sábado, 4 de febrero de 2017

¿COCINAS CON SABOR O SIN SABOR? - 5to. Domingo Ordinario.

Lee aquí las lecturas.

¿COCINAS CON SABOR O SIN SABOR?

Hola a todos, paz y bien.

Cuando cocinamos siempre le ponemos un toque a cada comida con algún condimento, con alguna verdura, con cualquier ingrediente. Incluso guardamos, a veces, los secretos de algunas comidas de generación en generación, incluso hay algunas familias que se distinguen por alguna comida en particular. A mi por ejemplo me saben mucho mejor los fréjoles que pruebo en las casas de ustedes, que los que hago en el convento, pero lo cierto es que el ingrediente que no debe faltar a cualquier comida es la SAL.

No se necesita ser un experto en cocina para saber que lo que le da el sabor a la comida es la sal, incluso cuando comemos en el hospital alguna comida de allí le hacemos el fuchi porque no sabe a nada, y cuando alguien cocina sin sal decimos que esa comida se parece a la del hospital. Pero, ¿se puede dar sabor a la comida con una sal que a perdido su sabor, una sal que se a vuelto sosa? Por supuesto que no, sabría la comida como a la del hospital. Así se puede comparar la vida del creyente, del cristiano que dice seguir a Jesús pero no «...parte su pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, cubre a quien ve desnudo y se desentiende de los suyos» - como dice la primera lectura - este se parece a la sal sin sabor, a la sal sosa que si se le hechas a la comida del mundo no sabe a nada. Cuanto nos hemos preocupado en la Iglesia por las "santas cosas" que se nos olvidan estas SANTAS COSAS.

Ahora que acaba de pasar el día del "consagrado", cuantos hay que se preocupan más por sus santidad que por la santidad de las almas, cuantos viven quejándose que la obra es grande para que digan que son humildes, cuantos viven mediocres su consagración acomodados en sus coches, en sus casas, sin ofrecer de verdad la vida, de partirse como se la partió Cristo por nosotros. Nos falta ser más valientes a todos los que formamos la Iglesia, nos falta estallar en bondad que en criticas a alguno que cae. 

Jesús, el Evangelio, es muy claro, no estamos para realizar cosas por abajo del agua, no somos sus seguidores para andar en las tinieblas, nos impulsa para que andemos como luz, como Él, LA LUZ DEL MUNDO. Si somos justos, respetuosos y generosos con los demás, a pesar de que estén mal, "Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor", nadie es luz cuando ataca, cuando responde con violencia, cuando no ayuda a los demás, cuando quiere construir muros, cuando critica, cuando desoye el clamor de su conciencia.

A veces decimos: ¿por qué Dios no me escucha, por qué no cumple con lo que le pido? la respuesta es muy sencilla y se encuentra en la primera lectura de hoy:
«Entonces clamarás al Señor y te responderá;pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.Cuando alejes de ti la opresión, el dedo acusador y la calumnia, cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo y sacies al alma afligida, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad como el mediodía».
Si hermanos y hermanas, no pretendamos que Dios nos ilumine o sea el sabor de nuestras vidas si no hacemos lo que nos dice, no pretendamos dar cátedras si no nos reconocemos débiles y pecadores. Si queremos que nuestra vida tenga sabor, tenga sentido, hagamos lo que Jesús nos dice hoy: SEAN SAL Y LUZ DE LA TIERRA.

Fray Juan Gerardo Morga, OFM Cap.

















sábado, 28 de enero de 2017

¡VALE LA PENA! - 4to. Domingo Ordinario.

Hoy hay tantas situaciones, tantas cosas, tantas violencias internas y externas de personas que nos hacen vulnerables, que nos desaniman, que nos provocan miedo. Pero hoy, mas que nunca, las palabras de Jesús este domingo son para que este animo se nos levante, para vencer los miedos, para que la vulnerabilidad nos haga fuertes.

Parece que en la atmósfera solo se respira desaliento, desanimo, violencia, desamor, negatividad, etc. Pero ante esta realidad Jesús nos invita a contrarrestar estas realidades con sus "BIENAVENTURANZAS", que yo traduciría en un lenguaje mas actual como sus "VALE LA PENA". A ver con ojos positivos la realidad oscurecida de la que hablaban las lecturas el domingo pasado, a ver con ojos alumbrados, con ojos clarificados y seguir luchando por un mundo y una realidad mejor.

