo fuera bueno, es lo que el Génesis nos dice, es decir, que todo tuviera el rostro de Dios, su amor, su compasión. Es esto a los que se refiere Pablo cuando dice: "Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque antes de la creación, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia..." Podemos pensar que ser santo es solamente ser perfecto, ser puro, ser justo, sin embargo la santidad tiene que ver con las mismas características de Dios, ser amorosos, tener paciencia con los demás, ser compasivos.

Cuando Pablo habla de que "nos llamo a una vida santa" quiere decir, que nos llamó a vivir estas características de Dios, la más importante es la compasión o la misericordia. el Beato Juan Pablo II nos invitaba a reflexionar sobre la misericordia de Dios, incluso fue el primer Papa en instituir una fiesta dedicada a la misericordia de Dios, y esta característica esencial de Dios se trata de compadecerse con el que sufre, es de sufrir con la persona que la esta pasando mal, es solidaridad con el prójimo que nos necesita. Esta es la gracia que perdimos, nos llenamos de egoísmo, de soberbia y no nos abrimos a los demás, el pecado nos ha hecho insensibles, pero ahora que vino a nosotros Jesucristo, Dios nos ha devuelto la gracia original del Génesis, él es la gracia de Dios, él es, como dice el Evangelio, la luz que alumbra nuestras tinieblas, el es nuestra luz.

Si el pecado (separación de Dios, de su amor, de su compasión) nos trajo la muerte, Jesús que es la gracia personificada nos trajo la vida inmortal, es decir, la vida plena. Esto es lo que tenemos que anunciar, como dice Pablo al inicio "Querido hermano: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio", pero este anuncio, este trabajo, no es fácil, se necesita valentía, perseverancia, humildad, pues somos siervos del Señor, a veces cuando hay una dificultad en nuestra comunidad, cuando hay chismes, lo primero que pensamos es en dejar de servir a la Iglesia, es dejar tirada la toalla, nos desanimamos. 

Hermanos y hermanas, tengamos claro que anunciar el Evangelio, no es solamente aparecer, pasarla bien, que todo sea bonito. Tengamos presente que los trabajos del Evangelio necesitan ser tomados con valentía, con coraje, con pasión, sino mejor ni meterse a anunciar, pues un o una desanimada no puede contagiar el Evangelio, alguien que le dice a los demás que seguir a Jesús es siempre fácil, siempre bonito, no ha entendido la vida cristiana, el seguimiento de Cristo. Tenemos que padecer con alegría, no solo estar alegres cuando nos va bien, tenemos que ayunar y estar alegres, pues si estamos con cara triste, larga somos hipócritas dice Jesús. Salgamos de la muerte, de "ser cristianos de museo", dice el Papa Francisco, y seamos cristianos con la esperanza en la vida inmortal que ya empieza aquí en esta vida.

No vivamos como muertos, como pecadores que no tienen remedio, porque eso es lo que quiere el maligno, vivamos como quienes poseemos la vida inmortal que nos ha dado Dios por medio de Jesucristo. Un cristiano, un grupo, una parroquia, una diócesis que no ha entendido la forma de anunciar el Evangelio no puede ser trasfigurada como Jesús, que irradia su luz a los apóstoles, dejémonos ser transfigurados por Dios, como lo fue Jesús en el Evangelio, dejemos que la luz del Evangelio (Jesucristo) llegue a todos los hombres, seamos luz para los hermanos, en especial a los pobres, los sin esperanza, los sin voz, sin techo, los que son excluidos por este sistema imperial del materialismo y del dinero. 

Animo en nuestro camino hacia la pascua, donde todos seremos resucitados, pidamos a Jesús que nos resucite de nuestra apatía, de nuestro desanimo, de nuestro letargo, de nuestro poso (pecado), de nuestra falta de compromiso, del protagonismo callado, escondido. No somos el Evangelio (Jesucristo), somos sus servidores, pero unos servidores alegres, audaces, llenos de vida inmortal.

¡Buen domingo, disfruten el puente!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.


domingo, 9 de marzo de 2014

Homilía del 1er. Domingo de Cuaresma.

De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos: 5, 12-19.

Así como por un hombre penetró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte, así también la muerte se extendió a toda la humanidad, ya que todos pecaron.

Antes de llegar la ley, el pecado ya estaba en el mundo; pero, como no había ley, el pecado no se tenía en cuenta.Con todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, también sobre los que no habían pecado imitando la desobediencia de Adán —que es figura del que había de venir—. Pero el don no es como el delito. Porque si por el delito de uno murieron todos, mucho más abundantes se ofrecerán a todos el favor y el don de Dios, por el favor de un solo hombre, Jesucristo.

