lunes, 14 de septiembre de 2015

Homilía del XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

Del libro del profeta Isaías. 50, 5-9.

El Señor me abrió el oído: yo no me resistí ni me eché atrás:ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que me arrancaban la barba; no me tapé el rostro ante ultrajes y salivazos. El Señor me ayuda, por eso no me acobardaba; por eso endurecí el rostro como piedra, sabiendo que no quedaría defraudado. Tengo cerca a mi defensor, ¿quién pleiteará contra mí? Comparezcamos juntos. ¿Quién tiene algo contra mí? Que se me acerque. Miren, el Señor me ayuda, ¿quién me condenará? Miren, todos se gastan como ropa, los roe la polilla.

¡LOS PROBLEMAS NO SON NADA 
SI NO NOS FALTA DIOS!

Hola hermanos y hermanas, paz y bien.

En muchas ocasiones nos vemos abrumados, incluso rebasados por los problemas de la vida diaria. Pero los problemas que nos calan más no son los de la inseguridad o la violencia en nuestro país y en el mundo, las relaciones interpersonales, la desintegración familiar, entre otro males o problemas, sino los problemas que tienen que ver con el ser humano individual, particular, los problemas que tienen que ver con traumas personales, cosas (pecados) que cargamos con las que tenemos que vivir y superarlas con la ayuda de Dios. 

Los problemas externos son solo efectos de los traumas personales, de los errores que nos acompañaran hasta el final de nuestras vidas, Jesús en el evangelio nos dice que renunciemos a nosotros mismos, carguemos con la cruz y que lo sigamos. También en esta lectura, la primera de la misa, el mensaje central esta en que a pesar de los los problemas no hay que acobardarse, Dios esta con nosotros, comparece junto a nosotros, si Él nos ayuda no hay a que temer.

Pero Jesús como siempre tiene soluciones concretas, y las resumo en tres este domingo:

º CONFESAR: esta se encuentra en el hecho de que Jesús dice en el evangelio "renuncia a ti mismo". Esto significa que no confíes en nadie, ni siquiera en ti mismo para resolver o disminuir el problema y que recurramos primero a Dios y después Dios mismo nos dará la confianza que necesitamos para resolverlo. Solo si estamos conscientes de que solo Dios nos puede ayudar, de que solo Él y con Él podemos salir adelante. Como decía el salmo de hoy, "solo Él nos salva..." solo Él nos saca de la oscuridad, de la muerte, del desanimo que provocan los problemas personales y los externos.

º CONSTRUIR: A pesar de los problemas tenemos que seguir construyendo, teniendo una actitud positiva, con una actitud valiente y a pesar de todo Jesús nos ayuda con nuestras cruces, por eso Jesús nos dice: "carga con tu cruz", cargar la cruz no es algo así como masoquismo, como sufrimiento sin sentido. Cargar la Cruz de Cristo es una actitud de vida, abrazar la vida con todo lo que encierra, con grandes alegrías pero con algunos sufrimientos, contra la mentalidad mundana de no querer sufrir, de que todo tiene que ser fácil, de que no debe costar nada, que se resume en una mentalidad hedonista (de confort), pues si vemos así la vida, nos volvemos unos ilusos, perdemos piso y nuestra vida puede convertirse en una vida vivida en la mentira, en la pesadumbre destructiva, en el desanimo que solo acaba con la vida. Hermanos y hermanas debemos construir a pesar de todo, después del terremoto del ´85 en México hubo una reconstrucción jamas vista en nuestro país. ¿porque no queremos seguir construyendo si después de la crucifixión del Señor, Él hizo nuevo todo? ¿porque no queremos pasar por la cruz para llegar a la luz?

º CAMINAR: La vida cristiana no es otra cosa que CAMINAR, pues Jesús en el evangelio nos dice "sigueme" y este mandato tiene implícito CAMINAR. Pero este caminar tiene varios aristas. Seguir a Jesús no es fácil, pues hay que "renunciar a si mismo, tomar la cruz de cada día...", se vuelve más fácil cada vez que lo hacemos, entonces debemos de estar conscientes de que hay que renovar esto cada día. Caminar es seguir confesando y seguir construyendo a pesar de todo, si uno se queda parado se vuelve poste y el perrito llega y hace lo que hace con el poste. Cuando nos detenemos no tenemos como enfrentar lor problemas de la vida, es algo así como cuando no tenemos defensas en nuestro cuerpo y nos dan las enfermedades. 

