domingo, 28 de junio de 2015

Homilía del DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO


Del libro de la Sabiduría 1, 13-15; 2, 23-24.


Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra. Porque la justicia es inmortal. Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo; y los de su partido pasarán por ella.

¿LA SANTA MUERTE?

Hola hermanos y hermanas, paz y bien.

En el contexto de nuestro país (México) ha crecido mucho la devoción a la muerte, y le llaman de distintos nombres: "la niña blanca", "la santísima", "la niña divina", y otros. Sin embargo la mayoría de las personas ignora que esta devoción es una imagen distorsionada, de este acontecimiento y misterio por el que pasamos los seres humanos, además que los títulos que les concedemos los podríamos pronunciar a Dios o a la Virgen María su Madre.

Las lecturas de este domingo nos ilustran muy bien sobre el misterio de la muerte, y no podemos seguir creyendo en la "santa muerte", pues no merece ni siquiera llamarla santa, solo podemos llamar santa a una persona justa o lucha por ser justa y, por supuesto a Dios, que es el SANTO, TRES VECES SANTO, pues es PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO. La muerte es fruto de la injusticia del ser humano (del pecado del ser humano), fue por el pecado que la muerte entro en el mundo, pero Dios envió a su Hijo para que con su vida, muerte y RESURRECCIÓN venciera la muerte de una vez y para siempre, de tal forma que cuando decimos: "no te preocupes, todo tiene solución, solo la muerte no la tiene", estamos ignorando que Jesús, nuestro hermano el JUSTO (santo) solucionó, por así decirlo, la paga que merecíamos por nuestros pecados. La muerte solo la podríamos llamar: hermana muerte corporal, como le decía San Francisco de Asís, en sentido de reconciliación o aceptación de esta realidad que no podemos evitar pasar todos; además antes de Cristo había una sola muerte, es decir, cuando moría una persona acababa su existencia, pero con la muerte redentora de Cristo nos ganó la vida que habíamos perdido del principio, nos salvó de padecer la muerte eterna, pero nos dejó la muerte corporal, aquella que pasó Él, ahora esta muerte corporal que todos pasamos es un trance, un estado, es el camino para ver a Dios. No podemos llamar o pedir la intercesión de una realidad que de suya no fue creada por Dios, como dice esta lectura del libro de la sabiduría.

Si creemos en esta "santa muerte" sería como cuando nuestros padres nos enseñan el camino bueno, el camino correcto, el camino del bien, pero nos aferramos a caminar por una senda oscura, negativo, un camino que solo conduce a la muerte. Por eso esta devoción tiene tanto revuelo en los ambientes de droga, de delincuencia, de narcos, porque es una devoción sombría. Dios es un Dios de vida, cuando uno no cree en nada, es como si no estuviera vivo, cuando no practicamos la justicia con los hermanos y hermanas es como si estuviéramos muertos, no permitamos que por nuestra terquedad ganemos la muerte eterna, sino la vida eterna que nos ganó Jesús por amor.

Creo que una forma de acrecentar nuestra fe en Dios, en el único Dios, podemos hacer las obras de misericordia, de hablar de estos temas tabúes, y sacar a tantos hermanos y hermanas de la ignorancia, pues esta devoción es alimentada de la ignorancia o poca formación de los católicos. Seamos misioneros de la vida, de la alegría, de la esperanza, no podemos seguir escondiendo los dones, la vida que Dios nos ha dado. En los grupos de las parroquias debemos de luchas por acabar cada uno con las criticas, con los malos entendidos, pues cuando hablamos de otros, cuando difamamos a alguien es como si matáramos a esos hermanos. Recordemos que siempre estamos con Dios si procuramos en todos los sentidos la vida, la felicidad, el bienestar de los demás, la armonía, lo positivo de la vida, integrando lo negativo y transformándolo en crecimiento personal y colectivo.

