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martes, 15 de marzo de 2016

Homilía -¿SI JESÚS NO CONDENA, PORQUE NOSOTROS SI?- V Domingo de Cuaresma.


"¡Yo tampoco te condeno, vete y no vuelvas a pecar!" El pecado de la mujer fue perder su dignidad, y dejar que le pisotearan esta dignidad, pero Jesús la libera y le dice que no vuelva a perder o dejarse pisotear la dignidad de persona.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Homilía - HIJOS DE DIOS E HIJOS DE MARÍA - de la SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA MADRE DE DIOS.

De la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 4,4-7.

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: «¡Abba! (Padre).» Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

HIJOS DE DIOS E HIJOS DE MARÍA.

Paz y bien, hermanos y hermanas. 

Hoy el primer día del año celebramos a la VIRGEN MARÍA en su advocación de THEOTOKOS (Madre de Dios), pero recordemos que esta es la Solemnidad de nuestra madre, pues Jesús a su vez nos la entrego en la cruz como madre. Jesús no solo quiso nacer en un pobre portal, sino que no se reservo nada para si, se desprendió incluso de su madre, nos dio todo. ¿Nosotros le damos todo a Dios o le damos migajas, nos entregamos por completo o de parte en parte? La segunda lectura de hoy nos ayuda a descubrir que somos HIJOS DE DIOS E HIJOS DE MARÍA, no somos huérfanos ni de padre ni de madre.

Lo que celebramos en la NAVIDAD es "cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos ser hijos por adopción." Dos misterios celebramos en NAVIDAD, que Dios "siente con su corazón de Padre la miseria del ser humano" (misericordia) y que la criatura (María) engendra al Creador (JESUCRISTO). Pero aunque el primer misterio es el más importante hoy quiero centrar la reflexión en el segundo misterio. 

Cuando Adán y Eva pecaron con la DESOBEDIENCIA al plan de DIOS, el género humano quedo a la deriva, incluso como huérfanos. El pecado no solo nos trajo la muerte, la infelicidad, las tinieblas, la tristeza, la frustración, también nos trajo la enemistad con Dios, no porque Dios quisiera sino porque el ser humano así lo quiso. De allí se desencadeno una serie de males en el mundo a tal punto que Dios parece que quiere recrear, quiso empezar de nuevo pero tuvo compasión e hizo una alianza con el ser humano. Una y otra vez le hemos fallado a Dios y el nos tiene paciencia, una y otra vez nos perdona, pero no solo eso, nos mando a su Hijo para que fuéramos como la al inicio, hijos e hijas por su gracia. Y lo hizo por medio de una mujer, la mujer muchas veces sin valor en muchas culturas del mundo, la mujer que tenemos por el sexo débil, pero MARÍA LA MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA no da una leccion, es la mujer fuerte, que tuvo las agallas de entregar con un corazón grande a su Hijo en una Cruz, la que no tenia valor, la esclava trae al que VALE TODO, al que DA LA LIBERTAD A TODO SER HUMANO, al que nos da todo, su VIDA, su SANGRE, su MADRE, su AMOR MISERICORDIOSO.

Queridos hermanos no somos huérfanos, somos hijos de un PADRE y no de cualquier padre, sino de aquel que es el TODOPODEROSO, pero aveces nos comportamos como hijos sin padre (como hijos huérfanos) creemos en supersticiones como calzones rojos, calzones amarillos, uvas que se comen a las 12 de media noche, de hacer rituales para que no falten el dinero y la prosperidad, pero se nos pasa que solo teniendo a DIOS como PADRE y a MARÍA como MADRE es como tendremos una felicidad duradera, prosperidad y no nos faltara nada, pues quien confía en Dios como su PADRE no le falta como dice una jaculatoria: "casa, vestido y sustento".