Creo que todos podemos ponemos en practica estos verbos y no desanimar en la aventura de la vida, y de la vida de la fe. No seamos ilusos, no seamos negativos ante la vida, CAMINEMOS, CONSTRUYAMOS Y CONFESEMOS a Jesús y a Jesús crucificado. Exclamemos día a día como dice la primera lectura de hoy: "Miren, el Señor me ayuda, ¿quién me condenará?"


¡Buen domingo!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.


sábado, 22 de agosto de 2015

Homilía del XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

Del libro de Josué. 24, 1-2a. 15-17. 18b.

Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. Convocó a los ancianos de Israel, a los jefes de familia, a los jueces y escribas, y se presentaron ante el Señor.

Josué habló al pueblo:

   —Así dice el Señor, Dios de Israel:
Y si no están dispuestos a servir al Señor, elijan hoy a quién quieren servir: a los dioses que sirvieron sus padres al otro lado del río o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitan, que yo y mi familia serviremos al Señor.

El pueblo respondió:
   —¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para ir a servir a otros dioses! Porque el Señor, nuestro Dios, es quien nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto, quien hizo ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios, nos guardó en todo nuestro peregrinar y entre todos los pueblos que atravesamos. El Señor expulsó ante nosotros a los pueblos amorreos que habitaban el país. Por eso también nosotros serviremos al Señor: ¡él es nuestro Dios!

domingo, 16 de agosto de 2015

Homilía del XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.


Del Santo Evangelio según san Juan: 6, 51-58.

Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Quien coma de este pan vivirá siempre. El pan que yo doy para la vida del mundo es mi carne. Los judíos se pusieron a discutir:

   —¿Cómo puede éste darnos de comer [su] carne?


Les contestó Jesús:

   —Les aseguro que, si no comen la carne y beben la sangre del Hijo del Hombre, no tendrán vida en ustedes. Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. Quien come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que me envió vive y yo vivo por el Padre, así quien me come vivirá por mí.

Éste es el pan bajado del cielo y no es como el que comieron sus padres, y murieron. Quien come este pan vivirá siempre.


¿Que comes? VERDADERA COMIDA o comida chatarra.

Hola a todos, paz y bien.

Estamos en el discurso del Pan de Vida, en el Evangelio de san Juan. Este estracto del Evangelio nos hace ver quien es el PAN DE VIDA, que Jesús nos da de comer su propio CUERPO y su propia SANGRE, algo así como si hoy nos dijera ven y te daré de comer unos taquitos de trompo pero de mi propia carne, a todos nos causa repugnancia saber que los tacos sean de perrito, de gato o de caballo, pero saber que son de carne humana es inconcebible. Esto es lo que les pasa a los Judíos que escucharon a Jesús y no le creyeron, ojala no nos pase así a nosotros.

Cuando nos dan a escoger entre un platillo saludable, con verduras, un pescado o pollo a la plancha, un arrocito o un durito con su repollo, con su queso, crema, salsa, queso amarillo y cueros, ¿qué es lo que escogemos? me van a decir que el platillo saludable, para quererse engañar a ustedes mismos. Pero lo cierto es que preferimos la comida charra, pues decimos que no podemos resistirnos, pero recordemos que llenar la pancita no es igual que comer nutritivamente. Cuando vamos en el 89 (autobús de la ciudad de Monterrey) todo lleno el camioncito y nos da hambre apoco no comemos lo que sea, no nos fijamos incluso que es lo que comemos, como esta, si esta rico o no, si es limpio, lo que queremos es saciar nuestra hambre. No se diga en cuestión de la bebida, si tenemos un problema, si estoy disgustado con mi pareja, si estoy festejando o viendo el partido, lo primero que hago es beber en exceso, como dice la segunda lectura de hoy, me conformo con lo que sea, tomando lo que sea con tal de ahogar mis penas, con tal de sentirme bien aunque sea pasajero, pues despues de la emborrachada viene la cruda realidad.

Algo parecido nos pasa en el plano espiritual, cuando no comprendemos que es la VERDADERA COMIDA, la COMIDA que nos sustenta y nos nutre realmente, cuando no comprendemos que "comulgar es un acto sublime", nos conformamos con cualquier cosa, andamos comiendo comida chatarra espiritual, permitimos que telerisa, teleseca o la cuchufleta (faceboook) nos den de comer o le den de comer a nuestros hijos. Es más comemos de lo que sea cuando estamos desesperados, vamos al brujo, al desamarre, al amuleto, a que nos lean no se que, a que nos quiten nuestro poco o mucho dinero, y no confiamos en el VERDADERO PAN DE LA VIDA que es JESUCRISTO EL SEÑOR.