El don no es equivalente al pecado de uno. Ya que por un solo pecado vino la condena, pero por el don de Dios los hombres son declarados libres de sus muchos pecados. En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte, con mayor razón, por medio de uno, Jesucristo, reinarán y vivirán los que reciben abundantemente la gracia y el don de la justicia.

Así pues, como por el delito de uno se extiende la condena a toda la humanidad, así por el acto de justicia de uno solo se extiende a todos los hombres la sentencia que concede la vida. Como por la desobediencia de uno todos resultaron pecadores, así por la obediencia de uno todos resultarán justos.
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La tentación, buena o mala.

Hola queridos hermanos y hermanas, paz y bien.

Les saludo deseándoles que esta cuaresma sea un tiempo de preparación a la Pascua de la Resurrección del Señor, pues la cuaresma no es una preparación a la semana santa sino a la Pascua. Este domingo el tema principal es las tentaciones y el pecado. ¿Pero sabemos que son las tentaciones y el pecado? ¿son malas o buenas las tentaciones?

Las tentaciones son pruebas que nos pone el maligno, son ocasiones para que pequemos o no, es como cuando la novia le pregunta al novio: "me amas", y el novio tiene que responder: "si, te amo", a veces lo hace con toda sinceridad y a veces por compromiso. Las tentaciones nos ayudan a reafirmar nuestra adhesión a Dios si la resistimos, pero si no la resistimos solo nos sirve para caer una y otra vez en el mismo error. La tentación no es mala, el pecado si, porque con él nos apartamos de Dios, nos apartamos de su amor, nos apartamos del camino del bien para el que fuimos creados. 

En la primera lectura del libro del Génesis se narra la tentación y el pecado de Adán, pero ¿cual fue la tentación y el pecado del hombre hecho de tierra (adan) con aliento de vida (eva)? Es la misma tentación y el mismos pecado al cual Jesús resistió en el Evangelio de hoy. Jesús resiste a la tentación del poder, de la fama y de la posesión, cuando la serpiente le dice a Eva que no moriría sino que sería como Dios, en ese momento esta la tentación de tener el mismo poder que Dios, y es por esto que el demonio es desterrado de la presencia de Dios, cuando la serpiente engaña al la mujer de que poseería el saber allí esta la tentación de poseer. 

Todos caemos en la tentación de poder, de fama y de tener, que son como el resumen de todas las tentaciones, lo malo no es que tengamos tentaciones o no, lo malo es que no resistamos a la tentación, no tengamos miedo a la tentación, pidamos la ayuda, la fuerza de Dios para esos momentos. Todos somos pecadores, pues como dice esta lectura de san Pablo a los romanos, el pecado entro por un solo hombre, pero por un solo hombre entro la salvación, Jesucristo nuestro Señor. Por eso cuando escuches en tu interior, cuando sientas la moción de que eres un pecador sin remedio, de que eres una persona que no vale nada, de que no hay esperanza para ti, recuerda que no puede ser Dios, pues Dios (Jesús) ama al pecador, y no quiere su muerte, no quiere su destrucción, no quiere que pague, por eso pagó por nosotros al estar en la cruz, es el diablo el que nos quiere ver derrotados, tristes, sin remedio, quiere vernos crucificados, sufriendo, caídos.

Si, hermanos y hermanas, digamos no a la tentación del mal de vernos sumidos en la tristeza, en el poso profundo, en la desesperación, en el pecado, y siempre reconozcamos que Dios nos ama, digamos como el salmista "misericordia, Señor, hemos pecado" y pidamos su ayuda para salir del mal, si lo estamos, no nos venzamos, no somos pecadores que no tenemos remedio, siempre podemos ser mejor. 

Animo a todos en este camino de preparación, no nos cansemos de pedir perdón a Dios pues él nunca se cansa de perdonarnos, nunca dudemos del amor de Dios, pues si por un hombre entro el pecado en el mundo (Adán) por uno también nos vino la salvación (Jesucristo). Somos un pueblo en marcha, animo hermanos y hermanas, no tengamos miedo de la tentación o del pecado, tengamos miedo de quedarnos tirados, en el poso, de quedarnos derrotados. 

¡Feliz domingo!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Homilía del 7° Domingo del Tiempo Ordinario

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 3, 16-23.

¿No saben que son santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguien destruye el santuario de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el santuario de Dios, que son ustedes, es sagrado.



Que nadie se engañe: si uno se considera sabio en las cosas de este mundo, vuélvase loco para llegar a sabio; porque la sabiduría de este mundo es locura para Dios, como está escrito: Él sorprende a los sabios con su misma astucia, y también: El Señor conoce los razonamientos de los sabios y sabe que son vanos.


En consecuencia que nadie se gloríe de los hombres. Todo es de ustedes: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida y la muerte, el presente y el futuro. Todo es de ustedes, 3,23: ustedes son de Cristo, Cristo es de Dios.