¡Buen domingo y feliz día a todos!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.


domingo, 21 de junio de 2015

Homilía del DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO.


Del libro de Job 38,1.8-11



El Señor habló a Job desde la tormenta: «¿Quién cerró el mar con una puerta, cuando salía impetuoso del seno materno, cuando le puse nubes por mantillas y nieblas por pañales, cuando le impuse un límite con puertas y cerrojos, y le dije: "Hasta aquí llegarás y no pasarás; aquí se romperá la arrogancia de tus olas"?»


"Después de la tormenta viene la calma"


Hola a todos, paz y bien.

Hay muchas cosas en la vida presente, por las cuales es muy fácil perder la fe. Pero sin duda la ocasión más fácil se da cuando hay una tormenta, y no hablo de las tormentas de lluvia o de nieve, sino de las tormentas al interior de la Iglesia o al interior de cada persona bautizada o no, que nos hacen desanimarnos o voltear a ver a experiencias pasadas, tal vez a sobre vivir en la tormenta con una actitud mediocre, aguantando por aguantar. Pero el momento de la tormenta puede hacernos caer en una crisis de fe o en un crecimiento de la misma, incluso recuperar la fe, es decir, la confianza en Dios.

Muchos hermanos y hermanas en el mundo y al interior de la Iglesia no están de acuerdo con la apertura del Papa Francisco, y los más conservadores incluso piensan que  esta es una tormenta que acecha a la barca de Pedro y que hay que salvarla, pero son ilusos pues el único que puede poner fin a "la supuesta tormenta" es Dios, como lo constata el Evangelio de hoy. Muchas veces queremos tomar el lugar de Dios, nos sentimos poderosos, nos sentimos que podemos solos, que no necesitamos de Dios; esta es la actitud de quien no necesita o no cree necesitar de Dios. Yo creo firmemente que el Papa esta siendo iluminado por el Espíritu Santo y que los cambios, las actitudes que esta cambiando en las personas son fruto de la oración, de los gestos, del amor a la Iglesia, y son ilusos lo que quieren acabar con sus reformas, pues si es de Dios lo que esta llevando a cabo están en contra de Dios, pues el que le asiste es el mismo Dios.

A nivel personal es más fácil pedir ayuda frente a la tormenta, como es el caso de Job, quien acude, como los apóstoles de Jesús en el Evangelio, casi a gritos y Dios le responde que así como tiene poder frente a una tormenta en el mar, así tiene el poder de ayudarnos en las tormentas existenciales y que solo basta clamar a Él, reconociéndose cada uno como limitado, como necesitado de ayuda, en una palabra en un ser humano y no un dios que no necesita, recordemos que somos criaturas y que necesitamos del Creador. Pero no lo recordemos solo en situaciones limite, en situaciones dificiles, sino también en la vida cotidiana.

Pero una tormenta en todos los sentidos es un signo de que "después de la tormenta viene la calma", no hay que valorar las tormentas solo en sentido negativo. Yo creo que las tormentas son necesarias e incluso buenas en la vida, no dejan de ser dificiles en el momento en que están sucediendo, pero después de algún tiempo uno se da cuenta que si esta o aquella tormenta no hubiera pasado por la vida no hubiéramos crecido. Si hermanos y hermanas, las tormentas en el colectivo social o a nivel personal sirven para crecer, no tengamos miedo de enfrentarlas y volver a empezar de nuevo. Después de que pasa un tornado o un huracán todo queda devastado. pero en ocasiones queda mucho mejor los lugares después de estos acontecimientos, incluso todo se hace previendo futuras tormentas o tomando las medidas necesarias para que el siguiente huracán no nos sorprenda o nos haga el mismo daño.