No se diga cuando tomamos, ni siquiera tomamos de la FUENTE DE LA VIDA (DE LA SANGRE DE JESÚS) preferimos tomar libros de esoterismo, de metafisica barata, de poesia sexosa y no bebemos de la PALABRA DE DIOS. Somos gente de Iglesia, de misa diaria o dominical, pero preferimos beber de otras cosas y no de la VERDADERO PAN Y DE LA VERDADERA BEBIDA. Hermanos y hermanas reflexionemos bien la Palabra y lo que vivimos en cada Eucaristía, no seamos santurrones que nos persignamos de todo pero bebemos y comemos de lo que caiga, seamos selectivos de lo que comemos y bebemos espiritualmente, así como de repente nos cuidamos de no comer algunas comidas que nos hacen mal. Tampoco no seamos como algunos (entre ellos padrecitos) que cuidan excesivamente de lo que comen y se alimentan con pura porqueria mundana en el plano espiritual.

El Señor le bendiga y les haga ver que EL ES EL VERDADERO PAN DEL CIELO, hagamos la prueba y verán que bueno es el Señor, como dice el salmo de hoy.

¡Buen domingo e inicio de semana!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMcap.

domingo, 26 de julio de 2015

Homilía del DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO.

Del segundo libro de los reyes 4, 42-44.

Uno de Baal-Salisá vino a traer al profeta el pan de las primicias, veinte panes de cebada y grano reciente en la alforja. Eliseo dijo:
   —Dáselos a la gente, que coman. El criado replicó:
   —¿Qué hago yo con esto para cien personas?

Eliseo insistió:
   —Dáselos a la gente, que coman. Porque así dice el Señor: Comerán y sobrará.

Entonces el criado se los sirvió, comieron y sobró, como había dicho el Señor.



¡GENEROSIDAD, 
una actitud de vida que no esta de moda!

Hola a todos los hermanos y hermanas amados del Señor, Paz y bien.

El tema de las lecturas del día de hoy es la generosidad, por la gran generosidad de Elíseo comió mucha gente, una viuda y sus hijos. Por esta misma generosidad de un "muchacho con sus cinco panes y dos peces", Jesús realizó el milagro más grande y la enseñó a todos los que le siguen que la generosidad debe ser una constante en el cristiano, y más de aquel que quiera llamarse "buen cristiano", hoy en día tanto la palabra como la actitud de la GENEROSIDAD no están de moda.

Recuerdo en mi infancia que mi abuela era muy generosa, vivían en el rancho y cuando alguien iba a visitarlos lo primero que les ofrecía era un vaso con agua, una limonada, un agua con jamaica o alguna agua fresca, después de platicar un poco y de calentar la comida les daba de comer, y si llegaban así fueran muchos visitantes, se repetía la historia con todos. Yo siempre me preguntaba: ¿como le hace mi abuela para que alcance para tanta gente?, esta pregunta es parecida a la que el Evangelio le hace Andrés a Jesús, después de que aquel muchacho les ofrece sus cinco panes y dos peces. Hoy cuando vas a una casa en nuestras ciudades, si bien te va y si te conocen te dejan pasar a su casa, también se comprende porque las casas son tan pequeñas. Y en el peor de los casos te reciben como el cobrador. El profeta Eliseo nos enseña a los que tenemos una responsabilidad o somos mensajeros del Señor que compartamos lo que tenemos, que no porque le regaron al padrecito tal o cual cosa no lo va a compartir, al contrario, el padrecito tiene que ser generoso, debe de ser el primero, si es agarrado, si es pichicato, si es codo, no quiero imaginar como serán los demás. 

Pero la GENEROSIDAD debe de ir acompañada de CARIDAD, una generosidad sin caridad tiende a ser pura filantropia. Pongo un ejemplo que nos pasa a diario. En los cruceros es muy común encontrarse con algún mendigo que pide una moneda, si bien le va le decimos que a la vuelta, pero nunca llega la vuelta o le damos la moneda que nos pide, y se la damos de una forma muy fea. No lo vemos a los ojos, no le preguntamos su nombre, no le decimos que Dios le ama mucho, no tenemos una mínima atención hacia Él, incluso cuando le damos la moneda ni lo tocamos, como si tuviera lepra y nos la fuera a contagiar. ¿A esto se reduce nuestra generosidad? pues si a esto se reduce, les tengo una noticia: no somos buenos cristianos. El o la que ayudamos es una persona como nosotros y merece ser tratada como tal, no nos damos cuenta que la vida da muchas vueltas y podemos ser cualquiera de nosotros el que este en un crucero.

