Mostrando las entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de mayo de 2016

Homilía - EL LENGUAJE DE DIOS- Domingo de Péntecostes.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles 2,1-11:

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.

Enormemente sorprendidos, preguntaban: «¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.»

EL LENGUAJE DE DIOS.

Hola, queridos hermanos y hermanas, paz y bien.

Hoy en que celebramos el nacimiento de la Iglesia quiero decirles, FELICIDADES a todos los que somos bautizados, a los que formamos la Iglesia, los que construyen y reconstruyen la Iglesia con su testimonio de amor, con su fe sencilla, a todos las Iglesias más desfavorecidas del planeta, como las Iglesias perseguidas o emigrantes, a las Iglesias pobres y sencillas de las sierras.

Las lecturas de hoy se refieren al acontecimiento fundante del cristianismo, y en particular esta lectura de los Hechos de los Apóstoles, se refiere al entendimiento que hay cuando hablamos todos la misma lengua. El texto dice que se posaron sobre los apóstoles una lenguas como de fuego y cuando empezaron a hablar el mensaje de Dios todos comprendían, en contraposición con el texto del antiguo testamento sobre Babel cuando nadie entendía pues Dios confundió a todos porque se obstinaron en su egoísmo. Ahora es diferente, todos se entienden porque hablan la misma lengua, la legua del amor, el idioma de Dios. 

Si queridos hermanos y hermanas, el idioma de Dios, su lengua es el amor, por eso aunque hablamos diferentes idiomas en el mundo, todos entendemos un signo de amor, como una caricia, una sonrisa, una favor de un extraño, una buena obra a algún huérfano o en alguien en dificultad. Por eso no se puede entender en la Iglesia, en la comunidad de Dios, que un padre trate mal a la gente, que una secretaria sea déspota, que una catequista sea altanera, que un servidor sea un desgraciado, pues estas cosas, estas debilidades humanas no hablan del amor de Dios, no hablamos el idioma de Dios cuando tenemos estas actitudes.

Por eso tenemos que pedir a Jesús que nos siga mandando al Espíritu Santo, que si lo recibimos en el bautismo y en la confirmación, se nos note en cosas muy puntuales como es los gestos de amor. Cuanto nos hace falta este lenguaje en nuestro mundo actual, en nuestros grupos de parroquias o de fraternidades y comunidades religiosas, asoladas por la violencia, la intolerancia o la provocación. Vamos en el trafico de nuestras ciudades y vamos diciendo tantas cosas que no hablan el lenguaje de Dios, en lugar de bendecir a todos, vamos en el autobús y lo único que encontramos son caras y sentimientos frustrados por falta de amor, por falta de una palabra amable.

No nos cansemos de amar, pues cuando más amomos más felices somos. No somos como las pilas de los celulares o como los acumuladores de los coches, que se usan por un tiempo de vida y después se desechan. Nosotros somos personas destinadas y animadas por el amor, de tal forma que nuestra vocación, nuestro llamado principal es amar. Y este amor entre más se practica, entre más se prodiga hace mejor no solo a la persona que lo recibe, sino principalmente al que lo da, así como el odio hace más mal a la persona que lo siente que a la persona que se odia.

Hablemos, hermanos y hermanas, la lengua de Dios, este idioma que nos une y entonces todos creerán, entonces no habrá necesidad de que crean a la fuerza o que se tenga una fe solo por costumbre, convirtámonos con la fuerza del Espíritu Santo los que hemos conocido las grandezas de Dios y caminemos con el poder del amor de Dios (con el Espíritu Santo, que es amor). Esta es la Evangelización nueva que necesita el mundo, la Evangelización con entrañas, con corazón, con ternura.

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.


martes, 15 de marzo de 2016

domingo, 31 de enero de 2016

Homilía - EL AMOR, LA MEDICINA DEL HOSPITAL DE JESÚS (LA IGLESIA) - 4to. Domingo del Tiempo Ordinario.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios: 12, 31-13, 13.

Ustedes, por su parte, aspiren a los dones más valiosos. Y ahora les indicaré un camino mucho mejor. Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo estruendoso. Aunque tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera una fe como para mover montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es paciente, es servicial, [el amor] no es envidioso ni busca aparentar, no es orgulloso ni actúa con bajeza, no busca su interés, no se irrita, sino que deja atrás las ofensas y las perdona, nunca se alegra de la injusticia, y siempre se alegra de la verdad. Todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.


El amor nunca terminará. Las profecías serán eliminadas, el don de lenguas terminará, el conocimiento será eliminado. Porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías limitadas. Cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto será eliminado.

Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; al hacerme adulto, abandoné las cosas de niño. Ahora vemos como en un mal espejo, confusamente, después veremos cara a cara. Ahora conozco a medias, después conoceré tan bien como Dios me conoce a mí. Ahora nos quedan tres cosas: la fe, la esperanza, el amor. Pero la más grande de todas es el amor.

EL AMOR, LA MEDICINA DEL HOSPITAL DE JESÚS 
(LA IGLESIA)

El papa Francisco, entiende la Iglesia a semejanza de un hospital, donde llegan los enfermos de todo tipo. No podemos decir que nadie esta sano, el médico, el Señor Jesús es el que nos cura y la mejor cura que utiliza es el amor. Los que atienden a los enfermos, los doctores y las enfermeras también pueden enfermarse, de tal forma que todos están enfermos, así es en la Iglesia, todos necesitamos estar curados.

Pero la medicina de Jesús es una sola, es la medicina que el mundo necesita y la comunidad de creyentes (la Iglesia) es la que más necesita pues ella tiene que ser signo de esta medicina. La medicina es el amor. No son los dones que Dios da no son importantes sino son hechos con amor, así que por más que tenga el don de lenguas, el de leer los pecados (como el Padre Pio), si sirvo en la Iglesia pero no tengo amor no es nada. Por eso un doctor que no hace con amor su profesión y lo hace por dinero, no cura de verdad, asi como un sacerdote que no vive su vocación con amor y se preocupa del dinero no cura de verdad con esa medicina.