Creo que Jesús nos invita hoy a confiar más en Él y en su Padre, a tener fe y a acrecentar la fe. No podemos ir por el mundo sin fe. Pues todas las tormentas nos parecerán muy grandes, muy fuertes, que no podremos sobreponernos después de que pase. Incluso nos parecerá que la tormenta es más fuerte que Dios, que las dificultades de la vida son más fuertes que uno mismo y que no pueden resolverse, solo si tenemos fe podemos levantarnos, incluso salvarnos aún después de la muerte física. No tengamos miedo y no nos quedemos paralizados por ello, sino que con confianza avancemos por el mar de la vida, pues aunque hayan tormentas "Dios esta con nosotros" (Emmanuel)

¡Buen domingo, Dios les conceda la paz!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

sábado, 13 de junio de 2015

Homilía del DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO.

Del Libro del profeta Ezequiel. 17, 22-24. 
Esto dice el Señor: Tomaré una rama de un cedro, del cedro alto y encumbrado; cortaré un brote de la más alta de sus ramas y yo lo plantaré en un monte elevado, lo plantaré en el monte encumbrado de Israel. 

Echará ramas, dará fruto y llegará a ser un cedro magnífico; anidarán en él todos los pájaros, a la sombra de su ramaje anidarán todas las aves. Y sabrán los árboles silvestres que yo, el Señor, humillo al árbol elevado y elevo al árbol humilde, seco el árbol verde y reverdezco el árbol seco. Yo, el Señor, lo digo y lo hago.

"de tal palo tal astilla"

"Que el Señor les de su paz" a todos, hermanos y hermanas.

Hay un dicho popular que dice: "de tal palo tal astilla", es decir, que como es la astilla se conoce de que árbol es. Algo así pasa con la lectura de hoy y quiero referirla a los padres de familia y los hijos.

A todos nos han preguntado alguna vez de quien somos hijos, de donde viene nuestro origen, de que familia somos, pero también en los ambientes rurales no es necesario preguntar esto, pues con tan solo conocer al hijo se sabe quien es el padre o la madre. Quiero confesarles algo muy personal, cuando en mi pueblo - Mazatán, Chiapas - me ven personas que tiene mucho que no veo o que no me conocen ya de adulto, sin que yo les diga de quien soy hijo, adivinan de pendiendo de mi forma de ser, y dicen: este es hijo de Gladys o de Saúl. Y es que sin duda que cada uno tiene algo de los papas, pues así como la rama se parece al árbol de donde fue sacado los hijos se parecen o tienen algo de los padres.


Cada padre es como un cedro y este se conoce por las ramas. Por eso en esta lectura dice que el árbol que se desarrolle de la rama cortada será aún más grande que el cedro de donde fue sacado. Por gracia o desgracia así es, los hijos superan a los padres en su grandeza o en su maldad. Cuando un papa o una mama sembraron una buena semilla, como dice el Evangelio puede crecer y desarrollarse una buena siembra o unos buenos frutos; por el contrario, si un padre de familia le da mal ejemplo a su hijo, el hijo tiene 
como escudarse de sus errores y dice: "si mi papa o mama lo hace, porque yo no". 

No tomemos la actitud desanimada de muchos lideres, de muchos padres, maestros, lideres de opinión o sacerdotes, que se desesperan o se desaniman porque parece que nada avanza, que no hay cambios, o que lo que hacen no tiene ninguna injerencia. He escuchado padres que dice: "para que darles estudio a mi hija, si la rato se va a ir con el novio", este siempre dicho es reflejo de un padre de familia desanimado y que ya no quiere sembrar cosas buenas en su hija, que no es lo suficientemente fuerte para fortalecer a sus hijos o para que sus hijos sean mejores que él. Hay padres que les interesa más el dinero o los bienes materiales que la educación de los hijos que tiene su fundamento en el hogar. Muchos papas vienen a decirme que están batallando con su hijo con su hija, y siempre les pregunto ¿se acercan a Misa? ¿escuchan a su hijo o hija? ¿tienen para compartir con ellos? ¿hay una buena comunicación? ¿les tienen paciencia pensando en lo tremendos que fueron, a su vez, con sus padres?

