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miércoles, 6 de julio de 2016

JESUFICACIÓN DEL MUNDO- Homilía del XV Domingo del Tiempo Ordinario.

De la carta del Apóstol san Pablo a los Colosenses. 1, 15-20.

Él es imagen del Dios invisible,
primogénito de toda la creación,
porque por él fue creado todo,
en el cielo y en la tierra:
lo visible y lo invisible,
majestades, señoríos,
autoridades y potestades.
Todo fue creado por él y para él,
él es anterior a todo
y todo se mantiene en él.
Él es la cabeza del cuerpo, es decir, de la Iglesia.
Él es el principio,
el primogénito de los muertos,
para ser en todo el primero.
En él decidió Dios que residiera la plenitud;
por medio de él quiso reconciliar consigo todo lo que existe,
restableciendo la paz por la sangre de la cruz
tanto entre las criaturas de la tierra como en las del cielo.


JESUFICACIÓN DEL MUNDO.

Hola hermanos y hermanas, paz y bien.

Hace unos días en su 65 aniversario de sacerdote el papa emérito Benedicto, pronuncio una frase que me impacto, habló de la acción de gracias que era una alusión obligada por su aniversario y habló de la TRANSUBSTANCIACIÓN DEL MUNDO, en relación con lo que pasa en la EUCARISTÍA que el pan y el vino se transforman en el CUERPO Y SANGRE DE JESUS, a esto se le llama TRANSUBSTANCIACIÓN.
 
Básicamente esta palabra dominguera, y que hasta el papa emérito le consto pronunciar, significa TRANFORMAR, transformarnos cada uno, transformar el mundo, transformar todo según el plan original de Dios. No según lo que pensamos como Iglesia, sino según Dios, y para hacer esto tenemos que discernir que es lo que Dios quiso desde siempre y ahora. y podemos discernir por medio de la oración, por medio de su Palabra, por la biblia abierta que es la creación.
 
Y para transformar el mundo se necesita "una poca de gracia" y esta es la disponibilidad personal de ser un agente positivo, un agente de paz, un agente disponible y simple para vivir plenamente la vida y más allá de la vida que le pertenece y es cabeza JESUS. Si hermanos la disponibilidad para ser instrumento de la vida, de la verdad, del camino que es JESUCRISTO es importante para TRANSFORMAR, para CRISTIFICAR O JESUFICAR todo en el mundo. Cuando no somos agentes los que más sufren son los más vulnerables, todos sufrimos, incluso nosotros, pero los pobres sufren más. No es casualidad que hoy se este dando una catástrofe en el ámbito ambiental, por causa de la irresponsabilidad de todos, todo lo contaminamos con basura y deshechos, pero también contaminamos con los malos sentimientos, con las represiones de los mismos, con los traumas de cada uno.
 
Así como hay tanta contaminación de deshechos materiales, hay tanta contaminación de sentimientos negativos, de tantos odios y rencores, por no saber manejar nuestros sentimientos positivamente. Cuanta contaminación hay en la Iglesia, hablando de la afectividad, hablando de la moral, hablando de cosas que imprimen una carga represiva como muchos sistemas actuales. Me explico, la gente piensa que los pecados sexuales son los más graves, y los pastores también tenemos esto como primacía cuando en la confesión regañamos a los penitentes o ponemos énfasis en estos pecados. Pero son más graves lo pecados que van contra el prójimo, como vemos en el Evangelio de hoy, no visitar a los padres ancianos, ser mal agradecidos con ellos esto constituye un grave pecado, no ayudar a quien puedes ayudar esto es más grave, destruir la fama de un hermano con el chisme o injurias es más grave.
 
Todos tenemos que transformarnos más a la forma de JESUS, pero la transformación se hará desde dentro, pues muchos sectores en la Iglesia no se piensa o se actúa según Cristo. Jesús era una persona profundamente humana, ASI QUE SI DECIR "JESUFICAR EL MUNDO" es lo mismo decir: HUMANIZAR CON LA HUMANIDAD DE JESÚS AL MUNDO. Pero esto se hace primero en primera persona, es decir, cada uno, teniendo disponibilidad para reaprender, aprender de todo, respetando todo, no creyéndose dueño, no creyéndose más que lo demás, sino parte, CUANDO NOS SITUAMOS COMO PARTE, el cambio de cada parte, de cada persona hará un cambio profundo, un cambio humanizado. No nos creamos santos, sino es como parte del todo donde somos santos porque la CABEZA ES SANTA, no nos creamos humanistas cuando NO somos parte de la HUMANIDAD PLENA (JESUS), somos parte de un todo en plenitud y esta PLENITUD LA TIENE UNA PERSONA: DIOS.