Incluso cuando decimos que hay que evangelizar pensamos que es predicar la Palabra de Dios solo con palabras, pero en realidad EVANGELIZAR ES AMAR. Si en el catecismo enseñaran a amar, si en la escuela enseñaran a amar, si en la familia enseñaran a amar otro mundo seria posible y las cosas estuvieran mejor. Pero si evangelizar es amar tenemos que entender que es amar, por ejemplo: en el Evangelio de este domingo Jesús llega a su tierra y predica en su tierra pero sus paisanos no lo reciben, de hecho cuando alguien importante nace en un pueblo, el pueblo vive de la fama de la persona importante, pero de lo que se trata es que si es una persona importante hay que ser un pueblo mejor, si Jesús nació en su pueblo el pueblo debe de ser liberador, sanador, pues el médico nació en ese pueblo. 

A veces pensamos que si nuestros padres nos regañan o nos corrigen no nos quieren, pensamos que si nuestro maestro y maestra les deja mucha tarea a los niños no los quiere, pero si el papa o la mama es pasalon o el maestro no les pone atención por estar con su celular entonces el papa y el maestro es "bien bueno". Nuestro concepto de amor esta medio distorsionado, al contrario de lo que nos dice el mundo, quien te llama la atención es por que le interesas, y tener interés es amor, cuando alguien te escucha te quiere, cuando alguien te da un tiempo o pasa tiempo contigo te ama, quien te hace responsable te ama. Evangelizar es amar y hay que amar, hay que corregir, preparar bien lo que damos en el catecismo, en la misa, pues amar es interesarse por los otros.

Queridos hermanos y hermanas, evangelicen desde su casa a sus hijos con gestos de verdadero amor, con actitudes de amor, para que sean personas de bien, buenos hijos y cristianos, pues los primeros catequistas son los padres. No es necesario que les enseñen la doctrina, los rezos, formulas, sino que les den testimonio de amor, aunque se peleen los papas se reconcilian, aunque hay diferencias se ponen de acuerdo. No perdamos el tiempo con los hijos pues lo que sembremos ahora eso cosecharemos.


Fray Juan Gerardo Morga. OFMCap. 


domingo, 29 de noviembre de 2015

AMOR MUTUO Y UNIVERSAL - Homilía del 1er. domingo de adviento.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses.

El Señor les conceda crecer cada vez más en el amor mutuo y universal, como el que nosotros tenemos por ustedes; y fortalezca sus corazones para que puedan presentarse santos e inmaculados ante Dios nuestro Padre, cuando venga nuestro Señor Jesús con todos sus santos.
Por lo demás, hermanos, les pedimos y rogamos en el nombre del Señor Jesús que vivan conforme a lo que han aprendido de nosotros sobre la manera de comportarse para agradar a Dios. Ustedes ya viven así, sigan haciendo progresos. Ya conocen las instrucciones que les dimos en nombre del Señor Jesús. 

AMOR MUTUO Y UNIVERSAL.

Paz y bien, hermanos y hermanas.

Hoy iniciamos un nuevo ciclo litúrgico y también iniciamos el año de la misericordia que el Papa Francisco a iniciado en Bangui, Republica Centro Africana, por eso les quiero desear lo mejor en este nuevo año, que todos perdonemos, de verdad "nuestras ofensas" como decimos en el "padre nuestro".

Es difícil hablar de amor mutuo y más de hablar de amor universal, cuando en el mundo esta librando una "III Guerra Mundial en partes", como la ha definido el Papa Francisco, cuando hay pleitos por doquier, en las familias la incomprensión de los esposos y los hijos, entre los jóvenes una simple diferencia los hace odiar, no hablarse o desearse hasta la muerte. Pero es posible un amor mutuo y universal como dice san Pablo en su primera carta a los Tesalonicenses, pero teniendo en cuenta que uno debe tener la valentía de perdonar, el coraje de reconciliarse siempre por más fuerte que haya sido un problema, una situación o un conflicto muy fuerte. Aclarar las cosas también es importante, pues los chismes, los mal entendidos, las incomprensiones están a la orden del día, pues aunque hablamos el mismo idioma no nos entendemos, pero también es importante hacerlo en privado, con la personas implicadas, sincerarse es otro ingrediente para que haya amor mutuo. 

Hablando del amor universal se puede amar a la manera de Dios, con un corazón grande, un corazón que no tenga limites o que tenga preferencias. Por eso es importante decirle a Jesús en este tiempo que nos "de un corazón grande para amar", como dice un canto. Y hagamos un examen de conciencia, en este año litúrgico que iniciamos, ¿cuantas faltas de amor he tenido con mi hermano o mi hermana? ¿tiene sentido estar peleado, y más en la Iglesia? ¿tengo el derecho de dividir con mis comentarios, con mis chismes al pueblo de Dios?

Es necesario tener un corazón grande para amar de verdad, solo así no tendremos miedo al fin del mundo o en la hora de la muerte, pues donde hay amor no hay temor. Solo quien ama, y vaya que cuesta amar, hace lo que quiere, es libre, es feliz, muchas personas no son felices o no aman de verdad y viven haciendo conflictos por donde quiera, todos somos tentados a ser instrumento del mal cuando dividimos, cuando chismorreamos y esto podemos decir que es como terrorismo espiritual. Animémonos a amar de un modo universal, amar a todos y a no tener un corazón de pollo que con todo se sienta, sino un corazón fuerte que pueda siempre soportar las debilidades de los demás hermanos y hermanas, que perdone siempre, que sea pacifico, que ame a los demás. Y si no podemos pidamos a Jesús, que es un experto en esto, pues en la cruz dice"perdónalos, Señor, pues no saben lo que hacen".

Feliz año y un tiempo de misericordia, en el que hagamos misericordia para que recibamos misericordia de nuestro padre, de que seamos justos al perdonar pues ¿acaso no hemos sido perdonados siempre por Dios?

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

domingo, 5 de julio de 2015

Homilía del DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO.


De la profecía de Ezequiel 2, 2-5.


En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me decía: «Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: "Esto dice el Señor." Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.»


¿Es Dios lo más importante?

Paz y bien a todos hermanos y hermanas.

Dicen que nunca hay que decir siempre, sin embargo para hablar de Dios podríamos decir: "Dios es siempre el más importante", pero esto no es del todo cierto cuando lo comprobamos en nuestra propias vidas.