De la respuesta a estas preguntas depende de que el padre se parezca a este cedro de la lectura de hoy, hay ocasiones que el padre o la madre dicen: "si yo sufrí, mis hijos tienen que sufrir también". Lo cierto es que cuando un padre ama a su hijo siempre va querer que su hijo o hija se supere más que él, que este en una posición mejor que ella. Tenemos que predicar con el ejemplo a los hijos pues esa es la mejor semilla, es la mejor actitud de un cedro que esta fuerte y que permite que la rama sea un mejor cedro que el primero. No nos cansemos de educar a los hijos, pues de lo que sembremos hoy dependerán los frutos de mañana. Los hijos siempre son el reflejo de los padres, y aunque digamos con la boca o los regañemos no perdamos la comunicación con ellos. 

¡Alabado sea Jesús!


Fray Juan Gerardo morga, OFMCap.

sábado, 30 de mayo de 2015

Domingo de la SANTISIMATRINIDAD

Del libro del Deuteronómio: 4, 32-34. 39-40.
Moisés habló al pueblo, diciendo: «Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, palabra tan grande como ésta?; ¿se oyó cosa semejante?; ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?; ¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el Señor, su Dios, hizo con ustedes en Egipto, ante sus ojos? Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre.


¡Viva la TRINI!


Hola hermanos y hermanas. P&B.

Hoy que celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad es fácil decir, como titule esta reflexión: ¡Viva la Trini!, quiero aclarar que la "Trini" es una forma que utilizan los jóvenes de la parroquia, en que me encuentro, para referirse a la SANTÍSIMA TRINIDAD, pero veamos si con nuestra vida cumplimos estos vivas con los que aclamamos a DIOS QUE ES TRINIDAD.

Quiero hacer este breve examen utilizando la primera lectura de esta solemnidad:

º ¿hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, palabra tan grande como ésta? Cuantas veces a la semana leemos la Biblia en nuestras casas y creemos que su Palabra sostiene nuestra vida, es en la que podemos encontrar respuestas para enfrentar los retos y problemas que nos salen día a día. Si recurrimos a la palabra de Dios escrita, si leemos la Biblia y la Biblia abierta de nuestro día cuando descubrimos la presencia de Dios en todo, estaremos diciendo con la vida: ¡Viva la TRINI!

º ¿se oyó cosa semejante? Cuantas homilías hemos escuchado, cuantos temas de formación, cuantos retiros hemos asistido, cuantas veces hemos recibido una palabra de Dios en los instrumentos que Dios llama y no hemos cambiado, no se ha notado que hemos escuchado la voz de Dios. Incluso cuantos años duramos estudiando los que nos preparamos para ser sacerdotes y no es garantía para oír efectivamente la voz de Dios. Si escuchamos y practicamos o nos esforzamos por practicar lo que oimos creo que estaremos diciendo con todo el corazón: ¡Viva la TRINI!

º ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido? Dios nos habla en su Palabra, cuando venimos a la misa, cuando leemos la Biblia en nuestras casas o con nuestros hermanos. También en los acontecimientos, en los hermanos, pero sobre todo en la ORACIÓN, que no es pelar los ojos o poner los ojos en blanco, sino encontrarse con Jesús de verdad, hablar con el como con un amigo, plantearle nuestros planes y que nos diga si Él quiere lo que estamos pensando o solo lo estamos pensando por sobresalir, por mi propio interés y no por los demás. Orar es como entrar en la dimensión de Dios, empaparse de su amor infinito, por eso es ilógico que quien se encuentra de esta forma con Dios siga igual. Cuando oramos, cuando nos encontramos realmente con Jesús algo de nosotros muere, muere el egoismo, muere las malas intenciones, muere los malos pensamientos, muere en fin poco a poco la dimensión del infierno presente en nuestras vidas, y vivimos, creamos el cielo en nuestras personas y en los ambientes; quien ora y se convierte siempre dice con su boca y su vida: ¡Viva la TRINI!