MARÍA es la madre del AMOR, es la MADRE  de la LUZ, es la MADRE  de DIOS, de un DIOS que no es codo, de un DIOS que no es pichicato, que nos da todo. Un PADRE  que no nos juzga y nos recibe siempre, que sabe esperarnos cuando somos hijos rebeldes, que se conmueve de la miseria humana, nosotros su Iglesia ¿imitamos su grandeza? ¿Somos generosos para dar y recibir a todos por igual o somos codos? ¿Perdonamos como nos ha perdonado nuestro PADRE o juzgamos como un juez sin corazón? ¿Somos una Iglesia como María, que es MADRE DE DIOS? ¿Somos una Iglesia Madre, como María o somos una Iglesia madrastra? ¿Somos una Iglesia con entrañas de misericordia, como María y como nuestro Padre o somos una Iglesia con útero estrecho, estéril, que no da vida?

Que la VIRGEN MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA nos ayude a ser como Iglesia Madre de todos los seres humanos, Esposa de JESUCRISTO y puerta por donde entran todos los que se arrepienten, que este año dejemos entrar a todos, que este año demos a luz (por medio de nuestro testimonio) a Jesús, para que otro hermanos LO CONOZCAN Y LO AMEN, que seamos como MARÍA, misioneros de misericordia en un mundo hostil, en guerra, con violencia, sin amor. Digamos como en las letanías del rosario: 


Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.


miércoles, 23 de diciembre de 2015

Homilía - DIOS HA HABLADO - de la NATIVIDAD DEL SEÑOR.

De la carta a los Hebreos 1,1-6.

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo. de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: «Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado», o: «Yo seré para él un padre, y el será para mi un hijo»? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios.»

DIOS HA HABLADO.

Hola hermanos y hermanas. ¡¡¡ FELIZ NAVIDAD !!!

Hoy todo el universo esta de fiesta, no por recordar una fecha sino por rememorar el acontecimiento que cambio la historia humana, el nacimiento del Hijo de Dios. Todos deberíamos de estar muy contentos, pero hay tantos que no tienen la oportunidad de celebrar porque en sus países están en guerra, porque son extremadamente pobres que no hay que celebrar, y en nuestros países industrializados no celebramos bien porque nos dejamos llevar por la mercadotecnia del "dios dinero". Nos hacen trabajar todo el año en trabajos esclavizantes para mantener a la élite sin rostro que se esconde en los logos de las trasnacionales y nos hacen gastar hasta lo que no tenemos en regalos sin sentido, que nos dejan más vacíos de lo que estamos. Pero Dios sigue hablando, no se cansa de hablarnos, de darnos su mensaje a tiempo y a destiempo, incluso nos grita por medio de este acontecimiento del nacimiento de su Hijo Único.

Como dice la segunda lectura de hoy, Dios nos ha hablado de distintas maneras por sus profetas, por los profetas que surgen a lo largo de la historia, incluso habla en donde parece que todo esta en silencio. Nos habla en Belen (casa del Pan), en la paz de un establo pobre que sirve de posada a una familia sin techo, sin calor de hogar, de una familia emigrante como cualquier otra de nuestro tiempo. Nos habla por María, la virgen que fue exaltada por encima de todo ser humano en una cultura en la que la mujer no valía y como sigue pasando en algunos países de este nuestro mundo "civilizado". Nos habla en José un pobre carpintero, obrero como cualquiera que trabajan en maquilas o en trabajos mal remunerados, trabajos que solo tienen sentido si producen, si hay ganancias para aquellos que lo tienen todo y no se preocupan de nada económicamente hablando. En Belen todo habla. 

Habla también en una ciudad, la más pequeña de Israel, en un caserío en las periferias de la gran Jerusalen, como muchas ciudades de nuestro tiempo que son centros de injusticias, donde muchos niños lloran, donde muchos viven en las calles, donde pasamos con gran indiferencia al ver el sufrimiento del otro, donde nos acabamos los pocos recursos que tenemos o incluso vivimos como "perros y gatos". Pero sobre todo, Dios habla en los balbuceos de un BEBE que nace pobre, necesitado, sin techo, pero con mucho amor, con el amor de los más pobres (los pastores), lo reconocen los sabios (reyes magos), pero lo desconocen los poderosos o los que tienen miedo de perder el poder terrenal. Es DIOS que se hace carne, es la PALABRA que habita entre nosotros, es el CAMINO que nos conduce al Padre, es el HIJO que nos hace hijos de DIOS. 