Nos preocupan muchas cosas, por ejemplo, nos preocupa cuando no tenemos dinero, cuando no tenemos que comer, cuando no tenemos con que vestirnos, nos preocupa la fama, y estás preocupaciones son normales, incluso son de primera necesidad. Pero a veces estas preocupaciones ocupan el lugar más importante en nuestras vidas, hay personas que solo viven preocupadas por el dinero, como ganar más, como aumentar el capital, o los papas están más preocupados por el dinero que van a llevar a casa que los hijos que están en la casa.

Después hay otras cosas que están en las primeras cosas de nuestras prioridades; por ejemplo, cuando hacemos nuestras metas en la vida, decimos yo quiero ser doctor, chófer, mecánico, secretaria, pero nunca pensamos en dedicar nuestras vidas a Dios, incluso si hay alguno de que lo piensa y lo hace, todos dicen que esta loco. Nuestras prioridades no son del todo sinceras cuando decimos que "Dios es el más importante",

Jesús y san Pablo en el Evangelio y la segunda lectura, respectivamente, hablan de que solo en la tierra y en las ocasiones de debilidad es donde se conoce quien esta contigo, quien te cree. Creo que a nivel personal y comunitario tendremos que aceptar que somos, como dice la lectura de Ezequiel, rebeldes, "que somos un pueblo rebelde que de repente se revela contra Dios", que de repente no le cree verdaderamente a Dios, incluso que no pone a Dios como lo más importante. Después de que reconozcamos que somos rebeldes o testarudos (cabeza duras), pues que decimos, pero no ponemos a Dios en lo más importante de nuestras vidas, que somos infieles o pecadores, viene el reconocimiento de que somos un pueblo de Dios errante por el mundo buscando lo que nadie busca, a Dios.

Solo cuando un enfermo alcohólico acepta que es una enfermedad, solo en ese momento empieza a curarse, solo cuando el enfermo se da cuenta de la gravedad de la enfermedad se empieza a cuidar. Debemos de mover nuestro corazón a Dios, antes de que sea muy tarde, hay que renovar la fe que tenemos a Dios y creerle, a poner a Dios en la cumbre de nuestras prioridades, que de verdad sea Cristo el más importante, que Dios sea el centro de nuestras vidas. No seamos orgullosos pensando que soy buen cristiano, que soy buen servidor suyo, que ayudo mucho, aceptemos que todos le fallamos alguna vez y entonces iremos cambiando de verdad. El pueblo o el critiano que no reconoce sus debilidades, sus rebeldías, sus faltas no es un verdadero pueblo de Dios, no es un verdadero cristiano.

Esta semana que comenzamos les invito a decirle a Dios. "Señor dame la fe que me falta" o "Señor aumenta nuestras fe". Tenemos que hacer nuestra confesión pública como pueblo, de que somos un pueblo rebelde pero en camino de salvación, y si hay que hacer alguna conefión privada tengamos la valentia de hacerlo, pues solo así se acrecienta la fe (confianza).

¡Buen domingo!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

sábado, 30 de mayo de 2015

Domingo de la SANTISIMATRINIDAD

Del libro del Deuteronómio: 4, 32-34. 39-40.
Moisés habló al pueblo, diciendo: «Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, palabra tan grande como ésta?; ¿se oyó cosa semejante?; ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?; ¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el Señor, su Dios, hizo con ustedes en Egipto, ante sus ojos? Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre.


¡Viva la TRINI!


Hola hermanos y hermanas. P&B.

Hoy que celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad es fácil decir, como titule esta reflexión: ¡Viva la Trini!, quiero aclarar que la "Trini" es una forma que utilizan los jóvenes de la parroquia, en que me encuentro, para referirse a la SANTÍSIMA TRINIDAD, pero veamos si con nuestra vida cumplimos estos vivas con los que aclamamos a DIOS QUE ES TRINIDAD.

Quiero hacer este breve examen utilizando la primera lectura de esta solemnidad:

º ¿hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, palabra tan grande como ésta? Cuantas veces a la semana leemos la Biblia en nuestras casas y creemos que su Palabra sostiene nuestra vida, es en la que podemos encontrar respuestas para enfrentar los retos y problemas que nos salen día a día. Si recurrimos a la palabra de Dios escrita, si leemos la Biblia y la Biblia abierta de nuestro día cuando descubrimos la presencia de Dios en todo, estaremos diciendo con la vida: ¡Viva la TRINI!

º ¿se oyó cosa semejante? Cuantas homilías hemos escuchado, cuantos temas de formación, cuantos retiros hemos asistido, cuantas veces hemos recibido una palabra de Dios en los instrumentos que Dios llama y no hemos cambiado, no se ha notado que hemos escuchado la voz de Dios. Incluso cuantos años duramos estudiando los que nos preparamos para ser sacerdotes y no es garantía para oír efectivamente la voz de Dios. Si escuchamos y practicamos o nos esforzamos por practicar lo que oimos creo que estaremos diciendo con todo el corazón: ¡Viva la TRINI!

º ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido? Dios nos habla en su Palabra, cuando venimos a la misa, cuando leemos la Biblia en nuestras casas o con nuestros hermanos. También en los acontecimientos, en los hermanos, pero sobre todo en la ORACIÓN, que no es pelar los ojos o poner los ojos en blanco, sino encontrarse con Jesús de verdad, hablar con el como con un amigo, plantearle nuestros planes y que nos diga si Él quiere lo que estamos pensando o solo lo estamos pensando por sobresalir, por mi propio interés y no por los demás. Orar es como entrar en la dimensión de Dios, empaparse de su amor infinito, por eso es ilógico que quien se encuentra de esta forma con Dios siga igual. Cuando oramos, cuando nos encontramos realmente con Jesús algo de nosotros muere, muere el egoismo, muere las malas intenciones, muere los malos pensamientos, muere en fin poco a poco la dimensión del infierno presente en nuestras vidas, y vivimos, creamos el cielo en nuestras personas y en los ambientes; quien ora y se convierte siempre dice con su boca y su vida: ¡Viva la TRINI!