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¿quién es el sabio?

Hola, queridos hermanos (as), les deseo la paz del Señor.

Muchas veces confundimos la sabiduría con la inteligencia, pensamos que ser inteligente es igual a ser sabio. Pero ser sabio es volverse loco, dice Pablo de Tarso, y que quiere decir esto de volverse loco para ser verdaderamente sabio.

En todos los seres humanos esta Dios, sin embargo, el no puede estar, no puede acompañarnos sin nuestro permiso, es decir, somos templos de Dios pero si no queremos ser su templo nos destruimos como dice san Pablo. También la sabiduría la posee quien quiere poseerla, quien quiere tenerla, y aunque la persona sea muy inteligente no precisamente tiene sabiduría, por ejemplo, hay personas sencillas, personas que no han estudiado y son sabias. Pero hay dos clases de sabiduría, la humana y la divina: la humana, dice Pablo, es vana y hay que dejarla de lado, es la que comúnmente llamamos inteligencia, pero para poseer la sabiduría divina se necesita hacerse el loco, hacerse que no se sabe nada. 

En ocasiones hacemos las cosas solo con la inteligencia, y pensamos que es correcto, podemos hacer cosas que aparentemente están bien, pero no lo son. Incluso podemos hacer cosas que según son buenas y en realidad son desastrosas para los demás. La sabiduría divina siempre hace el bien, y quien la posee siempre hace el bien. Cuando una persona obra de forma maliciosa contra otra cree ser inteligente, pero no lo es pues atrae su propia maldad hacia ella.

El que vive de la sabiduría de Dios vive de la fe, no de los cálculos humanos. No se entra a la Iglesia a hacer política, a hacer proselitismo. Se entra a la Iglesia porque uno se reconoce pecador, necesitado de Dios, de conversión, y aun con esto quiere servir humildemente a la Iglesia, quiere servir y no mandar. Por eso en la Iglesia se llaman claramente a los ministerios, sacerdote = ofrece el sacrificio, ministro = el que sirve, diacono = servidor, catequista = el que nutre la fe, obispo = representa a Cristo cabeza, cardenal = servidor de (bisagra) comunión en la Iglesia, papa = vicario de Cristo y el más importante de todos y que no vino a ser servido sino a servir, JESUCRISTO, quien se pone a enseñarnos la humildad de un ministro, sacerdote, ministro, diacono, catequista, obispo, cardenal o papa.

Hermanos y hermanas el sabio es humilde, por eso dice Pablo que el que es sabio se hace loquito, hace como que no sabe. La Iglesia necesita de sabios con esta característica, luchemos porque los que servimos poseamos esta sabiduría divina, y quien aún no pide o no la posee que no se deje engañar, que mire más a Jesucristo, que platique más con él, que ame más a sus hermanos. No busquemos la sabiduría donde no esta, puedes encontrarla más que una plática del catequista, del sermón del padrecito, en un hermano o hermana enfermo.

¡¡¡Buen domingo y animo!!! 

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.





domingo, 16 de febrero de 2014

Homilía del 6° Domingo del Tiempo Ordinario.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 2, 6-10.


A los maduros en la fe les proponemos una sabiduría: no sabiduría de este mundo o de los jefes de este mundo, que van siendo derribados. Proponemos la sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, la que Él preparó desde antiguo para nuestra gloria. Ningún príncipe de este mundo la conoció: porque de haberla conocido, no habrían crucificado al Señor de la gloria. Pero, como está escrito: Ningún ojo vio, ni oído oyó, ni mente humana concibió, lo que Dios preparó para quienes lo aman.

A nosotros nos lo ha revelado Dios por medio del Espíritu; porque el Espíritu lo escudriña todo, incluso las profundidades de Dios.

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JESÚS: sabiduría de DIOS.

Hola hermanos y hermanas, el Señor les de la paz.

El domingo pasado san Pablo hablaba de como anunciar a Jesús, no con palabras rebuscadas o con sabiduría humana, sino con la sencillez que caracterizaba al mismo Señor cuando anunciaba a su Padre, el Reino y la vida feliz en compañía de Dios y de los que son de Dios.

Hoy la segunda lectura va en el mismo tono, pues es una continuación de la lectura del domingo pasado, pero ahora san Pablo dice que los que tienen una fe madura se les propone una sabiduría, y es la sabiduría de Dios. Y aquí hay que reflexionar en dos cosas: ¿Cómo se madura la fe? y ¿qué es la sabiduría de Dios? En esto basaré toda la reflexión.