Por eso nos anima con estas palabras:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos,
porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

Que es igual a decir:

VALE LA PENA ser pobre de espíritu, 
porque de este es el reino de los cielos.
VALE LA PENA ser manso, porque este heredara la tierra.
VALE LA PENA llorar para aclarar los ojos, pues Dios te consuela.
VALE LA PENA luchar por la justicia, porque se hará justicia.
VALE LA PENA practicar la misericordia, 
por que solo así se alcanza la misericordia de Dios.
VALE LA PENA ser limpio de corazón (inocencia), 
porque este verá cara a cara a Dios.
VALE LA PENA trabajar por la paz, 
porque este se llamará por excelencia hijo de Dios.
VALE LA PENA ser perseguido por causa de la justicia, 
porque de este es el reino de los cielos.
VALE LA PENA cuando somos insultados, perseguidos o calumniados por mi causa. ALÉGRENSE Y SALTEN DE GOZO, porque la recompensa es grande en el cielo.

Recordemos que las situaciones limites, los retos en nuestra vida personal, la noche oscura, les sigue la fuerza, la felicidad y el día claro, como "el sol que nace de lo alto". No perdamos la fe y la esperanza en un mundo mejor, pero empecemos nosotros, pues como dice la segunda lectura, aunque nos sintamos pequeños y débiles, esto es lo que Dios ha querido utilizar para desconcertar lo fuerte del mundo, hagamos pequeñas cosas y lo mas bien que podamos, pues pareciera que no ayudaran, pero sumando esas pequeñas cosas de cada uno podremos ser una gran diferencia a favor del Reino de Dios: reino de justicia, reino de amor y reino de paz.

VALE LA PENA ir por este camino propuesto por Jesús, que aunque tiene sus dificultades y sus cruces, como lo hizo Él, es grande la recompensa al final. Caminemos decididos por el camino de las BIENAVENTURANZAS con un corazón abierto a las sorpresas de cada día y sobre todo buscando la humildad, pues en la humildad se encuentra a Dios.

Fray Juan Gerardo Morga, OFM Cap.



domingo, 20 de noviembre de 2016

Solemnidad de JESÚS, REY DEL UNIVERSO.



¡REY QUE INCOMODA!

Hola hermanos y hermanas.

Hoy terminamos el año litúrgico festejando a Jesús, Rey del Universo, pero reflexionemos que no es cual quier rey. Es un rey de justicia, de amor y de paz, que nos incomoda con su forma de ser a los seres humanos hambrientos de fama, poder, dinero o placer.

Jesús es un verdadero Rey porque en lugar de un TRONO tuvo una Cruz desde que sirvió y dió una de las lecciones más grandes: "seguir amando a pesar de no ser correspondido". Desde este trono incomoda a muchos que se creen dueños y señores del mundo, del dinero, que piensan que lo pueden utilizar como quieran a costa del empobrecimiento de los pobres, nos incomoda a nosotros simples cristianos que solo nos sentamos en las bancas de las iglesias para calmar nuestras conciencias o para decir "ya cumplí". Incomoda a tantos eclesiásticos que viven una vida de ricos sin ayudar a los pobres. Que fuerte sonaría nuestro grito: "VIVA CRISTO REY", si hiciéramos el bien a todos, si las riquezas las aprovecharamos todos, que los que tienen el poder terreno lo utilizaran para servir de verdad a todos.

Nuestro Rey esta CORONADO DE ESPINAS, mientras muchos nos afanamos por recibir la corona, las adulaciones, las flores de los que no reconocen a Dios como PRINCIPIO Y FUNDAMENTO de todo -como dice la segunda lectura- aun de aquello que el egoísmo humano quita a la gloria de Dios. Incomoda Jesús a aquellos que viven en la seguridad pasajera de el bienestar, de lo provisorio, abanderado con la frase celebre de telerisa: "ya es viernes y el cuerpo lo sabe". Incomoda a aquellos que busca solo aparecer pero no hacen nada, por aquellos que siempre critican pero no son coherentes. Que fuerte sonaría nuestro grito: "VIVA CRISTO REY" si hiciéramos, con humildad y sin fanfarreas, lo que hemos venido a este mundo, HA HACER EL BIEN.