Teniendo en cuenta estas cosas les digo como el libro de Deuteronomio: "Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro." No nos creamos diositos, no nos creamos en nuestros servicios, no controlemos todo como si fuéramos dioses, porque a parte de sufrir nosotros mismos, hacemos sufrir a los demás hermanos que están con buena intención y con buena voluntad en la Iglesia y más aún los alejamos de Dios por nuestro testimonio, por nuestras actitudes. El Señor es el único Dios, y el que no lo reconoce es rigorista, es autoritario, es legalista, estrecho, es un cristiano de plástico, de museo, un cristiano que no se cansa de criticar, enojado con todo. Reconozcamos que Dios es el ÚNICO DIOS y en la medida que lo hagamos iremos cambiando todo nuestro ser.

Digamos con toda nuestra VOZ, pero sobre todo con todo NUESTRO SER, con NUESTRO EJEMPLO BUENO: 

¡VIVA LA SANTÍSIMA TRINIDAD!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.


domingo, 19 de abril de 2015

Homilía del III Domingo de PASCUA

Del santo evangelio según san Lucas 24,35-48:
Evangelio según san Lucas (24,35-48), del domingo, 19 de abril de 2015
1


En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. 
Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: «Paz este con ustedes.»
Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma.
Él les dijo: «¿Por qué se alarman?, ¿por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpenme y dense cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como ven que yo tengo.»
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. 
Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tienen ahí algo que comer?»
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. 
Y les dijo: «Esto es lo que les decía mientras estaba con ustedes: que todo lo escrito en la ley de Moisés, en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.»
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. 
Y añadió: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Ustedes son testigos de esto»


¿CREES EN JESÚS O EN UN FANTASMA?

Hola a todos, paz y bien.

Ya hacía varios domingos que no compartía con ustedes la reflexión dominical, pero hoy ya puedo hacerlo, pues he estado repensando y cambiando algunas cosas en mi vida, cosas materiales como  el cambio a un nuevo convento, pero ese cambió hace repensar la vida espiritual. Les quiero pedir su ayuda para que sea un mejor servidor, les pido su oración.

Este domingo el Señor Resucitado, vuelve a decirnos “la paz este con ustedes” pienso que este tiempo de pascua, como el año de la Misericordia que ha propuesto el P. Francisco, es un tiempo de paz. Pero la paz no solo la desea Jesús sino que la hace posible con su vida entregada para construir la paz, el puedo defenderse de la injusticia que padeció, pero quiso contestar de forma distinta para construir la paz. Pero la parte más importante de esta parte del Evangelio es si creemos o no en Jesucristo, ¿creemos que resucito? O creemos que es un fantasma como lo creen los discípulos.

En la vida diaria no reconocemos a Jesús que está en el hermano que sufre, que necesita de nosotros, en el padre o la madre que no visitamos, en el hijo adolescente o joven que pensamos que esta medio loco, en el hermano desorientado o que ha tenido una vida difícil. Muchas veces nos escurrimos y no queremos tratar con estos hermanos y hermanas en los que podemos ver y reconocer a Jesús. Pero tampoco lo reconocemos en la misa, en los sacramentos, cuantas veces participamos en la misa y no salimos cambiados porque no reconocemos a Jesús allí, y todavía nos sentimos o enojamos cuando nos dicen “vas a la Misa y mira como vienes”. Cuando no reconocemos a Jesús no creemos en él sino en un fantasma de Jesús, no en su persona sino en un espejismo.

Cuando vamos a Misa, cuando nos encontramos de verdad con Jesús nuestra vida va cambiando, aunque sea poquito, pero va cambiando. Pero si no lo reconocemos y no nos encontramos con Él en los hermanos y en los Sacramentos no hay ningún cambio en nuestra vida, por eso hay tantos hermanos que llevan tanto tiempo en las cosas de la Iglesia, en las cosas de Dios, pero siguen con las mismas mañas, con las mismas cosas, siguen ofendiendo a los demás, siguen odiando, siguen siendo estrechos, siguen siendo infecundos.