Me gusta decir que la vida de fe, la vida del cristiano es un camino, entonces madurar en la fe es haber caminado por este camino, a veces no tan fácil, a veces con cardos, con espinas, haber superado estas dificultadas y haber perseverado en el camino. Una persona que ha madurado en la fe es aquella que confía en Dios, que se confía en su amor en la salud y en la enfermedad, en las tristezas y en las alegrías, cuando le va bien y cuando le va mal, es una persona que no se escandaliza con el pecado del hermano, sino que lo comprende y le ayuda. Madurar en la fe es salir de nuestros esquemas cuadrados y mirar con los mismos ojos de Dios a los demás, es dejar de estar encerrados en nuestros ritos, a veces vacíos, para salir a la calle y anunciar el amor, que es Dios, con nuestras vidas, con alegría y con gozo. 

Quien es maduro en la fe es responsable en la tarea evangelizadora que le toca por ser bautizado, toma en serio su misión de discípulo y misionero de Cristo. Quien es maduro en la fe no deja tirado el trabajo pastoral, las tareas de pastoral o los compromisos que tenemos, cada uno en su nivel, en la Iglesia. Dudaría de un agente de pastoral, de una catequista, de un (a) coordinador (a), de un ministro de la comunión, de un diacono, de un sacerdote si tiene una fe madura, cuando deja a la deriva la celebración de la Eucaristía, los enfermos que les toca visitar, los niños que necesitan de una solida catequesis, de los pobres que necesitan de la ayuda de la Iglesia.

Hermanos y hermanas, san Pablo nos anima a ser maduros en la fe, de tomar nuestra responsabilidad de bautizados que es el anuncio de Cristo, de su Reino de amor a los demás con el ejemplo y si es necesario con las palabras. Pero nadie puede dar algo que no tiene, a veces se deja de lado las obligaciones de la misión, de la tarea de evangelizar, "ya no voy al grupo de mi parroquia", porque no se posee la sabiduría de Dios. Esta sabiduría de Dios es Cristo mismo, es decir, sino tenemos a Cristo en nuestro interior, si no asistimos a encontrarnos con Él en los sacramentos, en especial en la Eucaristía, no podemos anunciarlo a los demás, y en lugar de dar a Jesús a los demás, damos pero lastima porque no es parte de nuestra vida.

Y ¿cómo poseemos a Jesús? ¿cómo adquirir la sabiduría divina? pues por medio de la platica diaria con el Señor (la oración), con los encuentros espontáneos con los hermanos, pues con ellos nos encontramos con Jesús, en los encuentros con Jesús en su Palabra (Biblia), en los sacramentos (bautismo, comunión, confirmación, unción de los enfermos, reconciliación, matrimonio y orden sacerdotal), pero sobre todo en el encuentro de los hermanos que sufre por enfermedad, por la pobreza, por la marginación. A veces aprendemos más de Dios con una persona que sobrelleva los dolores de su enfermedad con paciencia y por amor a Dios, que con una platica de la catequista o con la homilía de un padrecito.

Si, hermanos y hermanas, busquemos la sabiduría divina no solo en nuestros grupos cerrado de Iglesia, no solo en la reflexión de la Palabra de Dios, tambien en los hermanos que sufren, en los pobres, pues recordemos que Jesús en un pasaje de los Evangelios da gracias a Dios Padre porque revela sus misterios a la gente sencilla, a la gente humilde, a los pobres.

Que pasen un excelente domingo y pasemos más allá de lo que tenemos que hacer, hagamos más de lo que nos toca, y la medida que sea el amor de Dios que nos apremia a vivir dándonos a los hermanos sin esperar nada a cambio. ¡¡¡ Feliz domingo !!!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

Homilía del 5° Domingo del Tiempo Ordinario.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios: 2, 1-5.


Cuando llegué a ustedes, hermanos, para anunciarles el misterio de Dios no me presenté con gran elocuencia y sabiduría; al contrario decidí no saber de otra cosa que de Jesucristo, y éste crucificado. Débil y temblando de miedo me presenté ante ustedes; mi mensaje y mi proclamación no se apoyaban en [palabras] sabias y persuasivas, sino en la demostración del poder del Espíritu, para que la fe de ustedes no se fundase en la sabiduría humana, sino en el poder divino.


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LA PREDICACIÓN DE JESÚS (EVANGELIO) CON HUMILDAD.


Hola queridos hermanos y hermanas, paz y bien.

Así como un papá o una mamá que no puede corregir a su hijo (a) sobre alguna cosa que ellos hacen, porque se debe tener autoridad moral para hacerlo o de aceptar con humildad que se cometió el mismo error que se quiere corregir, así también el cristiano que no vive como seguidor de Jesús, como su discípulo no puede predicar de Él con las palabras pues hay incoherencia con la vida que lleva y el anuncio del Evangelio.