Y en lugar de CETRO le dimos CLAVOS. Clavos para clavar al que siempre nos han incomodado con su forma de ser en siglos y siglos, para clavar a Este que han seguido tantos y tantos justos en la historia, santos que no se ven, santos que no son canonizados, pero que fueron reconocidos por que llevaron en sus manos las marcas del crucificado, por que hicieron obras buenas como dar de comer al que no tiene, vestir al desnudo, dar de beber al sediento de amor, pues cuando nos disponemos a amar quedan marcas del sufrimiento. Así como le queda a una madre la cicatriz de la cesárea, asi le quedo las cicatriz al SEÑOR DE LA GLORIA por ganarnos el cielo por amor. Que incomodo saber que a pesar de las injurias, apesar de los insultos que le propinamos a Dios, a Jesús, el sigue diciendo "perdonalos porque no saben lo que hacen", que incomodo saber que su amor es tan grande que aun clavado y sin nada nos diga: "hoy estarás conmigo en el paraíso".

Queridos hermanos somos todos los bautizados hermanos del REY JUSTO, DEL REY DE AMOR, DEL REY PAZ, y como somos hermanos también nosotros, y no solo los que en el Vaticano se visten de rojo, somos príncipes de su REINO. Vivamos como verdaderos príncipes en las pequeñas obras, hagamos el bien, incomodemos a los que nos hacen mal haciéndoles el bien, no respondamos con violencia a quien nos ataca con sadismo. Seamos constructores valerosos de la paz, sufriendo con paciencia y por amor, pero sobre todo "aprendamos que Él es manso y humilde de corazón". 

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

miércoles, 6 de julio de 2016

JESUFICACIÓN DEL MUNDO- Homilía del XV Domingo del Tiempo Ordinario.

De la carta del Apóstol san Pablo a los Colosenses. 1, 15-20.

Él es imagen del Dios invisible,
primogénito de toda la creación,
porque por él fue creado todo,
en el cielo y en la tierra:
lo visible y lo invisible,
majestades, señoríos,
autoridades y potestades.
Todo fue creado por él y para él,
él es anterior a todo
y todo se mantiene en él.
Él es la cabeza del cuerpo, es decir, de la Iglesia.
Él es el principio,
el primogénito de los muertos,
para ser en todo el primero.
En él decidió Dios que residiera la plenitud;
por medio de él quiso reconciliar consigo todo lo que existe,
restableciendo la paz por la sangre de la cruz
tanto entre las criaturas de la tierra como en las del cielo.


JESUFICACIÓN DEL MUNDO.

Hola hermanos y hermanas, paz y bien.

Hace unos días en su 65 aniversario de sacerdote el papa emérito Benedicto, pronuncio una frase que me impacto, habló de la acción de gracias que era una alusión obligada por su aniversario y habló de la TRANSUBSTANCIACIÓN DEL MUNDO, en relación con lo que pasa en la EUCARISTÍA que el pan y el vino se transforman en el CUERPO Y SANGRE DE JESUS, a esto se le llama TRANSUBSTANCIACIÓN.
 
Básicamente esta palabra dominguera, y que hasta el papa emérito le consto pronunciar, significa TRANFORMAR, transformarnos cada uno, transformar el mundo, transformar todo según el plan original de Dios. No según lo que pensamos como Iglesia, sino según Dios, y para hacer esto tenemos que discernir que es lo que Dios quiso desde siempre y ahora. y podemos discernir por medio de la oración, por medio de su Palabra, por la biblia abierta que es la creación.
 
Y para transformar el mundo se necesita "una poca de gracia" y esta es la disponibilidad personal de ser un agente positivo, un agente de paz, un agente disponible y simple para vivir plenamente la vida y más allá de la vida que le pertenece y es cabeza JESUS. Si hermanos la disponibilidad para ser instrumento de la vida, de la verdad, del camino que es JESUCRISTO es importante para TRANSFORMAR, para CRISTIFICAR O JESUFICAR todo en el mundo. Cuando no somos agentes los que más sufren son los más vulnerables, todos sufrimos, incluso nosotros, pero los pobres sufren más. No es casualidad que hoy se este dando una catástrofe en el ámbito ambiental, por causa de la irresponsabilidad de todos, todo lo contaminamos con basura y deshechos, pero también contaminamos con los malos sentimientos, con las represiones de los mismos, con los traumas de cada uno.
 