¡Buen domingo!



martes, 15 de marzo de 2016

Homilía -AGENTES DE RECONCILIACIÓN O DE CONFRONTACIÓN- IV Domingo de Cuaresma.


En nuestro mundo violento, lleno de injusticias, guerras sin sentido, que estas dispuesto a ser: agente de reconciliación o agente de confrontación; construir muros que dividen o puentes que propician el encuentro.

sábado, 23 de enero de 2016

Homilía - LA IGLESIA COMO UN CUERPO - del 3er. Domingo del Tiempo Ordinario.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios: 12,12-30.

 12,12: Como el cuerpo, que siendo uno, tiene muchos miembros, y los miembros, siendo muchos, forman un solo cuerpo, así también Cristo.
 
 12,13: Todos nosotros, judíos o griegos, esclavos o libres, nos hemos bautizado en un solo Espíritu para formar un solo cuerpo, y hemos bebido un solo Espíritu.
 
 12,14: El cuerpo no está compuesto de un miembro, sino de muchos. 12,15: Si el pie dijera: Como no soy mano, no pertenezco al cuerpo, no por ello dejaría de pertenecer al cuerpo.12,16: Si el oído dijera: Como no soy ojo, no pertenezco al cuerpo, no por ello dejaría de pertenecer al cuerpo.
 
 12,17: Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿cómo oiría?; si todo fuera oído, ¿cómo olería? 12,18: Dios ha dispuesto los miembros en el cuerpo, cada uno como ha querido. 12,19: Si todo fuera un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
 
 12,20: Ahora bien, los miembros son muchos, el cuerpo es uno. 12,21: No puede el ojo decir a la mano: No te necesito; ni la cabeza a los pies: No los necesito.
 
 12,22: Más aún, los miembros del cuerpo que se consideran más débiles son indispensables, 12,23: y a los que consideramos menos nobles los rodeamos de más honor. Las partes menos presentables las tratamos con más decencia; 12,24: ya que las otras no lo necesitan.
   Dios organizó el cuerpo dando más honor al que menos valía,
 12,25: de modo que no hubiera división en el cuerpo y todos los miembros se interesaran por igual unos por otros.12,26: Si un miembro sufre, sufren con él todos los miembros; si un miembro es honrado, se alegran con él todos los miembros.
 
 12,27: Ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno en particular, miembros de ese cuerpo.12,28: Dios ha querido que en la Iglesia haya en primer lugar apóstoles, en segundo lugar profetas, en tercer lugar maestros, luego vienen los que han recibido el don de hacer milagros, después el don de sanaciones, el don de socorrer a los necesitados, el de gobierno, y el don de lenguas diversas.
 
 12,29: ¿Son todos apóstoles?, ¿son todos profetas?, ¿son todos maestros?, ¿todos hacen milagros?, 12,30: ¿tienen todos el don de sanar?, ¿hablan todos lenguas desconocidas?, ¿son todos intérpretes?

La Iglesia como un CUERPO.

A lo largo de muchos siglos se ha concebido a la Iglesia semejante a un cuerpo humano, y es muy buena la comparación o la analogía, pero se nos ha olvidado que no somos semejantes a cualquier cuerpo humano, sino al de Jesús que es humano y divino. Así la Iglesia, como institución y como comunidad de hermanos, esta llamada a ser CUERPO DE CRISTO, es decir, a conjugar las realidades humanas y divinas, no dividiéndolas en dos sino concibiéndolas como sagradas las dos. Pero tenemos que tener claro cuando hablamos de un cuerpo varias cosas.