Pero todos somos pecadores y todos tenemos algo de incoherencia en nuestro ser de personas, por esto mismo Jesús (que es el misterio de Dios del que habla san Pablo) debe ser anunciado con la propia vida, y si se hace con las palabras estas deben ser sencillas para que las puedan entender todos, pues uno como predicador puede traicionar el mensaje y no hablar palabras de Dios sino propias. Pero ante todo el mensaje, que es el mismo Jesús, se debe anunciar con humildad, con sencillez de corazón, con toda la pasión y fuego con la que hace que el corazón arda y anuncie a Jesús con la vida y las palabras.

Cuando uno predica, cuando se habla de Dios se debe de hacer "temblando" como dice san Pablo, temblando de miedo porque el que predica a Jesús es un hombre o mujer como cualquiera, es un hombre o una mujer débil, que puede fallar, pues "llevamos un tesoro en vasijas de barro". Cuando el que predica lo hace con este reconocimiento de si mismo, con el reconocimiento de sus pecados, entonces si es una verdadera predicación de Jesús. Cuando se habla de que se debe hacer con humildad se quiere decir que se debe hacer reconociendo la propia debilidad, es diferente la predicación de alguien que se cree sabio, santo, soberbio; a alguien que reconoce que es indocto, pecador e igual a los demás.

Cuando la predicación, cuando el mensaje, no lleva la humildad del mensajero, el anuncio de Jesús puede correr el peligro de no llegar. De por si es difícil que el mensaje llegue con intensidad y cambien a las personas, pero si no llega con humildad tendrá menos eficacia. Anunciemos a Jesús (el Evangelio) con sencillez, con espontaneidad y reconociendo que somos instrumentos insuficientes, que somos instrumentos que desafinan de vez en cuando.

¡¡¡Sea alabado Jesucristo!!!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

martes, 21 de enero de 2014

Homilía del 2° Domingo del Tiempo Ordinario.

Del Santo Evangelio según san Juan: 1, 29-34.

Al día siguiente Juan vio acercarse a Jesús y dijo:
—Ahí está el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. De él yo dije: Detrás de mí viene un hombre que es más importante que yo, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero vine a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel.


Juan dio este testimonio:
—Contemplé al Espíritu, que bajaba del cielo como una paloma y se posaba sobre él. Yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar me había dicho: Aquél sobre el que veas bajar y posarse el Espíritu es el que ha de bautizar con Espíritu Santo. Yo lo he visto y atestiguo que él es el Hijo de Dios.

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¿Cómo es nuestro testimonio?

Hola hermanos y hermanas, paz y bien.

Este 2do. Domingo del Tiempo Ordinario, el Evangelio vuelve hacer referencia al bautismo, solo que ahora da un nuevo elemento, Juan el Bautista no solo bautiza a Jesús, sino que da testimonio de Él. también nosotros como bautizados, ¿qué testimonio damos de Jesús?

Hay tantas personas que no creen en Jesús o tienen mala percepción de la Iglesia, o creen pero no de una forma madura y responsable, piensan que los sacerdotes hacen mal algunas cosas y se retiran de Dios, por un mal testimonio de algún agente de pastoral se alejan del que es la razón de nuestra vida. A veces tienen razón, pues tomamos nuestra relación con Dios de forma superficial, vemos la Iglesia como un negocio, por desgracia algunos sacerdotes ven la parroquia o la diócesis como un negocio, parece que nos importa más lo que entra de dinero, que los que aceptan a Jesús, que los que se confiesan. También somos muy legalistas, cuadrados en nuestra fe, condenamos fácilmente en lugar de acoger con ternura y caridad a los hermanos que fallan, como si no falláramos también nosotros. Cuanto necesitamos de un testimonio creíble de amor, del amor de Dios, de la paciencia de Dios.

Hermanos y hermanas, ser bautizados no es solo un adorno, no es algo que tengamos que cumplir, es una gracia que recibimos de Dios, de su Hijo, es la gracia de ser testigos suyos en el mundo, un mundo cada vez más sin amor, sin paciencia, sin solidaridad, con más egoísmo y superficialidad. Nosotros tenemos que dar un testimonio de Jesús, un testimonio en la vida diaria, en la vida cotidiana, en nuestras relaciones, actitudes, palabras. Seamos como los vitrales que están en los templos que dejan pasar la luz del sol para iluminar a los que están dentro, dejemos pasar por nuestros ser, por nuestra vida la luz de Cristo para alumbrar a los demás. Recordemos que somos instrumentos de Dios, por el bautismo, y si ese instrumento no toca bien podemos alejar a los que se acercan de corazón a Dios. Si somos sus instrumentos de amor, entonces el mundo conocerá que Dios es amor, no tengamos miedo de testimoniar a Jesús.