Así como hay tanta contaminación de deshechos materiales, hay tanta contaminación de sentimientos negativos, de tantos odios y rencores, por no saber manejar nuestros sentimientos positivamente. Cuanta contaminación hay en la Iglesia, hablando de la afectividad, hablando de la moral, hablando de cosas que imprimen una carga represiva como muchos sistemas actuales. Me explico, la gente piensa que los pecados sexuales son los más graves, y los pastores también tenemos esto como primacía cuando en la confesión regañamos a los penitentes o ponemos énfasis en estos pecados. Pero son más graves lo pecados que van contra el prójimo, como vemos en el Evangelio de hoy, no visitar a los padres ancianos, ser mal agradecidos con ellos esto constituye un grave pecado, no ayudar a quien puedes ayudar esto es más grave, destruir la fama de un hermano con el chisme o injurias es más grave.
 
Todos tenemos que transformarnos más a la forma de JESUS, pero la transformación se hará desde dentro, pues muchos sectores en la Iglesia no se piensa o se actúa según Cristo. Jesús era una persona profundamente humana, ASI QUE SI DECIR "JESUFICAR EL MUNDO" es lo mismo decir: HUMANIZAR CON LA HUMANIDAD DE JESÚS AL MUNDO. Pero esto se hace primero en primera persona, es decir, cada uno, teniendo disponibilidad para reaprender, aprender de todo, respetando todo, no creyéndose dueño, no creyéndose más que lo demás, sino parte, CUANDO NOS SITUAMOS COMO PARTE, el cambio de cada parte, de cada persona hará un cambio profundo, un cambio humanizado. No nos creamos santos, sino es como parte del todo donde somos santos porque la CABEZA ES SANTA, no nos creamos humanistas cuando NO somos parte de la HUMANIDAD PLENA (JESUS), somos parte de un todo en plenitud y esta PLENITUD LA TIENE UNA PERSONA: DIOS.

¡Buen domingo!



domingo, 15 de mayo de 2016

Homilía - EL LENGUAJE DE DIOS- Domingo de Péntecostes.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles 2,1-11:

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.

Enormemente sorprendidos, preguntaban: «¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.»

EL LENGUAJE DE DIOS.

Hola, queridos hermanos y hermanas, paz y bien.

Hoy en que celebramos el nacimiento de la Iglesia quiero decirles, FELICIDADES a todos los que somos bautizados, a los que formamos la Iglesia, los que construyen y reconstruyen la Iglesia con su testimonio de amor, con su fe sencilla, a todos las Iglesias más desfavorecidas del planeta, como las Iglesias perseguidas o emigrantes, a las Iglesias pobres y sencillas de las sierras.

Las lecturas de hoy se refieren al acontecimiento fundante del cristianismo, y en particular esta lectura de los Hechos de los Apóstoles, se refiere al entendimiento que hay cuando hablamos todos la misma lengua. El texto dice que se posaron sobre los apóstoles una lenguas como de fuego y cuando empezaron a hablar el mensaje de Dios todos comprendían, en contraposición con el texto del antiguo testamento sobre Babel cuando nadie entendía pues Dios confundió a todos porque se obstinaron en su egoísmo. Ahora es diferente, todos se entienden porque hablan la misma lengua, la legua del amor, el idioma de Dios. 

Si queridos hermanos y hermanas, el idioma de Dios, su lengua es el amor, por eso aunque hablamos diferentes idiomas en el mundo, todos entendemos un signo de amor, como una caricia, una sonrisa, una favor de un extraño, una buena obra a algún huérfano o en alguien en dificultad. Por eso no se puede entender en la Iglesia, en la comunidad de Dios, que un padre trate mal a la gente, que una secretaria sea déspota, que una catequista sea altanera, que un servidor sea un desgraciado, pues estas cosas, estas debilidades humanas no hablan del amor de Dios, no hablamos el idioma de Dios cuando tenemos estas actitudes.