Así como el cuerpo humano por si mismo no es un solo órgano, tampoco cuando hablamos de la Iglesia podemos concebirla como un solo órgano, es una realidad, una institución, pero sobre todo una comunidad de creyentes los cuales son como órganos que componen todo el cuerpo, así que no podemos decir que solo los sacerdotes, obispos o el papa son miembros, sino sobre todo los que creemos en Jesús. Todos somos miembros y cada miembro es distinto y esa plúriformidad, esa distinción hace rico al cuerpo, así como físicamente cada órgano, cada característica del cuerpo lo hace bello. Por eso cuando criticamos a la Iglesia, nunca podemos decir que toda la Iglesia es corrupta, esclavizante, retrograda, cerrada, opio del pueblo, amansa conciencias, pues estas características o esto que encontramos en algunos miembros u órganos de la Iglesia no puede definir todo el cuerpo. Tenemos que reconocer que esto existe, pero no podemos generalizar, pues hay muchos miembros (órganos) que embellecen el ¡CUERPO DE CRISTO QUE ES LA IGLESIA! Muchos, sobre todo en el Vaticano, quisieran una Iglesia que pensara igual, que hiciera todo igual, que no se cuestionara, que todos los miembros fueran una masa de gente con posibilidad de moldearla no en los principios de Jesús, sino de los intereses de unos cuantos, pero esto también puede aplicarse a los pequeños grupos, a las pequeñas comunidades o a las parroquias.

Y como la Iglesia no puede uniformarse con ciertos criterios, ni siquiera por los de Dios, pues Él nos hizo a todos diferentes y a todos con dones, cualidades y potencialidades, se tiende a la exclusión o a la auto-exclusión. Cuando a un hermano o hermano no lo pueden o no se deja meterlo en un molde, en una camisa de fuerza, se le excluye o el mismo hermano o hermana se excluye solo porque no quiere estar en continuo desgaste. Sin embargo tenemos que decir "no al descarte", como dice el papa Francisco, no a excluir o auto-excluirse, pues si Jesús se hubiese excluido por las incomprensiones de los demás no hubiese habido esta buena concepción de ser humano que es grande porque ama, perdona y se realiza a pesar del sufrimiento, del dolor o del fracaso humanamente hablando.

De tal forma que cuando algún hermano o hermana no piensa como yo, no actúa como quisiera yo, no se deja influenciar por mi, cuando parece que no esta de acuerdo conmigo, no hay que excluirlo de mi vida, o decir que no lo necesito, que no es indispensable para mi vida, pues entonces estarás desperdiciando una oportunidad de crecer. También, si alguien no te quiere por ser diferente no te sientas mal y no pienses salir por la puerta de atrás, diciendo "bueno como nadie me comprende me voy", y aveces no es que "nadie te comprenda" sino alguien que a ti te interesa no te comprende, no te entiende, no te quiere, pero es solo una persona.

No midamos con reglas, leyes, parametros meramente humanos, pues en la comunidad de Jesús, en la Iglesia de Jesús los que más importan son los más debiles, a los que se les toma parecer son a los más debiles, a los que se toma en cuenta son a los pobres. Pues fue el mismo Dios quien quiso que los que menos valen sean los más importantes, de tal forma que si en nuestras comunidades no reinan estos parametros, somos un club de buenazos, una bola de gente buena pero que se dedica a la filantropia, a ayudar a los demás por humanismo, que tambien tiene su valor, pero no somos la comunidad de Jesús. ¿cuánto nuestras comunidades son comunidades de Jesús?

Aunque el Señor Jesús quiso que hubieran apóstoles, profetas, maestros, los que hacen milagros, los que sanan, los que socorren a los necesitados, los que gobiernan y los que tienen el don de lenguas o de interpretarlas, no quiso todo esto para que nos creyeramos más que otros o por encima de los demás. Lo quiso así para que sirviéramos a los demás, no para que nos sirviéramos o satisfacieramos nuestras frustraciones de antaño. Hermanos y hermanas, Jesús pensó diferente la Iglesia, pensemosla diferente también nosotros, pensemos y soñemos con una Iglesia más Evangélica, más Pentecostal, más Servidora, más Apostólica, más Sencilla, más Pobre. Y cuando digo más Evangélica, quiero decir, que se deje llevar más por el Evangelio, por Jesús el Evangelio vivo, y Pentecostal, para que se deje guiar por el impulso del Espíritu Santo como en pentescostés.


Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Homilia del 23º Domingo del Tiepo Ordinario.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 13, 8-10.

Que la única deuda que tengan con los demás sea la del amor mutuo. Porque el que ama al prójimo ya cumplió toda la ley. De hecho, los mandamientos: no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro precepto, se resumen en éste: Amarás al prójimo como a ti mismo. Quien ama no hace mal al prójimo, por eso el amor es el cumplimiento pleno de la ley.
 