La vida cristiana empieza cuando reconocemos a Jesús, pues como dice el Evangelio de hoy, los discípulos lo reconocieron al Maestro al partir el pan (en la Misa). Pero empieza en la fracción del pan pero continúa y da frutos en la vida cotidiana, en la vida concreta de cada día, haciendo el bien a personas concretas, dando testimonio del amor de Dios. Quien cree en un fantasma es una persona negativa, es una persona con cara de funeral, es un cristiano de museo, como dice el P. Francisco. Pero quien cree en Jesús, en la persona de Jesús, es todo lo contrario. ¿En quién crees? ¿En Jesús o en un fantasma? ¿En la persona de Jesús o en un fantasma que te construyes?

¡Que tengan buen domingo y excelente inicio de semana!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Homilía II DOMINGO DE CUARESMA

Del libro del Génesis. 22,1-2.9-13.15-18.

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole: «¡Abrahán!»
Él respondió: «Aquí me tienes.» Dios le dijo: «Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio, en uno de los montes que yo te indicaré.» 

Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo «¡Abrahán, Abrahán!» Él contestó: «Aquí me tienes.» El ángel le ordenó: «No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.»

Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.

El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: «Juro por mí mismo –oráculo del Señor–: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.»

LA PRUEBA, ¿PARA QUE SIRVE?

Hola hermanos y hermanas, "que Dios les de la paz"

Es muy común en la vida cotidiana echarle la culpa a Dios o al diablo de lo que nos pasa. Si tenemos una dificultad decimos: "Dios te esta poniendo a prueba"; o en el peor de los casos decimos que es un castigo de Dios. Sin embargo Dios no pone a prueba y menos aún nos castiga, primero porque no necesita probar nada, nos conoce tal y como somos, incluso nos conoce más que nosotros mismos; y no nos puede castigar porque su amor no se lo permite. Tampoco el diablo es del todo culpable de las cosas dificiles que nos pasan en la vida, pues a veces, y muy a menudo, la responsabilidad es nuestra pues las dificultades que experimentamos son efectos de algunas malas decisiones que hemos tomado.

Las pruebas las permite Dios y en ocasiones son obra del maligno, sin embargo son parte de la vida, y es la vida la que nos pone a prueba para salir más fuertes ante la situación difícil. Todo es para nuestro bien, y tenemos que valorar en sentido positivo las pruebas que la vida nos va poniendo, pues Abraham Dios lo prepara para que tenga una fe tan grande como que le llamamos "el padre de la fe", porque Dios lo necesitaba fuerte, para hacerlo padre de muchas naciones. La prueba entonces es una forma para ser más fuerte, hay que pasar por la prueba para ser vencedores, hay que pasar por la cruz para resucitar como Jesús.

No tengamos miedo de experimentar las cosas dificiles de nuestra vida, y no las tomemos como negativas, tampoco las evadamos, sino que enfrentemos las situaciones pensando en la ganancia, pensando en lo bueno que nos va a ser esa prueba. 

Quien no tiene cicatrices, quien no se ha animado a vivir aún en las pruebas o dificultades de la vida presente es un cobarde. La lucha tiene que dejarte marcas, pero esas marcas son tu más grande tesoro, tu más grande trofeo, pues son prueba de la lucha que llevas a cabo cada día. Quien no sabe sufrir tampoco sabe vivir. Tengamos coraje, pasión por vivir la vida aún con las dificultades y las pruebas de la vida.

¡No vivamos la vida azorrillados!, con miedo a tomar el toro por los cuernos, no quiero decir que no tengamos que llorar o sufrir, pero que ese llanto y ese sufrimiento, se transforme con la ayuda de Dios en llanto de alegría después de haber triunfado.