Teniendo en cuenta estas cosas les digo como el libro de Deuteronomio: "Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro." No nos creamos diositos, no nos creamos en nuestros servicios, no controlemos todo como si fuéramos dioses, porque a parte de sufrir nosotros mismos, hacemos sufrir a los demás hermanos que están con buena intención y con buena voluntad en la Iglesia y más aún los alejamos de Dios por nuestro testimonio, por nuestras actitudes. El Señor es el único Dios, y el que no lo reconoce es rigorista, es autoritario, es legalista, estrecho, es un cristiano de plástico, de museo, un cristiano que no se cansa de criticar, enojado con todo. Reconozcamos que Dios es el ÚNICO DIOS y en la medida que lo hagamos iremos cambiando todo nuestro ser.

Digamos con toda nuestra VOZ, pero sobre todo con todo NUESTRO SER, con NUESTRO EJEMPLO BUENO: 

¡VIVA LA SANTÍSIMA TRINIDAD!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.


sábado, 13 de diciembre de 2014

Homilía del 2do. Domingo de Adviento.

Del libro de Isaías 11: 1-10.

Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor.

No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas; juzgará a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados. Herirá al violento con la vara de su boca, y al malvado con el aliento de sus labios. La justicia será cinturón de sus lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas. Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos: un muchacho pequeño los pastorea.

La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león comerá paja con el buey. El niño jugará en la hura del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país de ciencia del Señor, como las aguas colman el mar. Aquel día, la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Homilia del 23º Domingo del Tiepo Ordinario.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 13, 8-10.

Que la única deuda que tengan con los demás sea la del amor mutuo. Porque el que ama al prójimo ya cumplió toda la ley. De hecho, los mandamientos: no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro precepto, se resumen en éste: Amarás al prójimo como a ti mismo. Quien ama no hace mal al prójimo, por eso el amor es el cumplimiento pleno de la ley.
 

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

 
DEUDAS DE AMOR.
 
Que el Señor les de su paz, hermanos y hermanas.
 
De nuevo les saludo esperando que se encuentren de lo mejor. Hoy quiero hablarles de las deudas de amor que tenemos con hermanos y hermanas que se han portado muy bien con nosotros, aprovechando lo que nos dice san Pablo este domingo 23º del tiempo ordinario.
 
La vida cristiana se resume en amar como Cristo nos amo, amar a los hermanos, a las creaturas que son como reflejo de la gloria de Dios, amarnos a nosotros mismos para amar a los demás. Es común que nos sintamos en deuda con alguien que ha sido muy buena o bueno con nosotros, sin embargo la deuda de amor que tenemos con algunos de los hermanos y hermanas que están a nuestro lado es más grande; por ejemplo con nuestros padres. Todos tenemos una deuda con nuestra madre o nuestro padre, cuantos desvelos pasaron por nosotros, cuanto se sacrificaron por nosotros, cuantas privaciones por darnos lo mejor, todo esto es expresión del amor que tienen por nosotros como hijos. Por eso es triste que terminen sus vidas solos o en un asilo, pues ellos que dieron todo no reciben nuestro amor de la misma manera.
 
Parecido es en las empresas grandes, donde la vida de muchos hermanos y hermanas son gastadas y desgastadas por el bien de los dueños de estas empresas, y al final son relegados, se les paga no muy bien y se descartan porque ya no producen igual. Esta es una deuda de amor. Incluso cuantos hermanos y hermanas en la calle, que duermen en las calles, en las terminales de autobuses o en el metro de nuestras ciudades, y nosotros como que no nos mueve a hacer algo por ellos, incluso damos una moneda a alguno de ellos pero no nos interesamos por ellos, no sabemos como se llaman, la moneda solo sirve para acallar nuestra conciencia. Esta es otra deuda de amor que tiene la sociedad, nosotros particularmente o como comunidad.
 
Cuantos padres y madres que dejan a los hijos, voluntaria o involuntariamente, por el trabajo, porque no quieren responsabilidad, porque no toman conciencia de su rol como padres. Cuantos niños sufriendo de amor, de la deuda de amor de los padres a los hijos. Pero también cuantos padres y madres sufriendo por el hijo que es drogadicto o borracho, el hijo perdido en sus vicios y los padres sufriendo por la deuda de amor de los hijos.
 
Sin duda el sentirnos en deuda con alguien que ha sido bueno es natural, pero también con aquellas personas que nos han dado todo en la vida, e incluso aquellas que nos ha hecho sufrir o que nos han dejado abandonados, o no nos han dado el amor que necesitamos. Queridos hermanos y hermanas, no hagamos mendigar el amor a los que queremos, empecemos a pagar estas deudas de amor pues solo tenemos esta vida para hacerlo, incluso tenemos una gran deuda con Dios y por amor a Él como agradecimiento por su amor, Él nos invita a amar pues así cumplimos la ley, su ley de amor.
 
¡¡Buen domingo y amemos de corazón!! 
 
Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.
 



domingo, 13 de abril de 2014

Homilía de DOMINGO DE RAMOS, DE LA PASIÓN DEL SEÑOR.

De la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2,6-11.
Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
*************************************

Veamos en el espejo del crucificado, 
y de tantos crucificados de nuestro tiempo.


Hola a todos y a todas, que el Señor les de la paz.

Hoy celebramos con toda la Iglesia esparcida por todo el mundo el DOMINGO DE RAMOS en el que recordamos la entrada de Jesús a Jerusalen, aún sabiendo que le esperaba una muerte cruel. Jesús enfrenta esta dura realidad y va con toda determinación a Jerusalen. Podríamos aprender de Jesús, en este gesto, enfrentar nuestra realidad por más difícil o dura que parezca, no podemos escapar de nuestra realidad. Muchos jóvenes y no tan jóvenes encuentran en la droga o el alcohol, en el placer y el tener, en este mundo caduco el escape a esta realidad, tenemos que enfrentar con la ayuda de Jesús la realidad que a cada uno le ha tocado vivir.

Quiero proponerles esta reflexión del crucificado. Todos tenemos un espejíto o espejote en nuestro cuarto, en el baño en la casa, para ver si estamos bien peinados, bien arreglados (aunque en exceso puede ser dañino), lo que vemos en el espejo es la hermosura que somos cada uno, pero también las imperfecciones, las cosas que no nos gustan de nosotros mismos, cosas que quisiéramos cambiar. Jesús crucificado es el espejo de nuestro interior, el espejo de nuestra alma, el espejo con el podemos ver nuestra grandeza y nuestra bajeza, nuestra capacidad de hacer el bien, pero también para hacer el mal. Con este espejo, como el de nuestras casas, podemos ver que es lo que podemos mejorar en nuestra vida para ser mejores, para amar como Él (Jesús) ama.