Y no solo nos habla, nos grita con toda su vida, desde su nacimiento nos enseña cual es la verdadera grandeza, con su vida nos ayuda a humanizar nuestra humanidad desgastada, con su entrega hasta la última gota de sangre pone una transfusión a nuestra debilidad y nos comparte su divinidad, nos grita en cada MISA como nos grito en LA CASA DEL PAN (Belen) pues en cada Eucaristía vuelve a nacer como en Belen, llora cuando no le reconocemos, cuando sufrimos sin sentido o porque estamos ciegos y no lo ponemos en el centro de nuestra vida, llora como llora en el establo cuando no caminamos por su camino, cuando nos hemos desviado o nos hemos rendido por un obstáculo del camino. 

Hoy, hermanos y hermanas, es la fiesta de la misericordia (sentir con el corazón la miseria del otro), hoy es la fiesta de un Dios que siente y se conmueve por nuestras miseria, se abaja para levantar lo que esta caído en nosotros, nos enriquece con su pobreza, nos humaniza con su humanidad y nos hace sublimes por su divinidad. San Francisco decía: "que humilde sublimidad y que sublime humildad", pareciera que dos cosas contrarias no podrían convivir, pero en este NIÑO todo puede convivir, todo se reconcilia. Abramos nuestro corazón a la PALABRA DE DIOS, que se hizo patente, que nos hablo por JESUCRISTO, nacido de MARÍA la Virgen y del justo varón JOSÉ. ADOREMOSLE con nuestras vidas haciéndolas mejor cada día, haciendo un mundo mejor, pues el cambio, el potencial del cambio de tantas estructuras injustas va a venir o va a realizarse cuando quieras cambiar tu vida, cuando te quieras convertir de verdad.

Les deseo de todo corazón una SANTA NAVIDAD, y que el grito de Dios en Belen nos haga reaccionar del sueño en el que nos encontramos.

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.




viernes, 4 de diciembre de 2015

Oración en el año de la misericordia.

Señor Jesucristo,
tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo,
y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él.
Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.
Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero;
a la adúltera y a la Magdalena del buscar la felicidad solamente en una creatura;
hizo llorar a Pedro luego de la traición,
y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido.
Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana:
¡Si conocieras el don de Dios!

Tú eres el rostro visible del Padre invisible,
del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia:
haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso.
Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad
para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error:
haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.

Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción
para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor
y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres
proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos
y restituir la vista a los ciegos.
Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia,
a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
Amén. 

Logo del año de la misericordia


El logo y el lema ofrecen juntos una buena síntesis del Año jubilar. Con el lema Misericordiosos como el Padre (tomado del Evangelio de Lucas, 6,36) se propone vivir la misericordia siguiendo el ejemplo del Padre, que pide no juzgar y no condenar, sino perdonar y amar sin medida (cfr. Lc 6,37-38). El logo – obra del jesuita Marko I. Rupnik – se presenta como un pequeño compendio teológico de la misericordia. Muestra, en efecto, al Hijo que carga sobre sus hombros al hombre extraviado, recuperando así una imagen muy apreciada en la Iglesia antigua, porque indicaba el amor de Cristo que lleva a término el misterio de su encarnación con la redención. El dibujo se ha realizado de manera que se destaque el Buen Pastor que toca en profundidad la carne del hombre, y lo hace con un amor capaz de cambiarle la vida. Además, es inevitable notar un detalle particular: el Buen Pastor con extrema misericordia carga sobre sí la humanidad, pero sus ojos se confunden con los del hombre. Cristo ve con el ojo de Adán y este lo hace con el ojo de Cristo. Así, cada hombre descubre en Cristo, nuevo Adán, la propia humanidad y el futuro que lo espera, contemplando en su mirada el amor del Padre.
La escena se coloca dentro la mandorla que es también una figura  importante en la iconografía antigua y medieval por cuanto evoca la copresencia de las dos naturaleza, divina y humana, en Cristo. Los tres óvalos concéntricos, de color progresivamente más claro hacia el externo, sugieren el movimiento de Cristo que saca al hombre fuera de la noche del pecado y de la muerte. Por otra parte, la profundidad del color más oscuro sugiere también el carácter inescrutable del amor del Padre que todo lo perdona.