¡Feliz Domingo!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.


domingo, 22 de febrero de 2015

Homilía I DOMINGO DE CUARESMA.

Del libro del Génesis 9, 8-15.


Dios dijo a Noé y a sus hijos:

—Yo hago una alianza con ustedes y con sus descendientes, con todos los animales que los acompañaron: aves, ganado y fieras; con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago alianza con ustedes: El diluvio no volverá a destruir la vida ni habrá otro diluvio que destruya la tierra.


Y Dios añadió:

—Ésta es la señal de la alianza que hago con ustedes y con todos los seres vivientes que viven con ustedes, para todas las edades: Pondré mi arco en el cielo, como señal de alianza con la tierra. Cuando yo envíe nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco, y recordaré mi alianza con ustedes y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir los vivientes.


¿APROVECHAS LAS OPORTUNIDADES 
DE DIOS?

Hola hermanos y hermanas, el Señor les de su paz.

Hoy es el primer domingo de cuaresma, iniciamos el miércoles de ceniza pero es hoy que iniciamos formalmente. Y las lecturas de este domingo pueden tener muchas enseñanzas, pero quiero compartirles lo que esta lectura me ha inspirado a reflexionar ante Dios, que "Dios es un Dios de oportunidades".

Quiero parafrasear una frase del papa Francisco: La naturaleza nunca da oportunidades, el ser humano a veces da oportunidades, Dios, en cambio, siempre nos da oportunidades. Esta frase la dice el papa con respecto al perdón, pero dar una oportunidad es igual a decir "te perdono", esto lo podemos comprobar en la vida diaria. Cuando hay un desastre natural casi nunca las cosas salen bien, pero no olvidemos que nosotros los seres humanos hacemos mucho daño a la naturaleza y ella nos cobra las facturas, deja fluir los efectos de nuestras faltas de irresponsabilidad. Cuando las personas nos herimos mutuamente en ocasiones uno de los dos perdona, incluso el que perdona sale beneficiado, sale ganando. Cuando nos alejamos de Dios, cuando le ofendemos, cuando perdemos la conciencia de su amor, cuando nos desesperamos porque queremos que todo sea como queremos, Dios nos da una nueva oportunidad y no le importa cuantas nos da, porque esa es la manifestación de su infinito amor.

Esto que digo se demuestra en la primera lectura de hoy, una vez que terminó el diluvio Dios hizo una alianza que es signo de una nueva oportunidad que Dios da al genero humano. Sin embargo, ¿somos capaces de aprovechar las oportunidades de Dios? ¿aprovechamos o echamos en saco roto las gracias de Dios? En las dificultades de la vida, en las pruebas que se nos presentan para crecer nos podemos desesperar, incluso de tanto tratar nos cansamos, así nos podemos cansar de pedir perdón, nos podemos cansar de decir nuestros mismos pecados, podemos decirnos, como consolación o aburrimiento: "para que me confieso si sigo igual".

Nos ha dicho muchas veces el papa Francisco: "Dios no se cansa de perdonar, nosotros nos cansamos de pedir perdón", y a esto me refiero cuando digo que las frases que decimos reflejan este cansancio, esta asedia, este conformismo. No nos dejemos llevar por la experiencia de este mundo sobre la naturaleza, sobre nosotros mismos, fijemos más los ojos y la atención en Dios que siempre perdona, que siempre nos da oportunidades.

Recordemos que las oportunidades solo se dan una sola vez en la vida, así que no desperdiciemos la vida pensando que luego vendrá otra oportunidad de Dios, aprovechemos todas sus oportunidades, que no se nos pase ninguna y seamos mejores personas al final de esta cuaresma. Dios nos ama y por eso nos tiene paciencia, pero necesitamos responder por lo menos con ser mejores a tanta generosidad de nuestro Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

¡Feliz domingo!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.