De hecho Jesús en la Cruz, es espejo de la humanidad, pone al descubierto que es lo que el hombre hace con su hermano hombre. Pone al descubierto la mal, al diablo, cuando es levantado como aquella serpiente del desierto nos sana de nuestras heridas, con sus heridas vemos nuestras heridas para que las podamos sanar. Jesús es el espejo de nuestra vida como cristianos, como sus seguidores, si seguimos esta carta de san Pablo que leemos en la segunda lectura, renunciando a lo que somos, renunciando a las ansias de poder, de aparecer, cuando actuamos como Jesús como un hombre (mujer) cualquiera estamos viéndonos bien en este espejo.

Cuando nos vemos en el espejo del crucificado vemos nuestra propia debilidad, el potencial que tenemos para mejorar, pero necesitamos estar consientes que Jesús esconde nuestras imperfecciones, hace como que no ve, pero solo cuando reconocemos (nos arrepentimos) nuestros pecados. No podemos quedar curados, arreglados de estas heridas si no nos reconocemos humildemente pecadores ante el espejo la cruz del Señor.

Cuantos crucificados en nuestro tiempo que no queremos ver, cuantos hermanos que viven en el sufrimiento, en la pobreza y en la enfermedad que están abandonados, ¿abandonamos a Jesús así como sus apóstoles? ¿lo negamos como Pedro, en estos hermanos? ¿nos burlamos de los hermanos que no son como nosotros, que no piensan como nosotros? ¿crucificamos a los hermanos que no queremos muy bien, o que nos cae mal su forma de hablar, de denunciar?

Hermanos y hermanas, iniciemos con la vivencia de la SEMANA SANTA no con animo pesado, con tristeza, con sentimientos de culpa, sino con una actitud de agradecimiento a Dios por su amor, por su Hijo que nos salva, un fuerte sentido de esperanza en que por Jesús todos encontramos el sentido de nuestras vidas, la salida a los problemas cotidianos, la ayuda para seguir en el camino del Señor. Saquemos de nuestros corazones los sentimientos negativos, la envidia y vistámonos de los mismos sentimientos de Cristo, que aún en la cruz dice: "Padre, perdónalos, pues no saben lo que hacen".

Buena SEMANA, y no nos quedemos en el viernes santo, lleguemos hasta el sábado santo y al DOMINGO DE LA RESURRECCIÓN!!!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.





martes, 1 de abril de 2014

Homilía del 4to. Domingo de Cuaresma.

JUAN 9, 1-41

Al pasar vio Jesús un hombre ciego de nacimiento. Le preguntaron sus discípulos:

- Maestro, ¿quién había pecado, él o sus padres, para que naciera ciego?

*************************************************************
CAMINOS HACIA LA FE.

El relato es inolvidable. Se le llama tradicionalmente "La curación del ciego de nacimiento", pero es mucho más, pues el evangelista nos describe el recorrido interior que va haciendo un hombre perdido en tinieblas hasta encontrarse con Jesús, «Luz del mundo».

No conocemos su nombre. Sólo sabemos que es un mendigo, ciego de nacimiento, que pide limosna en las afueras del templo. No conoce la luz. No la ha visto nunca. No puede caminar ni orientarse por sí mismo. Su vida transcurre en tinieblas. Nunca podrá conocer una vida digna.

Un día Jesús pasa por su vida. El ciego está tan necesitado que deja que le trabaje sus ojos. No sabe quién es, pero confía en su fuerza curadora. Siguiendo sus indicaciones, limpia su mirada en la piscina de Siloé y, por primera vez, comienza a ver. El encuentro con Jesús va a cambiar su vida.

Los vecinos lo ven transformado. Es el mismo pero les parece otro. El hombre les explica su experiencia: «un hombre que se llama Jesús» lo ha curado. No sabe más. Ignora quién es y dónde está, pero le ha abierto los ojos. Jesús hace bien incluso a aquellos que sólo lo reconocen como hombre.

Los fariseos, entendidos en religión, le piden toda clase de explicaciones sobre Jesús. El les habla de su experiencia: «sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo». Le preguntan qué piensa de Jesús y él les dice lo que siente: «que es un profeta». Lo que ha recibido de Él es tan bueno que ese hombre tiene que venir de Dios. Así vive mucha gente sencilla su fe en Jesús. No saben teología, pero sienten que ese hombre viene de Dios.

Poco a poco, el mendigo se va quedando solo. Sus padres no lo defienden. Los dirigentes religiosos lo echan de la sinagoga. Pero Jesús no abandona a quien lo ama y lo busca. «Cuando oyó que lo habían expulsado, fue a buscarlo». Jesús tiene sus caminos para encontrarse con quienes lo buscan. Nadie se lo puede impedir.

Cuando Jesús se encuentra con aquel hombre a quien nadie parece entender, sólo le hace una pregunta: «¿Crees en el Hijo del Hombre?» ¿Crees en el Hombre Nuevo, el Hombre plenamente humano precisamente por ser expresión y encarnación del misterio insondable de Dios? El mendigo está dispuesto a creer, pero se encuentra más ciego que nunca: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»

Jesús le dice: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es». Al ciego se le abren ahora los ojos del alma. Se postra ante Jesús y le dice: «Creo, Señor». Sólo escuchando a Jesús y dejándonos conducir interiormente por él, vamos caminando hacia una fe más plena y también más humilde.

José Antonio Pagola

domingo, 16 de marzo de 2014

Homilía del 2do. Domingo de Cuaresma.

SEGUNDA LECTURA

DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TIMOTEO 1, 8b-10

Querido hermano: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según las fuerzas que Dios te dé. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque antes de la creación, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado por medio del Evangelio, al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio. 

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Muerte eterna o vida inmortal.

Que el Señor les conceda su paz, hermanos y hermanas, en este tiempo de cuaresma.

Pablo este domingo toca un tema relevante, y es que Jesucristo nos ha traído la vida en toda su dimensión, es decir, que el mismo Cristo es la gracia que nos viene del Padre, es la vida plena en este mundo y en el venidera.