Cuantos hermanos y hermanas viven sin Dios, por nuestro mal ejemplo, no busquemos honores, reconocimiento, poder, sino servir con gran humildad a los que nos necesitan, a los que necesitan el amor de Dios en sus vidas, visitemos a los enfermos del cuerpo y del alma, escuchemos a los hijos y entre los esposos, animemos a los que veamos decaídos. Anunciar a Jesús, dar testimonio de él a los hermanos es tarea de todos los que somos bautizados.

En este segundo domingo ordinario meditemos, ¿cómo es nuestros testimonio de cristianos?, los hermanos y hermanas al vernos ¿quieren acercarse o alejarse de Dios?. Ciertamente que hay muchos bautizados que dan un testimonio creíble, pero animémonos también nosotros.

¡Feliz domingo!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.



domingo, 12 de enero de 2014

Homilía del BAUTISMO DEL SEÑOR.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 10, 34-38.

Pedro tomó la palabra:

—Verdaderamente reconozco que Dios no hace diferencia entre las personas sino que, acepta a quien lo respeta y practica la justicia, de cualquier nación que sea. Él comunicó su palabra a los israelitas y anuncia la Buena Noticia de la paz por medio de Jesús, el Mesías, que es Señor de todos.



Ustedes ya conocen lo sucedido por toda la Judea, empezando por Galilea, a partir del bautismo que predicaba Juan. Cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con Espíritu Santo y poder: él pasó haciendo el bien y sanando a los poseídos del Diablo, porque Dios estaba con él.

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¿Por qué Jesús tuvo que ser bautizado?

¡Hermanos y hermanas, el Señor les de la Paz!

Estamos iniciado, con esta fiesta del BAUTISMO DEL SEÑOR, otra etapa de reflexión personal y comunitaria en la Iglesia (asamblea de Dios), pues iniciamos con el TIEMPO ORDINARIO, que es un tiempo en el que profundizamos en los gestos, palabras y acciones del mismo Jesús para realizarlas nosotros, que decimos ser sus seguidores, sus discípulos, sus misioneros. Pero realiazándolas no de manera robótica o como copias de Jesús, sino con la esencia y distinción de cada uno, como es, con sus peculiaridades.

Sé que la pregunta que todos se están haciendo es la que puse como titulo, y es sobre esto que baso mi reflexión y sobre el detalle de los Hechos de los Apóstoles donde Pedro testifica que la salvación (que se inicia con el BAUTISMO) es para todos.

Es cierto que Jesús no necesitaba el Bautismo, porque quien es bautizado o el que es bañado por el agua, están limpiándolo de algo o tiene la actitud de que quiere cambiar su vida, quiere limpiarse de sus malos hábitos. Pero Jesús, el Señor, ni tenia malos hábitos, excepto los hábitos que tenía puestos porque era pobre, ni tenía malicia ni pecado, y surge la pregunta: entonces ¿porque fue bautizado? De hecho cuando Jesús llega con Juan, el no quiere hacerlo, le dice que "es él que debe ser bautizado por el Señor", pero Jesús le manda cumplir. Aquí esta la clave de la respuesta.

Jesús es Bautizado porque el quiere, no lo necesitaba, pero el quiere hacerlo. Ahora hay otra pregunta ¿Para que?, sin duda que para nosotros, para nuestro bien. Dice un padre de la Iglesia -creo que es San Máximo de Turín- que con el Bautismo del Señor las aguas con que todos serían bautizados (presentes y futuros) quedaron benditas, de hecho cuando en el rito del bautismo o en la Noche Santa de la Vigilia Pascual, bendecimos el agua con la que serán bautizadas las personas es la gracia de Dios, su bendición que baja, incluso el Cirio Pascual (en la Vigilia) es sumergido en el agua, como signo de que Jesús (la gracia personificada de Dios) baja para bendecirnos.

Y este bautismo es para todos, Jesús recibe a todos, a todos nos ama con entrañable amor de Padre y Madre, nos espera, nos busca, nos encuentra. El bautismo es para cada uno de nosotros el inicio del camino, un camino que ahora parece que esta lleno de maleza, lleno de monte, de arbustos espinosos, porque casi nadie quiere transitar por el camino de la vida cristiana; algunos de los que han caminado por allí nos alientan para seguir a Cristo, a seguir ese camino de amor; otros que han caminado parece que con sus obras han puesto más obstáculo para que otros lo transiten. ¿Somos animo o obstáculo para los hermanos que inician caminando en la vida cristiana? Cada uno sabe.