Hermanos y hermanas, ciertamente la actitud y la palabra GENEROSIDAD no esta de moda, pero les invito a que la pongamos de moda, hagamos el bien a todos, hay que ser generosos con todos. Y recordemos que la generosidad no solo se reduce a compartir algo material, sino también los dones que Dios nos ha dado. Que feo es ver que una persona, un hermano o hermana que es generoso sirviendo en la Iglesia, pero no es amable, no es compasivo, no es bondadoso, no soporta (apoya) a los demás, es chismoso, es conflictivo, no se convierte, también todas estas cosas son signos de la generosidad para con los hermanos y hermanas.

Seamos GENEROSOS pero con CARIDAD, con humanidad, recordemos que cada cristiano es extensión de Cristo, y si el mundo tiene hambre hay que darle de comer, no solo de alimento físico, sino de alimento espiritual, de alimento de las virtudes que nos hacen grandes como las que comenta la segunda lectura de hoy: "sean amables, bondadosos y compasivos unos a otros, soportaos mutuamente"

¡Buen domingo y felices vacaciones de verano!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

domingo, 19 de julio de 2015

Homilía del DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO.

Del libro del profeta Jeremías, 23, 1-6.


¡Ay de los pastores que dispersan y extravían las ovejas de mi rebaño! —oráculo del Señor—. Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel, a los pastores que pastorean a mi pueblo: Ustedes dispersaron a mis ovejas, las expulsaron, no se ocuparon de ellas; yo, en cambio, me ocuparé de ustedes y castigaré sus malas acciones —oráculo del Señor— 

Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas en todos los países adonde las expulsé, las volveré a traer a sus pastos, para que crezcan y se multipliquen. Les daré pastores que las pastoreen: no temerán, ni se espantarán, ni se perderán —oráculo del Señor—. Miren que llegan días —oráculo del Señor— en que daré a David un retoño legítimo. Reinará como rey prudente, y administrará la justicia y el derecho en el país; en sus días se salvará Judá, Israel habitará en paz, y le darán el título Señor, justicia nuestra.



¿QUE ES UN BUEN PASTOR?

¡Hola paz y bien a todos y todas!

Muchas veces nos referimos a Jesús como un buen pastor, pero lo cierto es que Él es el único BUEN PASTOR, todos los demás a quienes nos referimos como pastores (en el ámbito católico o protestante), incluso un servidor que es sacerdote, tratamos o nos esforzamos por ser lo mejor posible como el BUEN PASTOR. Pero, ¿qué es un pastor o un buen pastor?

Hay que decir que cuando Jeremías se refiere a los pastores, no se refiere a los sacerdotes de su tiempo, y menos aún a los de ahora, sino a los que guiaban al pueblo, a los que lo representaban, como son los reyes, y es que desde David (el Rey) adquirió el reinado la figura del pastor, pues David era pastor de ovejas, así todos los que siguieron como reyes después de David se les llamaba pastores (rey) que eran servidores del pueblo de Dios. Hoy podríamos decir que los pastores son los servidores públicos, los gobernantes, pues sirven al pueblo, pero por desgracia se sirven a ellos mismos, un buen pastor seria el que se ocupa y preocupa de los demás, de su pueblo.

Pero podríamos decir que cualquier dirigente, los padres de familia, los encargados de un grupo de personas, los maestros, los patrones en las empresas, los lideres carismáticos o no, los sacerdotes, los que dirigen una iglesia, son pastores, pero habría que preguntarnos ¿Soy buen pastor en el ámbito en que me encuentro? ¿Actuamos con justicia, promovemos la paz?, y la respuesta la tendríamos que dar viendo como en un espejo al BUEN PASTOR, a Jesús. Contemplándolo con los ojos de la fe, con los ojos bien abiertos, y sino somos buenos pastores, hay que tener la valentía de esforzarse, de atreverse a serlo.