El domingo pasado leíamos en la 1ra. lectura del Génesis el relato de la creación, la caída del genero humano simbolizado en Adán (barro, tierra) y Eva (aliento de vida, viviente). A veces podemos pensar que lo más grave al inicio cuando Dios empezó a crear fue el pecado, y que este pecado nos trajo la muerte, esto es cierto, pero recordemos que sobre todo que antes del pecado todo fue creado, incluso el genero humano, en gracia original, antes del pecado original existió la gracia original. Dios dispuso que todo fuera bueno, es lo que el Génesis nos dice, es decir, que todo tuviera el rostro de Dios, su amor, su compasión. Es esto a los que se refiere Pablo cuando dice: "Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque antes de la creación, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia..." Podemos pensar que ser santo es solamente ser perfecto, ser puro, ser justo, sin embargo la santidad tiene que ver con las mismas características de Dios, ser amorosos, tener paciencia con los demás, ser compasivos.

Cuando Pablo habla de que "nos llamo a una vida santa" quiere decir, que nos llamó a vivir estas características de Dios, la más importante es la compasión o la misericordia. el Beato Juan Pablo II nos invitaba a reflexionar sobre la misericordia de Dios, incluso fue el primer Papa en instituir una fiesta dedicada a la misericordia de Dios, y esta característica esencial de Dios se trata de compadecerse con el que sufre, es de sufrir con la persona que la esta pasando mal, es solidaridad con el prójimo que nos necesita. Esta es la gracia que perdimos, nos llenamos de egoísmo, de soberbia y no nos abrimos a los demás, el pecado nos ha hecho insensibles, pero ahora que vino a nosotros Jesucristo, Dios nos ha devuelto la gracia original del Génesis, él es la gracia de Dios, él es, como dice el Evangelio, la luz que alumbra nuestras tinieblas, el es nuestra luz.

Si el pecado (separación de Dios, de su amor, de su compasión) nos trajo la muerte, Jesús que es la gracia personificada nos trajo la vida inmortal, es decir, la vida plena. Esto es lo que tenemos que anunciar, como dice Pablo al inicio "Querido hermano: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio", pero este anuncio, este trabajo, no es fácil, se necesita valentía, perseverancia, humildad, pues somos siervos del Señor, a veces cuando hay una dificultad en nuestra comunidad, cuando hay chismes, lo primero que pensamos es en dejar de servir a la Iglesia, es dejar tirada la toalla, nos desanimamos. 

Hermanos y hermanas, tengamos claro que anunciar el Evangelio, no es solamente aparecer, pasarla bien, que todo sea bonito. Tengamos presente que los trabajos del Evangelio necesitan ser tomados con valentía, con coraje, con pasión, sino mejor ni meterse a anunciar, pues un o una desanimada no puede contagiar el Evangelio, alguien que le dice a los demás que seguir a Jesús es siempre fácil, siempre bonito, no ha entendido la vida cristiana, el seguimiento de Cristo. Tenemos que padecer con alegría, no solo estar alegres cuando nos va bien, tenemos que ayunar y estar alegres, pues si estamos con cara triste, larga somos hipócritas dice Jesús. Salgamos de la muerte, de "ser cristianos de museo", dice el Papa Francisco, y seamos cristianos con la esperanza en la vida inmortal que ya empieza aquí en esta vida.

No vivamos como muertos, como pecadores que no tienen remedio, porque eso es lo que quiere el maligno, vivamos como quienes poseemos la vida inmortal que nos ha dado Dios por medio de Jesucristo. Un cristiano, un grupo, una parroquia, una diócesis que no ha entendido la forma de anunciar el Evangelio no puede ser trasfigurada como Jesús, que irradia su luz a los apóstoles, dejémonos ser transfigurados por Dios, como lo fue Jesús en el Evangelio, dejemos que la luz del Evangelio (Jesucristo) llegue a todos los hombres, seamos luz para los hermanos, en especial a los pobres, los sin esperanza, los sin voz, sin techo, los que son excluidos por este sistema imperial del materialismo y del dinero. 

Animo en nuestro camino hacia la pascua, donde todos seremos resucitados, pidamos a Jesús que nos resucite de nuestra apatía, de nuestro desanimo, de nuestro letargo, de nuestro poso (pecado), de nuestra falta de compromiso, del protagonismo callado, escondido. No somos el Evangelio (Jesucristo), somos sus servidores, pero unos servidores alegres, audaces, llenos de vida inmortal.

¡Buen domingo, disfruten el puente!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.


domingo, 9 de marzo de 2014

Homilía del 1er. Domingo de Cuaresma.

De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos: 5, 12-19.

Así como por un hombre penetró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte, así también la muerte se extendió a toda la humanidad, ya que todos pecaron.

Antes de llegar la ley, el pecado ya estaba en el mundo; pero, como no había ley, el pecado no se tenía en cuenta.Con todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, también sobre los que no habían pecado imitando la desobediencia de Adán —que es figura del que había de venir—. Pero el don no es como el delito. Porque si por el delito de uno murieron todos, mucho más abundantes se ofrecerán a todos el favor y el don de Dios, por el favor de un solo hombre, Jesucristo.

El don no es equivalente al pecado de uno. Ya que por un solo pecado vino la condena, pero por el don de Dios los hombres son declarados libres de sus muchos pecados. En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte, con mayor razón, por medio de uno, Jesucristo, reinarán y vivirán los que reciben abundantemente la gracia y el don de la justicia.

Así pues, como por el delito de uno se extiende la condena a toda la humanidad, así por el acto de justicia de uno solo se extiende a todos los hombres la sentencia que concede la vida. Como por la desobediencia de uno todos resultaron pecadores, así por la obediencia de uno todos resultarán justos.
------------------------------------------------------------------

La tentación, buena o mala.

Hola queridos hermanos y hermanas, paz y bien.

Les saludo deseándoles que esta cuaresma sea un tiempo de preparación a la Pascua de la Resurrección del Señor, pues la cuaresma no es una preparación a la semana santa sino a la Pascua. Este domingo el tema principal es las tentaciones y el pecado. ¿Pero sabemos que son las tentaciones y el pecado? ¿son malas o buenas las tentaciones?