Quiero terminar esta reflexión, del Bautismo del Señor, con Máximo de Turín, pues me parece preciosa esta comparación de la NAVIDAD, que terminamos y BAUTISMO, que hoy celebramos:

"El día de Navidad nació para los hombres, hoy renace por los sagrados misterios; entonces fue dado a luz por la Virgen, hoy es engendrado por obra de unos signos celestiales. Al nacer según la naturaleza humana, su madre María lo abrazó en su seno; ahora, al ser engendrado místicamente, es como si Dios Padre lo abrazara afectuosamente con aquella voz: Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias, escuchadlo. María mece suavemente al recién nacido en sus rodillas, el Padre atestigua con su voz su afecto para con su Hijo; la madre lo ofrece a los magos para que lo adoren, el Padre lo da a conocer a todos los hombres para que le rindan culto."

¡¡¡¡Sea alabado Jesucristo!!!! 

¡¡¡¡Buen Domingo!!!!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.



domingo, 5 de enero de 2014

Homilía de la EPIFANÍA DEL SEÑOR

De la Carta del apóstol san Pablo a los efesios: 3, 2-3. 5-6

Supongo que están informados de la gracia de Dios que me ha sido dispensada para provecho de ustedes. Fue por medio de una revelación cómo se me dio a conocer el misterio, tal como acabo de explicárselo brevemente. Este misterio no se dio a conocer a los hombres en las generaciones pasadas; sin embargo ahora se ha revelado a sus santos apóstoles y profetas inspirados. Y consiste en esto: que por medio de la Buena Noticia los paganos comparten la herencia y las promesas de Cristo Jesús, y son miembros del mismo cuerpo.


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Jesús se manifiesta, 
y viene para salvarnos a todos.

Hola hermanos y hermanas, paz y bien.

Hoy celebramos la Epifanía del Señor, es decir, la manifestación de Jesús ante los pueblos. Cuando llegan los reyes a adorar al niño es como si toda la humanidad, como si todos los pueblos adoran a Jesús hecho hombre, hecho carne por nuestro amor. Dios se manifiesta, se da a conocer por medio de su Hijo amado, como dirá el Padre en el Bautismo, se manifiesta en los signos que Jesús hace, y el primero es en las bodas de Cana. 

Algunos estudiosos dicen que en lugar de una manifestación o epifanía, Jesús tuvo tres epifanías, la primera el día en que los reyes vienen a adorarlo, la segunda cuando es bautizado por Juan en el Jordán y la tercera en las bodas de Cana, así pues Dios nos da varias oportunidades de poder reconocerlo, pero tenemos que tener los sentidos bien dispuestos para poder reconocer sus manifestaciones.

En este texto san Pablo dice que se le revelo un misterio, y que este misterio es que Jesús viene para salvación de todos, nadie se queda excluido de la salvación del Dios humanado. No se manifiesta a unos cuantos, o a los más santos, o a los elegidos, se manifiesta a todos y nos salva a todos. Es interesante que Jesús se manifieste primero a los pastores, gente pobre, humilde, y despues a los magos, es signo nos hace ver que Jesús viene para todos pero pone en primer lugar a los pobres, a los humildes, como dice el canto de María (Magnificat).

En el tiempo de Pablo, como en el de hoy, se pensaba que la salvación era solo para los elegidos, para los que pertenecen a un pueblo, a un grupo, pero no es así, dice san Pablo: "la salvación es para todos". Como grupos de Iglesia también pensamos esto, pensamos que somos los elegidos de Dios, que somos sus predilectos, que somos los santos, pero en realidad todos somos sus elegidos, sus predilectos, todos estamos llamados a la santidad. La salvación de Dios viene para todos, Jesús (Dios salva) viene para todos. Por eso decimos en el salmo de hoy, "que te adoren, Señor, todos los pueblos", porque Jesús viene para todos los pueblos, para todos los hombre que quieran aceptarlo como su salvador.

Anunciemos esta buena noticia de salvación, anunciemos esta verdad de que viene para todos, aún para los que no se creen dignos de Dios, para los que no quieren saber nada de Dios, los que están desanimados en la vida, lo que han perdido esperanza, lo que han perdido la fe. Pero anunciemos esto, con nuestra propia vida, aceptando a todos por igual, aceptando que somos diferentes y cada uno es una riqueza para los demás, y si es necesario también anunciemos esto con palabras, hablando por los que no tienen voz, ayudando a los que son marginados por esta sociedad materialista y consumista.

Es necesario ser cristianos, laicos, religiosos, sacerdotes y obispos valientes para anunciar que Jesús viene para todos, aceptando a todos, compadeciéndose de todos, hacen falta seguidores de Jesús valientes que desborden de ternura para con el pecador, que desborden de misericordia con el que viene arrepentido, que sean compasivos como el Maestro, que amen como el Maestro, que sirvan como el Rey de los reyes que no tiene otro poder que servir a los demás.

¡¡¡Sea alabado Jesucristo!!!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Homilía del Domingo de la SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉ.

De la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses: 3, 12-21.