Cuando el padre de familia no cumple con sus hijos, cuando el dirigente no vela por los intereses de quienes representa, cuando el encargado se cree muy poderoso y trata mal a los demás, cuando los patrones de las empresas se preocupan más por el dinero que ganan que en las personas que trabajan con él, cuando los lideres de opinión no informan críticamente y tergiversan las cosas, cuando el sacerdote se sirve a si mismo o no escucha a los demás para tomar decisiones en la Iglesia, cuando un pastor evangélico solo vela por su familia o por sus intereses, no deberían llamarse pastores o buenos pastores. Para salir de estos vicios y para ser un verdadero pastor hay que ver al que es el BUEN PASTOR, y estas son sus características, según el Evangelio de hoy: la primera es la COMPASIÓN, cuando un pastor no le mueve la compasión por su pueblo, por los suyos, por los que representa, se vuelve indiferente, no le importa lo que pasan los más desfavorecidos, se impermeabiliza. La segunda es ENSEÑAR CON PACIENCIA, cuando una pastor, llámese padre de familia, patrón, dirigente, encargado, catequista, sacerdote, maestro, pastor, gobernante, no enseña con paciencia quiere decir que ha perdido su memoria, no recuerda que fue sacado del mismo pueblo que enseña, no recuerda que hizo padecer a sus padres, no recuerda su origen, no recuerda que si Dios le ha puesto en tal o cual puesto es para servir, incluso la palabra pastor lo dice todo, servidor.

Tengamos la valentía de cambiar con nuestras actitudes esta realidad en que vivimos, nos faltan muchos pastores según el corazón de Cristo, según el corazón del Padre del cielo que es nuestro gran pastor, el siendo Dios nos enseña la actitud del BUEN PASTOR: "no vino para servirse, sino para servir, es compasivo, da la vida por sus ovejas, guía a sus ovejas hacia praderas verdes".

¡Buen domingo hermanos y hermanas!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

martes, 14 de julio de 2015

Homilía del DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO.

Del libro del profeta Amós 7,12-15.


Después, Amasías dijo a Amós: "Vete de aquí, vidente, refúgiate en el país de Judá, gánate allí la vida y profetiza allí. Pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque este es un santuario del rey, un templo del reino".
Amós respondió a Amasías: "Yo no soy profeta, ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de higos; pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: 'Ve a profetizar a mi pueblo Israel'.

¡NADIE MERECE A DIOS!

Hola hermanos y hermanas, paz y bien.

Es muy común que cuando uno esta en un grupo de Iglesia, en la vida consagrada, en el seguimiento de Cristo. Inclusos cuando solamente viene uno a Misa a veces se desanima pues la fe no corresponde a la vida, porque aunque no te lo digan parece que te corren, como lo hicieron con el profeta Amós. Sin embargo tenemos que reconocer como el profeta, que no estamos en el seguimiento de Cristo por los demás, ni por méritos propios, ni porque seamos los "buenotes", sino porque Él nos ha llamado aún con nuestros errores y así ha llamado a tantos hermanos que están como cada uno, en camino.

Es muy feo cuando alguien en el camino de la vida cristiana, con una actitud con una palabra, con la misma vida aleja a otros hermanos que quieren seguir a Dios con rectitud de intención. Cuando algún hermano o hermana tienen más preocupación de seguir la ley con rigorismos y no les interesa la persona. Cuando alguien se desentiende de lo que dice la palabra de Dios cuando viene a Misa y dice: "como no vino tal o cual persona para que oyera". O cuando vas a la Misa y hay un padrecito que siempre dice lo mismo, uno dice: "ya se lo que va a decir" y ya no le ponemos atención al mensaje, se parece a Amacías, es decir, no acepta al profeta y el mensaje de Dios que trae su mensajero.

Es fácil desanimarse cuando no se tiene los ojos fijos en Jesús, hay muchos hermanos y hermanas que salen de la vida consagrada, del grupo de la parroquia, de los ambientes de la Iglesia porque no tienen los ojos fijos en Jesús. Si descubres cada día que es Dios quien te llamó y por quien tiene sentido estar a su lado, cerca, con Él, no habrá ningún mal ejemplo que te desanime, ninguna mala palabra que te digan, incluso si no quieren escucharte como mensajero de Dios. Dios tu Padre es el que te ha llamado a seguir las huellas de su Hijo, no estas por la comadre que te invito, aunque le estes agradecido, no estas porque eres buena gente, sino porque quieres ser cada día mejor persona, no estas porque el Sacerdote te pidió ayuda, no te sientas importante o indispensable, es CRISTO que nos ha llamado, es ÉL quien nos sostiene, por ÉL estamos en su Iglesia. Nadie merece a Dios, nadie merece estar en su presencia, pero Él no tiene problema por juntarse o recibirnos pues nos ama, los traumados por los merecimientos, por el honor, por la fama, por la importancia somos nosotros.