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

 
DEUDAS DE AMOR.
 
Que el Señor les de su paz, hermanos y hermanas.
 
De nuevo les saludo esperando que se encuentren de lo mejor. Hoy quiero hablarles de las deudas de amor que tenemos con hermanos y hermanas que se han portado muy bien con nosotros, aprovechando lo que nos dice san Pablo este domingo 23º del tiempo ordinario.
 
La vida cristiana se resume en amar como Cristo nos amo, amar a los hermanos, a las creaturas que son como reflejo de la gloria de Dios, amarnos a nosotros mismos para amar a los demás. Es común que nos sintamos en deuda con alguien que ha sido muy buena o bueno con nosotros, sin embargo la deuda de amor que tenemos con algunos de los hermanos y hermanas que están a nuestro lado es más grande; por ejemplo con nuestros padres. Todos tenemos una deuda con nuestra madre o nuestro padre, cuantos desvelos pasaron por nosotros, cuanto se sacrificaron por nosotros, cuantas privaciones por darnos lo mejor, todo esto es expresión del amor que tienen por nosotros como hijos. Por eso es triste que terminen sus vidas solos o en un asilo, pues ellos que dieron todo no reciben nuestro amor de la misma manera.
 
Parecido es en las empresas grandes, donde la vida de muchos hermanos y hermanas son gastadas y desgastadas por el bien de los dueños de estas empresas, y al final son relegados, se les paga no muy bien y se descartan porque ya no producen igual. Esta es una deuda de amor. Incluso cuantos hermanos y hermanas en la calle, que duermen en las calles, en las terminales de autobuses o en el metro de nuestras ciudades, y nosotros como que no nos mueve a hacer algo por ellos, incluso damos una moneda a alguno de ellos pero no nos interesamos por ellos, no sabemos como se llaman, la moneda solo sirve para acallar nuestra conciencia. Esta es otra deuda de amor que tiene la sociedad, nosotros particularmente o como comunidad.
 
Cuantos padres y madres que dejan a los hijos, voluntaria o involuntariamente, por el trabajo, porque no quieren responsabilidad, porque no toman conciencia de su rol como padres. Cuantos niños sufriendo de amor, de la deuda de amor de los padres a los hijos. Pero también cuantos padres y madres sufriendo por el hijo que es drogadicto o borracho, el hijo perdido en sus vicios y los padres sufriendo por la deuda de amor de los hijos.
 
Sin duda el sentirnos en deuda con alguien que ha sido bueno es natural, pero también con aquellas personas que nos han dado todo en la vida, e incluso aquellas que nos ha hecho sufrir o que nos han dejado abandonados, o no nos han dado el amor que necesitamos. Queridos hermanos y hermanas, no hagamos mendigar el amor a los que queremos, empecemos a pagar estas deudas de amor pues solo tenemos esta vida para hacerlo, incluso tenemos una gran deuda con Dios y por amor a Él como agradecimiento por su amor, Él nos invita a amar pues así cumplimos la ley, su ley de amor.
 
¡¡Buen domingo y amemos de corazón!! 
 
Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.
 



sábado, 10 de agosto de 2013

Reflexion del 19° Domingo del tiempo Ordinario.



LUCAS 12, 32-48

No temas, rebaño pequeño, que es decisión de vuestro Padre reinar de hecho entre vosotros. (Hoy se permite reducir el texto: 32-40).


LUCAS 12, 32-48 Rester actif dans l'attente

N'aie pas peur, petit troupeau! Car il a plu à votre Père de vous donner le *royaume.


LUCAS 12, 32-48 Treasures in Heaven

My little group of disciples, don't be afraid! Your Father wants to give you the kingdom.


LUCAS 12, 32-48 Prontidão para o Serviço

Não tenham medo, pequeno rebanho, pois foi do agrado do Pai dar-lhes o Reino
.

¡Estar alertas!

Hola hermanos y hermanas, Paz y bien.

La semana pasada Jesús nos enseñaba como usar bien de los bienes o de los dones materiales que la vida nos da, nos enseñaba que todo lo que tenemos viene de Dios y que esas cosas no son más importantes que Él aunque a veces pareciera. Hoy el tema principal del evangelio y de la liturgia de este domingo nos hablan de la importancia de la vigilancia, de estar despiertos, atentos.