Por tanto, como elegidos de Dios, consagrados y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión, de amabilidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; sopórtense mutuamente; perdónense si alguien tiene queja de otro; el Señor los ha perdonado, hagan ustedes lo mismo. Y por encima de todo el amor, que es el broche de la perfección.


Y que la paz de Cristo dirija sus corazones, esa paz a la que han sido llamados para formar un cuerpo. Finalmente sean agradecidos. 

La Palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza; instrúyanse y anímense unos a otros con toda sabiduría. Con corazón agradecido canten a Dios salmos, himnos y cantos inspirados. Todo lo que hagan o digan, háganlo invocando al Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.


Esposas, hagan caso a sus maridos, como pide el Señor.
Maridos, amen a sus esposas y no las traten con aspereza.

Hijos, obedezcan a sus padres en todo, como le agrada al Señor.
Padres, no hagan enojar a sus hijos, para que no se desanimen.

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Un Dios de familia, que nace en una familia 
y que es familia.

Que el Señor les de la paz, hermanos y hermanas:

Hoy es domingo de la Sagrada Familia, ejemplo y modelo de las familias. Es bueno que este día reflexionemos como estamos como familia, si los problemas que surgen los resolvemos o no, que nos hace falta para vivir feliz en familia, como la familia de Jesús. Quiero centrar la reflexión en esta carta de san Pablo, pero también en estas tres ideas del titulo de esta reflexión.

Cuando hablo de un Dios de familia, estoy queriendo decir que Dios es cercano a nosotros su pueblo, sus elegidos, como dice Pablo, a los que ama y consagra para Él. Incluso en la Navidad lo celebramos como el EMMANUEL, es decir, "Dios con nosotros". Aveces podemos sentir que Dios no está con nosotros, pero no es así, cuando más nos sentimos huérfanos, que no esta Dios, es cuando esta Dios con toda su presencia, solo que la magnitud que le damos a nuestros problemas nos impiden ver que está. Dios esta cerca de nosotros, se preocupa por nuestras cosas, es un Dios de familia.

Pero también quiso nacer en una familia humana, quiso ser como uno de nosotros y vino en medio de una familia, de la familia humana, pero más aún en la familia de María y José. No fue fácil su llegada para estos dos padres de familia, pues a María le surgieron dudas, y tuvo que pasas por vergüenza o pena por su embarazo que no era tan común eso de quedar embarazada de Espíritu Santo; también fue difícil para José aceptar que María fuera a tener al Hijo de Dios, un hijo que para él era como adoptado. Tenemos que aprender mucho de José y María, de José la paciencia de aceptar un hijo que no es su hijo, de María su "si" continuo y alegre. Jesús quiso nacer en una familia, para enseñarnos como ser feliz en una familia.



Podemos preguntarnos ¿Cómo el Dios omnipotente pudo acostumbrarse a una familia, de someterse a unos padres, de ser el hijo de María y José? Y la respuesta es sencilla, Jesús el Hijo de Dios, el hijo de María y José, junto con el Padre y el Espíritu Santo son familia. Si, hermanos y hermanas, lo que conocemos como la SANTÍSIMA TRINIDAD, es una familia, es una comunión de amor, "profunda compasión, amabilidad, humildad, mansedumbre, paciencia", por eso Pablo nos dice que nos revistamos de estas virtudes, que son las mismas virtudes que posee Dios.

La invitación de Dios en este domingo es para que cada uno pongamos de nuestra parte para vivir en el amor, en una familia. Si cada uno ponemos de nuestra parte podemos superar los problemas, los males entendidos, y podemos superar el mal empleo de lo que el mundo nos dice que es una familia. Luchemos contra quien por el trabajo destruye a las familias, hoy es usual encontrar padres que no tienen tiempo para estar con sus hijos porque trabajan en horarios esclavizantes en maquilas o fabricas con horarios corridos. 

Pero también esta la contra parte, vemos familias destruidas por que los padre no encuentran trabajo, y sobre esto, ha  dicho el Papa Francisco, que aquellos gobiernos que no procuran de empleo a los ciudadanos están atentando contra la dignidad humana, es decir, que un padre o una madre no tenga trabajo para alimentar a sus hijos es contra la dignidad del ser humano. También hay que luchar contra los que piensan que la familia solo se funda en el dinero, en las cosas, en lo superficial, pues la familia se funda en Dios que es familia, en Jesús que quiso nacer en una familia y en un Dios que es de la familia.

Animo, hermanos y hermanas, a trabajar para que la familia, Iglesia domestica, sea un reflejo de Dios Trino y Uno, pero también que la familia humana, sea cada vez más una familia, una fraternidad, unida por el mismo Padre del Cielo, hermanada por el mismo Hijo de Dios y movida o guiada por el mismo Santo Espíritu.


¡¡¡ Feliz domingo de la SAGRADA FAMILIA !!!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.