Por eso tenemos que pedir a Jesús que nos siga mandando al Espíritu Santo, que si lo recibimos en el bautismo y en la confirmación, se nos note en cosas muy puntuales como es los gestos de amor. Cuanto nos hace falta este lenguaje en nuestro mundo actual, en nuestros grupos de parroquias o de fraternidades y comunidades religiosas, asoladas por la violencia, la intolerancia o la provocación. Vamos en el trafico de nuestras ciudades y vamos diciendo tantas cosas que no hablan el lenguaje de Dios, en lugar de bendecir a todos, vamos en el autobús y lo único que encontramos son caras y sentimientos frustrados por falta de amor, por falta de una palabra amable.

No nos cansemos de amar, pues cuando más amomos más felices somos. No somos como las pilas de los celulares o como los acumuladores de los coches, que se usan por un tiempo de vida y después se desechan. Nosotros somos personas destinadas y animadas por el amor, de tal forma que nuestra vocación, nuestro llamado principal es amar. Y este amor entre más se practica, entre más se prodiga hace mejor no solo a la persona que lo recibe, sino principalmente al que lo da, así como el odio hace más mal a la persona que lo siente que a la persona que se odia.

Hablemos, hermanos y hermanas, la lengua de Dios, este idioma que nos une y entonces todos creerán, entonces no habrá necesidad de que crean a la fuerza o que se tenga una fe solo por costumbre, convirtámonos con la fuerza del Espíritu Santo los que hemos conocido las grandezas de Dios y caminemos con el poder del amor de Dios (con el Espíritu Santo, que es amor). Esta es la Evangelización nueva que necesita el mundo, la Evangelización con entrañas, con corazón, con ternura.

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.


domingo, 8 de mayo de 2016

Homilía -ASCENDER CON JESÚS- la Ascensión del Señor.

Del libro de los Hechos de los apóstoles: 1,1-11.


En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios. 
Una vez que comían juntos, les recomendó: «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.» 

Ellos lo rodearon preguntándole: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» Jesús contestó: «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.» Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. 

Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»

ASCENDER CON JESÚS.

Hola queridos amigos y hermanos.

Cuando escuchamos que Jesús ascendió al cielo pensamos, comúnmente, que se trata de un lugar geográfico, que Jesús paso de estar aquí y subió allá, pero no es así, se refiere más bien que Jesús cambia de estado, así como cuando cada persona cambia en su vida, cuando cada persona se convierte más humana y mejor persona, también asciende con Jesús.

Lo explicaré mejor con un ejemplo: El otro día visitando un enfermo en una clínica del IMMS, donde todo mundo es atendido muy bien, con excelente calidad y cordialidad, el guardia que esta a la puerta de entrada  a los pisos, no me quiso dejar entrar porque andaba huaraches, pero me lo hizo saber de una forma bien chida (estoy siendo sarcástico de nuevo), con decirles que se puso tan esplendido que tuvimos que ir a la tía política, de la mama, de la jefa de las trabajadoras sociales, para pedir un permiso y yo rezando para que el enfermo no se nos muriera. Pero en eso vi que una señora con huaraches la dejo pasar el guardia sin ningún problema y entonces me acerque de nuevo y le pregunte que porque a ella si la dejo entrar con huaraches y a mi no, es más le dije que si quería le ponía piedras y brillantinas a mis huaraches para que se parecieran a los de la señora, y así como están sonriendo ustedes me respondió pásele padre, y pensé no son mala onda, sino que están malhumorados o estresados con tanto trabajo que tienen, de estar trague y trague todo el día, de estar sentados día y noche.

Si hermanos y hermanas cada vez que tratamos a los demás con más cordialidad, con más humanidad, con más amor, es como si ascendiéramos con Jesús, cuando trabajamos por nuestra persona ascendemos con Jesús, cuanto le hace falta al mundo ascender con Jesús. Pues el cielo, puede empezar aquí, porque no es un lugar geográfico, sino como dije, un estado. Por eso para ascender se necesita que quitemos cosas, pues algo con cosas pesadas no puede subir.

No se si se acuerdan del asensor del Botija, en el Hotel de don Lucho, de los programas de CHESPIRITO; ese ascensor no subía si el Botija estaba dentro, por el peso, así le pasa a nuestra persona, si no le quitamos kilos de lonja espiritual no asciende, ¿y que son estas lonjas espirituales? pues las envidias, el orgullo, la altanería, el poder para oprimir, lo negativo, los desánimos, etc. Tengamos la valentía de hacer nuestro mundo mejor, de hacer y vivir nuestro cielo desde ya, no nos quedemos mirando al cielo, no pensemos o posterguemos nuestro cambio para el final, si todos supiéramos que nuestro cielo será como vivimos nuestra vida hoy. Veamos a Jesús, encontremos a Dios en los acontecimientos de la vida, en las personas, en los pobres, construyamos un mundo mejor empesando por nosotros. 