Muchas veces en nuestra vida perdemos de vista que es lo importante, por eso Jesús decía en el Evangelio del domingo pasado, que la cosa más importante es aquel que da las riquezas, los bienes materiales y que también el compartir nos hace mejor, no importa cuanto compartamos sino que lo hagamos, pues entre más compartimos más va creciendo en nosotros nuestra capacidad de dar y nuestro corazón se va haciendo más acogedor a todos. Hoy Jesús nos invita a estar con los ojos bien abiertos, pues es fácil desviar la mirada, distraernos. Nuestra vida cristiana es como cuando conducimos un coche, tenemos que estar en cinco sentidos para conducirlo bien, con seguridad y para llegar sanos y salvos al destino, por el camino hay muchos anuncios espectaculares que nos distraen, situaciones que atrapan nuestra atención, pero si queremos manejar correctamente tenemos que concentrarnos bien. Así pasa con nuestra vida cristiana, muchas veces hay distracciones y perdemos de vista el destino, muchas veces nos agobian las situaciones que se nos presentan en nuestra vida, por eso es importante ir, por el camino de la vida, con los ojos bien abiertos, vigilantes, alertas, para no dejar pasar ninguna oportunidad de Dios.

En el Evangelio de hoy también se nos invita a compartir y a guardar bienes que no son efímeros, como pueden ser el tiempo que gastamos en cuidar a un enfermos, la atención que ponemos a un familiar anciano, la ayuda que prestamos a un hermano o hermana que nos necesita. Estos son bienes que nos guardamos para la vida eterna. Es fácil perdernos en este mundo de cambios tan rápidos, de la tecnología que cada vez avanza con más rapidez, donde todo es fácil. Pero lo realmente importante, hermanos y hermanas es estar atentos, despiertos, para discernir que es lo esencial, lo más importante en nuestras vidas.

"Donde esta tu tesoro ahí estará tu corazón", en esta frase encontramos una enseñanza muy valiosa. Si ponemos nuestro corazón en cosas sin sentido nuestro tesoro, es decir, lo valioso de nuestra vida serán las cosas sin sentido, pero si ponemos el corazón en las cosas con sentido, que valen en realidad, nuestra vida tendrá sentido y la viviremos con un realismo que asustará a las personas que nos rodean. Es muy triste ver cuantos jóvenes viven sin ilusión, sin sentido, o como muertos en vida, y es porque han puesto el corazón en un tesoro que no es Dios, sino que es el dinero, el poder, el placer. Y estas cosas no son malas, como vimos el domingo anterior, sino el uso que hacemos de ellas son las que nos hacen mal a nosotros y provocan maldad en las personas que nos rodean.

No nos confundamos, hermanos y hermanas, la única oportunidad para hacer el bien al que estamos llamados a hacer, porque somos hijos de un Dios bueno, es esta vida. La única oportunidad de estar con Dios, de estar con nuestros hermanos es esta vida. Estemos vigilantes por que lo que hacemos aquí tendrá repercusión en la vida plena, si nosotros recibimos de Dios muchos bienes el nos pedirá que nos hagamos responsables de estos dones y si los compartimos con los demás. No tengamos miedo, como dice al principio de este Evangelio, animémonos a hacer el bien, a hacer obras que beneficien a muchos hermanos nuestros, no tengamos miedo de ser vigilantes de nuestras vidas y de la vida que Dios ha dado al mundo. Cada vez que nos responsabilizamos por dar vida, escuchando, amando, ayudando, estamos haciendo presente al mismo Dios.

Estemos vigilantes, estemos alerta para no perder de vista lo importante. Ayudemos a los demás y no desperdiciemos la vida con nuestros egoísmos, pues cuando estemos cara a cara con Dios nos juzgará en el amor, por amor que hayamos dado a los demás.

¡¡¡¡Buen domingo, sean felices haciendo el bien!!!!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

domingo, 4 de agosto de 2013

Reflexión del 18° Domingo del Tiempo Ordinario.

LUCAS 12, 13-21

El que amontona riquezas para sí, no es rico para Dios.

Hola queridos hermanos y hermanas, paz y bien.