Ojala cada uno seamos conscientes de que somos profetas de Dios por pura misericordia y no por merecimientos, solo así no nos creeremos o no nos desanimaremos cuando nos hagan de menos, cuando nos corran y nos hagan de menos no nos sentiremos heridos, con ganas de salir corriendo como mártires. Solo así seguiremos a Jesús con una fe madura, que sabe cargar la cruz, que sabe asumir los opuestos, los problemas, las rivalidades por amor a Dios. ¡Un abrazo y buen domingo!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.

domingo, 5 de julio de 2015

Homilía del DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO.


De la profecía de Ezequiel 2, 2-5.


En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me decía: «Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: "Esto dice el Señor." Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.»


¿Es Dios lo más importante?

Paz y bien a todos hermanos y hermanas.

Dicen que nunca hay que decir siempre, sin embargo para hablar de Dios podríamos decir: "Dios es siempre el más importante", pero esto no es del todo cierto cuando lo comprobamos en nuestra propias vidas.

Nos preocupan muchas cosas, por ejemplo, nos preocupa cuando no tenemos dinero, cuando no tenemos que comer, cuando no tenemos con que vestirnos, nos preocupa la fama, y estás preocupaciones son normales, incluso son de primera necesidad. Pero a veces estas preocupaciones ocupan el lugar más importante en nuestras vidas, hay personas que solo viven preocupadas por el dinero, como ganar más, como aumentar el capital, o los papas están más preocupados por el dinero que van a llevar a casa que los hijos que están en la casa.

Después hay otras cosas que están en las primeras cosas de nuestras prioridades; por ejemplo, cuando hacemos nuestras metas en la vida, decimos yo quiero ser doctor, chófer, mecánico, secretaria, pero nunca pensamos en dedicar nuestras vidas a Dios, incluso si hay alguno de que lo piensa y lo hace, todos dicen que esta loco. Nuestras prioridades no son del todo sinceras cuando decimos que "Dios es el más importante",

Jesús y san Pablo en el Evangelio y la segunda lectura, respectivamente, hablan de que solo en la tierra y en las ocasiones de debilidad es donde se conoce quien esta contigo, quien te cree. Creo que a nivel personal y comunitario tendremos que aceptar que somos, como dice la lectura de Ezequiel, rebeldes, "que somos un pueblo rebelde que de repente se revela contra Dios", que de repente no le cree verdaderamente a Dios, incluso que no pone a Dios como lo más importante. Después de que reconozcamos que somos rebeldes o testarudos (cabeza duras), pues que decimos, pero no ponemos a Dios en lo más importante de nuestras vidas, que somos infieles o pecadores, viene el reconocimiento de que somos un pueblo de Dios errante por el mundo buscando lo que nadie busca, a Dios.

Solo cuando un enfermo alcohólico acepta que es una enfermedad, solo en ese momento empieza a curarse, solo cuando el enfermo se da cuenta de la gravedad de la enfermedad se empieza a cuidar. Debemos de mover nuestro corazón a Dios, antes de que sea muy tarde, hay que renovar la fe que tenemos a Dios y creerle, a poner a Dios en la cumbre de nuestras prioridades, que de verdad sea Cristo el más importante, que Dios sea el centro de nuestras vidas. No seamos orgullosos pensando que soy buen cristiano, que soy buen servidor suyo, que ayudo mucho, aceptemos que todos le fallamos alguna vez y entonces iremos cambiando de verdad. El pueblo o el critiano que no reconoce sus debilidades, sus rebeldías, sus faltas no es un verdadero pueblo de Dios, no es un verdadero cristiano.

Esta semana que comenzamos les invito a decirle a Dios. "Señor dame la fe que me falta" o "Señor aumenta nuestras fe". Tenemos que hacer nuestra confesión pública como pueblo, de que somos un pueblo rebelde pero en camino de salvación, y si hay que hacer alguna conefión privada tengamos la valentia de hacerlo, pues solo así se acrecienta la fe (confianza).

¡Buen domingo!

Fray Juan Gerardo Morga, OFMCap.