Buen domingo, paz y bien.

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.






domingo, 1 de mayo de 2016

Homilía - LA CIUDAD, EL TEMPLO DE DIOS - 6to. Domingo de Pascua.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 21, 10-14. 22-23.


Me trasladó en éxtasis a una montaña grande y elevada y me mostró la Ciudad Santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, de Dios, resplandeciente con la gloria de Dios. Brillaba como piedra preciosa, como jaspe cristalino.


Tenía una muralla grande y alta, con doce puertas y doce ángeles en las puertas, y grabados [los nombres] de las doce tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, a occidente tres puertas. La muralla de la ciudad tiene doce piedras de cimiento, que llevan los nombres de los doce apóstoles del Cordero. 

No vi en ella templo alguno, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo. La ciudad no necesita que la ilumine el sol ni la luna, porque la ilumina la gloria de Dios, y su lámpara es el Cordero.


LA CIUDAD, EL TEMPLO DE DIOS.

Como siempre he dicho el libro del apocalipsis o de las revelaciones es fascinante, que muchos han interpretado de forma injusta con profecías contemporáneas, pero lo cierto es que podemos hacer muchas interpretaciones, sin embargo la única que vale es situarnos en el contexto.

En el tiempo de Juan, el apóstol, había persecución de los cristianos, muchos murieron por sus convicciones, por su fe, al final del libro; después de los mensajes a las iglesias, de los sellos, de la mujer y el dragón, de las bestias, del 666, del armagedon, etc; viene esta parte de visiones que son como reconstrucción de todo lo que que se ha destruido en la lucha entre el bien y el mal, que es la lucha casi de todos los pasajes que he mencionado. ¡Se necesitan muchos reconstructores hoy en día! y cada bautizado debería ser un reconstructor en ambientes donde parece que no hay futuro, que no hay esperanza.

Ahora la visión de Juan se encarga de reconstruir lo destruido, recuperar la esperanza de la desesperanza después de una guerra, ayudar a recuperar la fe del insipiente pueblo que sigue a Jesucristo, y lo hace y lo mira todo nuevo, algo así como Jesús hizo todo nuevo con su vida, muerte y resurrección. Analicemos la visión.

"...montaña grande y elevada", esta expresión significaría que Juan estaba en oración, un encuentro con el Absoluto, con Dios, por eso cuando nos encontramos con Dios, cuando subimos a la "montaña grande y elevada" es cuando podemos ver mejor las realidades de la vida. Realidades buenas y malas (moral), dificiles y placenteras, cualquier tipo de realidad se ve mejor cuando uno esta arriba, cuando uno hace oración. 



Después dice se le "mostró la Ciudad Santa, Jerusalén, que bajaba del cielo resplandeciente", parece que quisiera decir que es una ciudad endiosada, llena de Dios, una ciudad que resplandece por las obras, por el amor, porque se deja llevar por el Espíritu Santo, en una ciudad donde resuena la voz de Jesús "la paz les dejo, mi paz les doy, no como la da el mundo". Cuanto nos hace falta una ciudad llena de Dios, que en sus entrañas no haya trata de personas, que no haya prostitución obligada, ciudades injustas que toman a los jóvenes como carne de cañón para intereses mezquinos, ciudades modernas en respetar los derechos humanos, ciudades "avanzadas" que respeten las creencias de las minorías y que las minorías respeten al colectivo, ciudades que ayuden al campo y al ambiente, no contaminando; pues aveces nuestras ciudades parecen el infierno, con tanta contaminación, con tantos sin techo, sin comida, tantos "muertos vivos".

"Tenia una muralla grande y alta" describe el visionario, esto significa que Dios es quien abraza la ciudad santa, la protege, la ayuda a caminar. Cuantas veces nos sentimos desprotegidos en nuestras ciudades, cuanta violencia en nuestras ciudades que nos hace dudar unos de otros, cuantas cosas raras o dificiles pasan en nuestras ciudades que nos desaniman, pero siempre recordemos que Dios esta con nosotros, que Dios esta en la ciudad, en nuestras ciudades protegiéndolas, acompañándonos por medio de esa figura del Apocalipsis, que abraza nuestra ciudad como si las murallas fueran sus brazos.