Tanto en la primera lectura como en el trozo del Evangelio, trata del tema de la acumulación desmedida del dinero o las riquezas. El Papa Francisco en su reciente visita a Brasil, hablaba de este problema, y lo más preocupante, decía, es que se están descartando o marginando dos sectores de nuestras sociedades, que si las descartamos estamos destinados a derrumbar el tejido social. "La atroz cultura del dinero", es como llama el Papa a este mal que nos aqueja a todos, incluso a los sacerdotes en la Iglesia Católica, y dice el Papa, que este puede ser uno de los factores por los que los fieles se alejan de la Iglesia y pueden, porque no tienen una fe firme, perder hasta la fe en Dios. Es una clara llamada de atención a todos los que hemos consagrado nuestra vida a Dios y al servicio a los hermanos, pues si seguimos a Cristo, que "se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza", también nosotros debemos enriquecer a la Iglesia con nuestra pobreza, una pobreza que brote de un corazón sencillo, sincero, sin dobles, desapegado, desapropiado como dice San Francisco.

Después de las declaraciones del Papa sobre este tema he escuchado muchas reacciones, y he visto puntos de vista en las redes sociales. Sin duda, después de sus puntos de vista, el Papa, como él mismo dice, ha armado lío. Esto es lo que quiere, aseguro a los jóvenes reunidos con él en la Catedral de Río de Janeiro, que la Iglesia, que los seguidores de Cristo hagan lío, y es que es lo que han hecho muchos santos en la historia, basta ver a un Francisco de Asís, que con "su forma de vida" hizo que la Iglesia se cuestionara sobre su seguimiento de Cristo pobre, no se puede seguir a Cristo si se tiene riquezas, comodidades, lujos, pues quien se queda anclado en estas cosas no hace el Reino de Dios, pues su comodidad no le permite ver la injusticia, el desamor en la que viven tantas personas. Los ancianos y jóvenes están destinados, dice el Papa, a la marginación, "no se dejen marginar" les dijo. Creo que los cristianos de hoy estamos invitados, más que nunca, a seguir a Cristo pobre y crucificado, pues es así como construiremos el Reino de Dios.

El testimonio de fe de los cristianos, de una Iglesia sencilla, de una Iglesia pobre, como ha dicho el Papa, creo que seria muy valioso para que los hermanos que se han ido, regresen, para que demos un mensaje creíble del Señor. Un cristiano, un sacerdote, una religiosa, un seminaristas que no da testimonio de sencillez, de pobreza, de simplicidad, da un mensaje de Cristo a medias. Por supuesto que necesitamos del dinero, pero que esto no sea lo primordial en nuestros planes, en nuestras lineas de pastoral, que lo primordial sea la persona humana en todas sus dimensiones. 

En la segunda lectura de san Pablo a los Colosenses, hasta la respuesta de como tiene que ser el cristiano, de como ha de ser el seguidor de Cristo. "Busque los bienes de arriba", dice, "donde esta Cristo", si hacemos esto, dice san Pablo, "se manifestaran gloriosos juntamente con Cristo". A veces distinguimos tanto entre unos y otros hermanos, es un reto hacer esto, pero dice san Pablo, en este "nuevo orden ya hay distinción entre judío y no judío, entre pobre y rico, entre extranjero o bárbaro, entre esclavos y libres, sino que Cristo es todo en todos". Este nuevo orden, del que habla san Pablo, es la Iglesia, la Iglesia que tiene que voltear a los inicios de la fe en Cristo, el cual es todo en todos. El nuevo orden es el amor fraterno, todos somos hermanos, hijos pequeños (pobres) de Dios que se hizo pobre, para enaltecerlos con bienes espirituales, no materiales. 

"Dejemos el viejo yo", hermanos y hermanas, y vistámonos del nuevo, tengamos la valentía de dejar las cosas que no nos ayudan a dar un buen testimonio, que nos impiden seguir a Cristo por el camino de la pobreza, por el camino de la simplicidad, de la sinceridad. Solo si tenemos esta valentía viviremos felices, estaremos realizados en nuestras vidas, viviremos bien, pues si nos aferramos al "viejo yo" vivimos como muertos, sombríos, sin ganas de mejorar, en el conformismo y el pesimismo.

Adelante queridos hermanos y hermanas, vivamos nuestra vida con entereza, no desviemos nuestra mirada de lo esencial, que es Cristo pobre; y sigamos por su camino, ayudemos a los demás con sincero corazón y coherentemente. y recordemos que el hermano no vale por lo que posea, sino por lo que es, por eso debemos amarlo, porque posee la imagen y semejanza de Dios que es nuestro Creador y Padre.

 ¡¡¡ Feliz domingo !!!!


Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.