Las tentaciones son pruebas que nos pone el maligno, son ocasiones para que pequemos o no, es como cuando la novia le pregunta al novio: "me amas", y el novio tiene que responder: "si, te amo", a veces lo hace con toda sinceridad y a veces por compromiso. Las tentaciones nos ayudan a reafirmar nuestra adhesión a Dios si la resistimos, pero si no la resistimos solo nos sirve para caer una y otra vez en el mismo error. La tentación no es mala, el pecado si, porque con él nos apartamos de Dios, nos apartamos de su amor, nos apartamos del camino del bien para el que fuimos creados. 

En la primera lectura del libro del Génesis se narra la tentación y el pecado de Adán, pero ¿cual fue la tentación y el pecado del hombre hecho de tierra (adan) con aliento de vida (eva)? Es la misma tentación y el mismos pecado al cual Jesús resistió en el Evangelio de hoy. Jesús resiste a la tentación del poder, de la fama y de la posesión, cuando la serpiente le dice a Eva que no moriría sino que sería como Dios, en ese momento esta la tentación de tener el mismo poder que Dios, y es por esto que el demonio es desterrado de la presencia de Dios, cuando la serpiente engaña al la mujer de que poseería el saber allí esta la tentación de poseer. 

Todos caemos en la tentación de poder, de fama y de tener, que son como el resumen de todas las tentaciones, lo malo no es que tengamos tentaciones o no, lo malo es que no resistamos a la tentación, no tengamos miedo a la tentación, pidamos la ayuda, la fuerza de Dios para esos momentos. Todos somos pecadores, pues como dice esta lectura de san Pablo a los romanos, el pecado entro por un solo hombre, pero por un solo hombre entro la salvación, Jesucristo nuestro Señor. Por eso cuando escuches en tu interior, cuando sientas la moción de que eres un pecador sin remedio, de que eres una persona que no vale nada, de que no hay esperanza para ti, recuerda que no puede ser Dios, pues Dios (Jesús) ama al pecador, y no quiere su muerte, no quiere su destrucción, no quiere que pague, por eso pagó por nosotros al estar en la cruz, es el diablo el que nos quiere ver derrotados, tristes, sin remedio, quiere vernos crucificados, sufriendo, caídos.

Si, hermanos y hermanas, digamos no a la tentación del mal de vernos sumidos en la tristeza, en el poso profundo, en la desesperación, en el pecado, y siempre reconozcamos que Dios nos ama, digamos como el salmista "misericordia, Señor, hemos pecado" y pidamos su ayuda para salir del mal, si lo estamos, no nos venzamos, no somos pecadores que no tenemos remedio, siempre podemos ser mejor. 

Animo a todos en este camino de preparación, no nos cansemos de pedir perdón a Dios pues él nunca se cansa de perdonarnos, nunca dudemos del amor de Dios, pues si por un hombre entro el pecado en el mundo (Adán) por uno también nos vino la salvación (Jesucristo). Somos un pueblo en marcha, animo hermanos y hermanas, no tengamos miedo de la tentación o del pecado, tengamos miedo de quedarnos tirados, en el poso, de quedarnos derrotados. 

¡Feliz domingo!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

domingo, 26 de enero de 2014

Homilía del 3° Domingo del Tiempo Ordinario.

De la primera carta del apostol san Pablo a los Corintios: 1, 10-13. 17
 

Hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo les ruego que se pongan de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que vivan en perfecta armonía de pensamiento y opinión. Porque me he enterado, hermanos míos, por la familia de Cloe, que existen discordias entre ustedes.
 
Me refiero a lo que anda diciendo cada uno: yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo. ¿Está dividido Cristo? ¿Ha sido crucificado Pablo por ustedes o han sido bautizados invocando el nombre de Pablo?

Porque Cristo no me envió a bautizar, sino a anunciar la Buena Noticia, sin elocuencia alguna, para que no pierda su eficacia la cruz de Cristo.

¿POR QUÉ NOS DIVIDIMOS LOS CRISTIANOS?
SI NI EL DEMONIO TRABAJA DIVIDIDO.
 
Hola hermanos y hermanas, que el Señor les conceda su paz.
 
Este domingo quiero compartir con ustedes esta lectura, que corresponde a la segunda lectura de este domingo 3° del tiempo ordinario, que habla de las diviciones internas en nuestras comunidades, en nuestras parroquias, en fin, en los ambientes donde no deberíamos estar divididos.
 
Dios es unidad, de hecho aunque son tres personas las de la Santisima Trinidad las tres estan intimamente unidas por el amor, la comprensión y porque se ponen de acuerdo, las tres personas -Padre, Hijo y Espíritu Santo- son una única realidad, son un Dios. Y si la esencia de Dios es ser uno, tambien la de la Iglesia y de los seguidores de Jesús tendría que ser la misma, de ser unidos, de tener un solo corazón y una sola alma, entonces ¿por qué vivimos divididos los cristianos?
 
Es triste constatar las divisiones internas de los grupos parroquiales, de nosotros mismos como personas, de nuestras parroquias, de las diocesis, pues si estamos divididos es como si el cuerpo de Cristo se despedazara, a veces criticamos a los "malitos" porque descuartizan a personas, pero no nos damos cuenta que tambien nosotros al criticar, al no comunicarnos, por envidia, por ansia de poder o por falta de un servicio humilde, vividamos el cuerpo de Cristo peor de como lo hacen los "malitos". Pues la Iglesia es cuerpo de Cristo, mistico, pero somos su cuerpo y Cristo es la cabeza.
 
Es necesario, queridos hermanos y hermanas, que cambiemos de actitud, no esperemos que cambie el hermano que esta de nuestro lado, el hermano que nos cae mal, es necesario que cambiemos nosotros mismos, que dejemos a un lado nuestras posiciones egoistas y nos acerquemos al hermano, que dejemos nuestro orgullo y hablemos acertivamente con los hermanos y hermanas con los que compartimos la misma vida de Cristo. Es necesario tamar conciencia de que somos un solo cuerpo, como lo es Dios, "pues hasta el mismo diablo no puede trabajar dividido", y esto no lo digo yo, sino el mismo Jesús.
 