Esa muralla tenia "...doce puertas y doce ángeles en las puertas", según el apóstol; esto significaría que todos podrían entrar y los ángeles (mensajeros de Dios) serían los que facilitan, los que dan la bienvenida a la ciudad endiosada. Pero cuantas veces nosotros que también somos mensajeros de Dios nos hemos sentido dueños de las puertas, y más, nos hemos sentido dueños de la ciudad, incluso en la Iglesia algunos piensan que solo un monto de "justos", de "santos" son los que pueden entrar; como decía Jesús a los fariseos, aveces no entramos y no dejamos entrar. Que la muralla tuviera puertas significa no fue hecha para dividir, no es para encerrarse, pues la muralla es buena cuando tiene puertas, es decir, todos caben en la ciudad; en cambio un muro que quiera dividir, que quiera parar la comunicación de dos pueblos no sirve. Hoy existen muros ideológicos, muros de racismo en nuestras ciudades, en nuestras naciones.

Otra cosa ilustrativa es que la muralla tenia "doce piedras de cimientos", esto significa que los apóstoles de Jesús tendían que ser los cimientos de la protección de las ciudades, cuantos apóstoles heroicos han defendido, a lo largo de la historia, las ciudades, han ayudado a las ciudades a salir de las injusticias, recordamos por ejemplo cuando Antonio (fraile franciscano) saco a Padua de las manos de los usureros, de la mano de la aristocracia que oprimía a los más pobres. Cuanto nos hacen falta apostoles de Jesús, esos apostoles cayados que van tejiendo una ciudad justa, una ciudad donde resurja la autentica vida cristiana, esa vida sencilla.

Y por último dice que el "no vio en ella (en la ciudad) ningún templo", esto significaría aquello que Jesús le dice a la Samaritana, "mujer, llegaran tiempos en que se adorara a Dios en espíritu y en verdad"; es decir, en una ciudad llena de Dios no se necesita que hayan templos donde se reúnan los fieles a Dios, si toda la ciudad es justa no se necesita más que un árbol que de buena sombra para que nos reunamos a celebrar a Dios a Jesús que es el Cordero. Cuantas veces las catedrales museos de hoy son monumentos de reyes y obispos que son signo del poderío que ha supuesto la religión para ellos, han convertido las ciudades en monumentos del poderío y no una ciudad donde habite Dios. Por eso el Papa Francisco, hoy, nos pide que salgamos, que abramos las puertas, que seamos mejor una Iglesia accidentada por salir, que una Iglesia enferma por enserarse en esos templos bonitos, en esas catedrales cómodas.

Si hermanos y hermanas, necesitamos hacer de toda la ciudad el templo de Dios, una ciudad donde viva Dios, una ciudad endiosada, una ciudad cada vez más justa. Por eso un católico, un cristiano no debería caer en la corrupción, no debe pactar con los faraones modernos, tendíamos que ser tan libres como Jesús el Cordero y como los primeros cristianos de perder la vida, con tal de construir una ciudad de Dios. 

Dios esta en la ciudad, esta en el campo, esta en la naturaleza, lo envuelve todo, dejémonos que nos envuelvan las palabras de Jesús, hoy en el Evangelio, "la paz les dejo mi paz les doy", pues la paz de Jesús es hacer todo nuevo, todo en armonía y eso es su amor (Espíritu Santo). Dejémonos de conquistas de poder, dejémonos de falsas concepciones de la Iglesia, del mensaje de Jesús y vivamos en hermandad, vivamos en la ciudad de Dios respetando a todos, reconstruyamos la Iglesia en la ciudad, reconstruyamos la fe perdida de la gente sencilla, de la gente letrada que ya no cree en los discurso bonitos y necesita obras, actos, gestos concretos, no seamos ingenuos como Francisco de Asís que cuando le pide el Crucificado de san Damián que "reconstruyera la Iglesia" se puso a levantar un templo en ruinas, pues lo que le pedía Jesús era que reconstruyera la Iglesia empezando por los pobres, por la gente, que esta es la Iglesia y no los templo que llamamos "iglesias".

Fray Juan Gerardo Morga, OFMcap.