Dice el Papa Francisco que "la parroquia no es una estructura caduca; la parroquia precisamente porque tiene una gran plasticidad, puede tomar formas muy diversas que requieren la docilidad y la creatividad misionera del Pastor y de la comunidad. Aunque ciertamente no es la única institución evangelizadora, si es capaz de reformarse y adaptarse continuamente, seguirá siendo «la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas”. Para que siga así el Papa Francisco precisa "que debe seguir en contacto con los hogares y con la vida del pueblo, y no se convierta en una prolija estructura separada de la gente". A veces estamos tan metidos en nuestros grupos divididos que no damos el paso a ser una parroquia misionera, nos resistimos a las nuevas formas de trabajar, y decimos: "es que nunca se había hecho así", "es que el padre X no lo hacía así" y no nos abrimos a nuevas formas de anunciar con alegría el Evangelio.
 
Muchas veces vivimos divididos en la Iglesia porque los que formamos los grupos de la Iglesia desarrrollamos lo que el Papa llama la psicología de la tumba, es decir, vivimos como seguidores de Jesús pero estamos y no estamos, esta psicología "que poco a poco convierte a los cristianos en momias de museo. Desilusionados con la realidad, con la Iglesia o consigo mismos, viven la constante tentación de apegarse a una tristeza dulzona, sin esperanza, que se apodera del corazón como «el más preciado de los elixires del demonio»" (Evangelii Gauium 83). Es necesario, hermanos y hermanas, salir de esta psicología y es un reto volver a ser como la Iglesia primitiva, donde todos eran un solo corazón y una sola alma, hay que tomar en cuenta que no es la Iglesia de este u otro sacertode o persona encargada, sino de Cristo.

Hoy, como dice el mismo papa Francisco "sentimos el desafío de descubrir y transmitir la mística de vivir juntos, de mezclarnos, de encontrarnos, de tomarnos de los brazos, de apoyarnos, de participar de esa marea algo caótica que puede convertirse en una verdadera experiencia de fraternidad, en una caravana solidaria, en una santa peregrinación" (Evangelii Guadium 87). Pero este es el camino si queremos salir de estas divisiones, de este desierto que parece nuestro mundo, nuestras diócesis, parroquias, nuestros grupos tienen que ser un punto de encuentro con Jesucristo y no un lugar donde se disputa el poder, se ambiciona estar adelante, ser protagonista, donde el único protagonista es Jesús, Dios que es uno y trino.
 
¡No nos dejemos robar la alegría evangelizadora! y trabajemos unidos contruyendo el Reino de Dios aqui en la tierra.
 
Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.


 
 


martes, 21 de enero de 2014

Homilía del 2° Domingo del Tiempo Ordinario.

Del Santo Evangelio según san Juan: 1, 29-34.

Al día siguiente Juan vio acercarse a Jesús y dijo:
—Ahí está el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. De él yo dije: Detrás de mí viene un hombre que es más importante que yo, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero vine a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel.


Juan dio este testimonio:
—Contemplé al Espíritu, que bajaba del cielo como una paloma y se posaba sobre él. Yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar me había dicho: Aquél sobre el que veas bajar y posarse el Espíritu es el que ha de bautizar con Espíritu Santo. Yo lo he visto y atestiguo que él es el Hijo de Dios.

***********************************************

¿Cómo es nuestro testimonio?

Hola hermanos y hermanas, paz y bien.

Este 2do. Domingo del Tiempo Ordinario, el Evangelio vuelve hacer referencia al bautismo, solo que ahora da un nuevo elemento, Juan el Bautista no solo bautiza a Jesús, sino que da testimonio de Él. también nosotros como bautizados, ¿qué testimonio damos de Jesús?

Hay tantas personas que no creen en Jesús o tienen mala percepción de la Iglesia, o creen pero no de una forma madura y responsable, piensan que los sacerdotes hacen mal algunas cosas y se retiran de Dios, por un mal testimonio de algún agente de pastoral se alejan del que es la razón de nuestra vida. A veces tienen razón, pues tomamos nuestra relación con Dios de forma superficial, vemos la Iglesia como un negocio, por desgracia algunos sacerdotes ven la parroquia o la diócesis como un negocio, parece que nos importa más lo que entra de dinero, que los que aceptan a Jesús, que los que se confiesan. También somos muy legalistas, cuadrados en nuestra fe, condenamos fácilmente en lugar de acoger con ternura y caridad a los hermanos que fallan, como si no falláramos también nosotros. Cuanto necesitamos de un testimonio creíble de amor, del amor de Dios, de la paciencia de Dios.

Hermanos y hermanas, ser bautizados no es solo un adorno, no es algo que tengamos que cumplir, es una gracia que recibimos de Dios, de su Hijo, es la gracia de ser testigos suyos en el mundo, un mundo cada vez más sin amor, sin paciencia, sin solidaridad, con más egoísmo y superficialidad. Nosotros tenemos que dar un testimonio de Jesús, un testimonio en la vida diaria, en la vida cotidiana, en nuestras relaciones, actitudes, palabras. Seamos como los vitrales que están en los templos que dejan pasar la luz del sol para iluminar a los que están dentro, dejemos pasar por nuestros ser, por nuestra vida la luz de Cristo para alumbrar a los demás. Recordemos que somos instrumentos de Dios, por el bautismo, y si ese instrumento no toca bien podemos alejar a los que se acercan de corazón a Dios. Si somos sus instrumentos de amor, entonces el mundo conocerá que Dios es amor, no tengamos miedo de testimoniar a Jesús.

Cuantos hermanos y hermanas viven sin Dios, por nuestro mal ejemplo, no busquemos honores, reconocimiento, poder, sino servir con gran humildad a los que nos necesitan, a los que necesitan el amor de Dios en sus vidas, visitemos a los enfermos del cuerpo y del alma, escuchemos a los hijos y entre los esposos, animemos a los que veamos decaídos. Anunciar a Jesús, dar testimonio de él a los hermanos es tarea de todos los que somos bautizados.

En este segundo domingo ordinario meditemos, ¿cómo es nuestros testimonio de cristianos?, los hermanos y hermanas al vernos ¿quieren acercarse o alejarse de Dios?. Ciertamente que hay muchos bautizados que dan un testimonio creíble, pero animémonos también nosotros.

¡Feliz domingo!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.